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rio, por este tiempo tuvieron & los confines del reino una muy sangrienta batalla : y aunque quedó el rey Luis vencedor, pudo su enemigo resistirlo y defenderle la entrada del reino : y pensando acudir a las cosas de Aragón, por la muerte del rey don Martin. teniendo á Luis conde de Guisa su bijo primogénito por legitimo sucesor destos reinos, ni salió con ello, ni con lo que estaba tañen la mano de conquistar, si prosiguiera sus buenos sucesos. En el reino de Francia no solamente había muy cruel guerra entre el rey Carlos sexto doste nombre, y el rey Enrique de Inglaterra, que Siendo duque de Alencastre se apoderó de aquel reino y echó del á Ricardo; pero por la muerte do Luis duque de Orleans, hermano del rey de Francia, que fuó muerto por el duque Juan do Borgoña, toda la nobleza y fuerzas de aquel reino, y las ciudades y pueblos se pusieron en armas , y la mayor parte de los grandes se juntó contra el duque deDorgoña : y en este año que fué del nacimiento de nuestro Señor de mil y cuatrocientos y diez, por haberse cumplido el término de las treguas entre franceses é ingleses, volvieron á sus correrlas y guerra ordinaria. Los reinos de Castilla y León se gobernaban por la reina doña Catalina , madre del rey don Juan, que ora muy niño, y por el infante don Fernando su tio, y tenían partidas sus provincias: y de tal manera estaban las cosas, que por la mucha bondad y valor del infante se vieron aquellos reinos libres de los males y guerras que padecieron siempre, quedando los principes sucesores de menor edad : y el infante como muy excelente principe empleó los grandes, y las fuerzas y armas del reino en la guerra contra los moros. Debajo de aquella seguridad se sustentó el reino de Navarra, sin trance ni acometimiento ninguno de guerra, por el rey Carlos el postrero deste nombre, cuyos hijos eran primos hermanos del infante, aunque en las alteraciones y guer'ras de Francia, por los estados que allá tenia, le cabía buena parte. También don Juan rey de Portugal en los últimos fines del occidente gozaba , como si fuera en perpetua paz, de la gloria de las victorias pasadas y del reino, por él adquirido y valerosamente fundado por las armas, contra la grandeza y pujanza de los reyes de Castilla, siendo principes comarcanos y tan poderosos: y todos sus pensamientos se convertían, cuanto le daban lugar las treguas que tenia con el rey de Castilla, en emplear sus ejércitos y armadas en África, con deseo de hacer guerra, si le dejasen en su reino en paz, á los infieles por las costas del Océano. De suerte que fuera tiesto, no podía ser mayor la ira y ofensa del cielo, pues todo ardía en guerra, cisma y disensión. Mas el estado destos reinos sin duda ninguna amenazaba mayores males y peligros, quo los que suelen padecer los reinos en sus mudanzas, y se hallaba en peor condición, habiendo perdido en tan breves días dos principes, en quien parecía estar tan bien fundada la esperanza de la sucesión , y quedando tan divididos entre si los grandes y pueblos, que cada cual ponía los ojos y su afición en el que le parecía estarle mejor que reinase. Todos estaban alterados y temerosos, considerando aquella mudanza en las cosas de una tan grande fuerza, tan repentina y no pensada, que adonde tan pocos días antes había florecido el reino en autoridad y gloria , tan á deshora careciese de todo aquello, y lo llevase todo tras si la fuerza y mudanza de todas las cosas y de los tiempos en aquella común miseria. Tan grande era la turbación y confusión dellus , y de tal numera estaban trastornadas y

revueltas y tan derribado el bien público, que adonde cada uno so hallaba , allí se lo representaba mayor peligro , considerando con cuánto discrimen se había do contender del derecho y beneficio de la patria con las armas, y cuan cruel habia de ser la victoria, adonde tantos competían por la sucesión del reino, estando el uno de los competidores en Francia con tanto favor de los principes de aquella casa ; y el otro en el mismo tiempo victorioso con muy pujante ejército en la Andalucía. Reconociendo y mirando todas las parles y estados del reino, ninguno habia que no estuviese mny debilitado y caido : y cada uno se aconsejaba a si mismo con temor y desesperación, en tiempo que todos estaban temerosos : y solos aquellos cobraban Animo y vigor, que confiados de las fuerzas de las partes tenían por ganancia el rompimiento para sus cosas particulares y propias. No se tenia ya temor de las islas de Ccrdeña y Sicilia , que se tenían por perdidas, sino de la misma libertad , pues era de temer, que el vencedor habia de poner la ley que quisiese, aunque fuese el legitimo y verdadero sucesor, y el mas píadosoy justo de los quo se declaraban por competidores en la sucesión : porque de competencia y contienda entre tantos príncipes, por la dignidad y corona del reino, no podia resultar sino quiebra de la libertad y nuera formo de reino en todo el gobierno.

