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los, ansí para el Marqués como para que Su Excelencia pudiese repartir entre los enfermos y necesitados; lo cual se hizo con grandísima liberalidad, sin que quedase cosa que no quedase distribuida, ansí á los que asistieron con Su Excelencia en la mesa, que fueron los que debian, como en la infantería, que viendo la voluntad con que se les hacia merced, no fueron nada lerdos en acudir á redimir con regalo la falta que habian tenido dellos hasta llegar á aquel puesto.

Luego, el sábado por la mañana, el padre fray Juan Ponce de Leon dijo misa en hacimiento de gracias, con mucha solemnidad, haciendo un breve y grave razonamiento, agradeciendo mucho á Dios la felicidad de tan gran victoria, por ser de moros de guerra, por estar 24 leguas retirados dentro del riñon de la Berbería, lugar que, ansí por el peligro del como por la vecindad de los venarajes, y estar cercado con tantos aduares, en 123 años que há que se tomaron estas plazas, nunca se han determinado los señores Generales á acometerlo: grande por haberse mostrado en ella, no hay seguro en la Berbería para quien no le viene á tomar de las armas de Su Majestad, y ultimadamente grande, por haber sido sin ejemplo de otra mayor en la calidad, y tan libre

de muchas muertes y heridas como en esta ocasion se ha visto. Este dia, concluido con lo que convenia, se comenzó á marchar la vuelta de Orán, y una legua antes de llegar se hizo muestra de la gente, y acabada, se continuó el camino para Orán, donde todos estaban aguardando con increible regocijo. Su Excelencia, entrando por la puerta de Tremecen, llevando delante los cautivos, guarnecidos con las compañías, entró por la carrera, yendo derecho á la Iglesia mayor, donde, estando el Santísimo descubierto, pasando maniatados los esclavos, se le ofreció á Dios su rendimiento, y entrando en la iglesia á hacer este acto de religion, salió el clero con su Vicario á recibirle a la puerta, con cruz y agua bendita, comenzando á cantar el Te Deum laudamus, en reconocimiento de la victoria que allí se presentaba. Y concluido, Su Excelencia se retiró a su casa, curando de la cura de los heridos, seguridad y buen tratamiento de los esclavos sanos.

Lúnes siguiente se comenzó la almoneda, que fué muy lucida, pues los esclavos han valido 42.000 ducados desta moneda provincial, cosa que, en más crecido número de esclavos no ha valido otras veces tanto, causando esta novedad, lo uno el asistir Su Excelencia al re

mate de todos, no permitiendo saliesen sino por su justo precio; lo otro, no queriendo tomar sus quintos en plata doble, como se ha acostumbrado, sino en moneda de vellon, segun y como caben en ella misma las partes de los más pobres soldados.

Esto es lo que pasó en esta salida, sin referir otras de importancia, tanto, que los moros de Blad-Adax, caballeros vecinos de Tremecen, estando temerosos del poco seguro que tenian en tus tierras, han venido á pedir seguro. Y el lugar de Carte, estando 15 leguas al Mediodia, y siendo lugar fuerte, con torre y guarnicion de turcos, lo han despoblado, temiéndose de Su Excelencia por poco seguros en lugar suyo y con tal defensa y guarnicion.

A Dios las gracias de todo.

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V

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ADVERTENCIA..
Guerra de Tremecen, por Francisco de la

Cueva......
Diálogo de las Guerras de Orán, de Bal-
tasar de Morales....

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Victoria del Marqués de Flores de Ávila. 381

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