Cap. II.—Que los estados del principado de Cataluña <¡ut estaban congregados á corles en la ciudad de Barataña, estando el rey en el articulo de la muerte, duro* orden da entender su voluntad en lo de la sucesión, yél declaró que se determinase por justicia. Cuando el rey don Martin adoleció de la enfermedad deque murió en muy breves días, aunque andaba ya muy doliente, y habia poca esperanza de su vida.se celebraban cortes generales en la ciudad de Barcelona con harta disensión y diferencia de los barones graodes queso llamaban del principado : y comoseentendióun viernes á treinta del mes de mayo que ti rey estaba al fin de sus días, y no ge hallaba en disposición de ordenar su testamento, ni declaraba a quien dejaba por sucesor; habiéndose pueslo en contienda en su vida, considerando los males que so podían seguir de aquella incertidumbre, deliberaron que de cada estado se nombrasen personas, para que supiesen del rey, si era su voluntad que el sucesor de la corona real de Aragón se declarase por justicia, como lo haba dicho en su enfermedad, para mayor satisfaccionde todos. Estos fueron al monasterio de Valdoncella, adonde el rey estaba doliente en la celda de la priora, S las once horas de la noche: y Ferrer deGualbesque era consejero de la ciudad , y fué nombrado para esto con otras personas, en presencia de Ramón Cesoomes protonotario del rey y de otros dos notarios dijo al rey, que estaba en su sentido, estas palabras. Seuor, nosotros que somos elegidos por la corte deCataluua, y estamos aquí delante de vuestra majestad, os suplicamos humilmeuto , que os plega hacer dos cosas, las cuales redundan en soberana utilidad de la cosa pública de todos vuestros reinos y tierras. La primera que los queráis exhortar, quo tengau entre si amor, paz y concordia, porque los quiera Dios conservar eo todo bien : y lo otro que tengáis ahora por bien* mandar á todos los de vuestros reinos, que p°r ^ su poder y fuerzas hagan por tal forma y manera, que la sucesión de vuestros reinos y tierras, despi* dü vuestros días, venga a aquél, ú quien porjusuua deba, como esto sea muy placiente á Dios, y en gran manera provechoso al bien público, y muy honroso y perteneciente a vuestra real dignidad. Y tornando á decirle esto mismo, le pregunto asi : íeñor, ¿placeos que l.i sucesión <le vuestros reinos y tierras, después de vuestios días, venga al que pur justicia debe venir? y entonces respondió el rey y dijo : sí. A eslose hallaron presentes con el protonotario, don Luis obispo do Mallorca , don Guerau Alaman de Ccrvellon gobernador de Cataluña , don Roger de Moneada gobernador de Mallorca, que eran camareros del rey, don Pedro de Cervellon su mayordomo, Ramón de Senmenat camarero y Francés do Aramia, donado de Portaceli de la orden de Cartuja, que eran del consejo del rey, y Luis Aguiló y don Guillen Ramón de Moneada. Otro dia sábado, que fué último de mayo, a hora de tercia volvió Fcrrer de Gualbcs auto la presencia del rey con las mismas personas que se eligieron por la corte del principado, y redujo á su memoria las mismas palabras, y respondió de la misma suerte : y el protonotario le hizo la misma pregunta, y le respondió lo mismo, y murió aquel dia. Que esta fuese la voluntad del rey, nunca se tuvo duda en todos sus reinos, por loque habia declarado por la obra, después de la muerte del rey de Sicilia su hijo, asi con don Jaime do Aragón conde de Urgel, como con don Fadrique de Aragón conde de Luna su nieto, descando para el nieto la sucesión del reino de Sicilia, como lo pedian y procuiaban los sicilianos, y no dando favor ninguno al conde de Urgel, para que usase de la gobernación general, como la tienen los hijos primogénitos desta corona, antes procurando que se le resistiese y no diese lugar que entrase en la posesión y ejercicio de aquel oficio. Esto se manifestó mas por lo que ordenó en lo de la sucesión destos reinos en su testamento en vida del rey de Sicilia su hijo, en el cual mostró bien la incertidumbre que tuvo del que le debia suceder en sus reinos, si lo faltase el rey su hijo y sus descendientes, porque ninguna mención ni sustitución hizo de los transversales que eran don Alonso duque de Gandía, don Juan conde de Prades y don Jaime conde de Urgel, legítimos descendientes de la casa real por linea de varón. Este testamento so testificó por el mismo protonotario Ramón Cescomes; y el rey lo otorgó como se ha referido en estos anales , estando eu el monasterio de Val de Cristo del reino de Valencia, que él habia fundado. Hallóse a la muerte del rey Gil ítuiz de Lihori, gobernador de Aragón : y entróse , según Lorenzo de Vala escribe , en el mismo justante en Barcelona escondidamente adonde se vio en grande peligro : porque toda la ciudad estaba llena de gente armada de la afición y parcialidad del conde do Urgel, como lo eran allí casi todos, y públicamente andaba discurriendo por ella con grun tumulto, cuando se entró dentro en habito disimulado con el confesor del rey , al mismo tiempo que en el palacio real se trataba de prenderle algunas personas a quien el conde lo habia encargado , ó de matarle : y cuando entraban por la ciudad andaban preguntando por las calles: si vivía aun el rey, y si estaba allí el gobernador de Aragón : y aquella noche habiéndose cerrado las puertas de la ciudad, ola él misino diversas gentes que con gran admiración se preguntaban adonde estaba el gobernador y si había huido : y otro día se entró en un navio y se fué a Peiiíscola.

TOMO IV.

Cap. III.—Dd parlamimto general que se convocó del principado d* Cataluña, después de la muerte del rey, para la villa de Momblanch: y que de allí se volvió a proruyar para barcelona, y de la contradicción que tu ella Itabo.

Quedando las cosas de la sucesión destos reinos en esta confusión é incertidumbre, lo primero queso proveyó, quedando la corte de aquel principado deshecha por la muerte del rey, y la orden que se dio por los que se hallaban en Barcelona de todos estados, fué nombrar doce personas que representasen el principado, para que estos proveyesen en todo lo que convenia para el buen regimiento del: y el gobernador por su parte, y los consejeros de Barcelona por la suya, hacían sus provisiones, cuales convenían para la conservación de la paz y justicia. Entretanto que se entendía en las exequias del rey y en su enterramiento con la ceremonia que se acostumbra, el gobernador desde Barcelona á veinte y dos de julio convocó parlamento general del principado para la villa de Momblanch, para el postrero del mes de agosto. Despuesque se acabaron las honras en el monasterio de Poblóle, según la costumbre antigua-, que duraba muchos días, y juntaron en aquel lugar de Momblanch en la iglesia de San Miguel en conformidad de la mayor parte de los que allí se hallaron, se deliberó á diez del mes de setiembre, por causa de la pestilencia de que estaban inficionados muchos lugares por este tiempo, mudar el lugar del parlamento: y prorogóse parala misma ciudad de Barcelona para veinte y cinco del mismo mes de setiembre. Túvose aquella congregación en la sala del palacio real mayor de aquella ciudad : y concurrieron á ella con el gobernador don Pedro Zagarriga arzobispo de Tarragona , quo era persona generosa y de mucha autoridad, y los procuradores de algunas iglesias catedrales, y los síndicos de Barcelona y Perpiñan : y en su presencia propuso el gobernador aquel mismodia, que de consentimiento de la mayor parte de los estados que se junta ron en la villa de Momblanch, por las muertes que sobrevinieron en aquel lugar, mudó el parlamento para aquella ciudad y se fué prorogando hasta treinta del mes, y comenzaba ya 6 juntársela nobleza de aquel principado, para un hecho que apenas podían entender, que fuesen ellos parte para poner el remedio en el peligro que se les representaba dentro de su misma casa entre tantos inconvenientes y temores, ni los reinos con ellos juntos: de donde era cierto que se habia de seguir mayor turbación en los negocios, siendo tales, y mayor confusión. Los primeros que se juntaron de los grandes barones, que ellos llamaban en este tiempo, fueron don Juan Ramón Folch conde de Cardona y almirante de Aragón , don Pedro de Fenollet vizconde do Illa y Cañete , y don Roger Bernardo de Pallas, hijo mayor de don Hugo conde de Pallas: y juntándose en aquel palacio real A treinta del mes de setiembre, el arzobispo celebró la misa con gran solemnidad: y habíanse ya juntado con ellos otros barones, que eran don Roger de Moneada, don Berenguer Arnaldo de Cervellon, don Bernardo de Fortia, don Antonio de Cardona, hermano del conde de Cantona , y don Roger de Pinos. Representó el gobernador en esla congregación con gran discreción y prudencia, como la estrañeza del caso lo requería, el miserable estado en que se hallaba aquel principado después de la muerte del rey don Martin, no quedando cierto sucesor: y que por esto

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considerando los peligros y males qtio se podían seguir, por estar sin rey y señor soberano como gobernador <Je Cataluña , creado en vida del rey, y confirmado por él en el artículo de la muerte, los habia convocado para que con su mucha consideración y prudencia procediesen al remedio do tantos peligros y males como se temian. Que por descargo de su oficio, en la mejor forma y manera quepodia y debía, les rogaba , que guardando la sania y loable amonestación y ordenanza que el rey hizo al fin de susdias, con verdadera unión y concordia de los otros reinos, tuviesen y obedeciesen por su rey y señor aquel a quion pertenecióse de justicia; dejando ellos y olvidando y menospreciando toda afición y parcialidad : por tener solamente respeto a Dios y a la justicia , y a su fidelidad y lealtad, como ellos y sus predecesores lo habían hecho basta entonces: porque el gran renombre de la nación catalana, que tan preciado y ensalzado era generalmente por todo el mundo, no se amancillase ni pereciese. Pedíales que con gran cuidado y diligencia se esforzasen en considerar y proponer tales medios y caminos que pudiesen tratar y comunicar con los otros reinos desta corona en lo que tocaba á esta sucesión: y se dispusiesen á conocer de la justicia de los que pretendían tener derecho a ella lo mas brevemente que pudieseser, por los peligros que amenazaban aquellos tiempos , como mas largamente lo habia declarado en la congregación de Momblanch el arzobispo de Tarragona. Quo entretanto que les hacía Dios tanta merced, de darlesen conformidad y concordia aquel principe y rey , que de justicia lo debia ser, proveyesen cauta y prudentemente al gobierno de aquel principado, y al bien público del, de tal suerte, que se siguiese el fin que deseaban, y la gran fama de lealtad de su nación se conservase y aumentase por sus loables y virtuosas obras. El arzobispo en su nombre y por el estado eclesiástico, y el conde de Cardona por el suyo, respondieron con gran demostración y voluntad de asistir en aquel negocio, de manera quo nuestro Señor fuese loado y bendecido, y aquel principado alcanzase mucha honra y provecho. Mas don Roger Bernardo de Pallas en su nombre, y por otros barones y caballeros, i y hombres que llamaban de pnratge , que estaban presentes, y por los que quisiesen conformarse con su opinión, no daba á esto su consentimiento, íuitcs lo contradecía y protestaba, cuanto á la mudanza queso hizo por el gobernador del lugar de Momblanch, adonde se habia temdo el parlamento. Decían los de esta opinión , que Barcelona no era lugar competente para esta congregación por muchas causas: y que no decían esto por rehusar que se tratase cu parlamento de lo que se proponía, con que el lugar fuese conveniente. Comenzóse á altercar mucho sobre esto por aquellos barones; y el conde de Cardona y don Roger y don Podro de Moneada , que so tenían por aficionados del conde de Urge I, y otros muchos caballeros que los seguían de aquel estado militar, decían que tenían aquella ciudad por muy competente lugar, y bien dispuesto para celebrar aquel parlamento: y que la mudanza que te hizo por el gobernador, fué lugar muy cómodo para lo que trataban y se habia do deliberar. Fuese poco a poco moviendo cutre ellos sobre este punto gran disensión : y Ramón de Scmncnat, Guerao de Sanahuja, Gregorio Buergues y Berengucr de Malla , como procuradores del estado de los caballeros , protestaban que todo lo que hasta entonces se habia hecho era en £ran perjuicio de sus libertades y costumbres: y que

hallándose sin rey y señor cierto, convenia que todo lo que so proveyoso y ejecutase fuese en conformidad de todos: y que para tratar negocio tan universal, era necesario que se juntasen en lu^ar libre y cercano 8 los otros reinos. Que por las muertes que aun duraban en Barcelona, el gobernador habiaescopiítola villa de Momblanch: y no esperando los llamados, ni en conformidad de los presentes, tornó á mudar aquella congregación por causa de la pestilencia para Barcelona, adondolas deliberaciones lomaban gran dilación, y se esperaba seguir mayor turbación en ellas : y por estas consideraciones no daba su consentimiento quese procediese adelante. El arzobispo y el estado eclesiástico y el real se conformaron con el conde de Cardona y con los de su opinión: y habían dado su consentimiento en la mudanza del parlamento de Moroblanch á Barcelona: pero no se declaraban á la ana ni á la otra parto, sino que seguirían loque mas conviniese: y asi lo dijo el arzobispo: y propuso que so nombrasen personas que determinasen aqnella diferencio: y altercándose macho en esto, y no se pudiendo concertar, prosiguieron adelante en sus protestaciones en su congregación militar: y por este camino nunca dejaban de proceder con mucha consideración en lo que tocaba al bien universal, reservando sus aficiones para su tiempo.

Cap. IV.—Que los del principado de Cataluña hicieron requerir al conde de Urgel, que no usase de la gobernación general deslos reinos.

En el reino de Aragón estaban las cosas en mayor rompimiento, cuanto habían tenido mas lejos al rey, y siendo él causa, según se tuvo por cierto, que se resistiese al conde de Urgel, para que no usase del oficio de gobernador general; aunquele habia dado sus provisiones en la misma forma y tenor que solían darse al primogénito de la casa real: desde queseconunzó guerra formada sobre esto, y se vino el conde de Urgel de Cataluña , por Gil Ruíz de Lihori, lupartenienle de gobernador en este reino, y por los del bando de Heredia, que era muy gran parcialidad, no cesaba la guerra entre las partes con odio y enemistad terrible , hallándose el conde de Urgel en la villa de la Almunía, de la orden de San Juan. Habiendo el rey fallecido , y estando el conde en aquel lugar, comenzó » usar del oficio de gobernador general, no embargante el escándalo y alteración que sucedió en este reioo por esta causa: y detúvose en la Almunía, porque fray Pedro Ruiz de Moros, castellan de Amposta , era declarado servidor suyo: y por la vecindad de los lugares de don Antonio de Luna , que era muy gran señor en este reino, y el caudillo principal en todas las empresas del conde de Urgel. Temiéndose por esta causa algún gran movimiento en Aragón, y que seria ejemplo para lo de Cataluña , las doce personas que se nombraron para que representasen aquel principado, y proveyesen en todo lo que conviniese al pacifico estado del, aunque el conde estaba en Aragón, como tenia la misma pretensión de usar do la gobernación peuer.il ilo aquel principado , y tenían por muy peligro*1 ejemplo permitirlo en perjuicio de los otros príncipe* que competían por la sucesión , enviaron al conde un caballero que so decía Ramón Zavall para que e" S'J nombre le rogase, que por su contemplación • sobreseyese en usar del oficio de gobernador general en todo los reinos y tierras de la corona real: y para esto también hicu'so derramar la gente de guerra que tenia juuta on Aragón: porque si gente de armas extranjera en- i trase i'ii estos reinos, ellos proveerían en su debida defensa. Esta requestu, hecha en nombre del principado, puso al conde mucho recelo, juntándose con la resistencia que se le hacia por muy gran parte «teste reino: y como toda su esperanza se poní» en el favor de la nación catalana, y en la afición que le tenían por la naturaleza que tenia en Cataluña , vino a otorgar lo que se le pedia, aunque con cierta condición: y esta era , que don Guerau Aloman de Cervellon , a quien el tenia por muy enemigo y contrario á sus fines, no usase del oficio de lugarteniente de gobernador en Cataluña. Mas no se contentando desta respuesta, se le tornó después a hacer el mismo requiriiniento en nombre del parlamento general de Cataluña: y el conde siempre respondía lo mismo. Con toda esta prevención , las cosas quedaban en este reino en el rompimiento que antes, y en mucho mayor, fultaudo la autoridad del principe que había de proveer del remedio en los bandos que prevalecían entro dos personas tan grandes, como eran don Antonio de Luna, y don Pedro Jiménez de Urrea, señor dej vizcondado de Rueda, y de la tenencia de Alcalaten: y no se trataba entre ellos de medios para que, dejando sus diferencias, se juntasen para proveer en lo del bien universal; antes parecía que no contendían ya por sus respetos particulares, sino por cuál pondría rey en el reino. A muy peor estado que este habían llegado las cosas del reino de Valencia, teniendo los Centellas y Vilaragudes dividida no sola la nobleza del, pero las ciudades y villas reales: y los del bando de los Vilarngudes con la autoridad y favor de Arnaldo Guillen de lielleía, gobernador de aquel reino, se hablan apoderado do la ciudad do Valencia: y eran de su parte los que tenían el gobierno della, la cuatera poderosa para poner la ley que quisiese á todo el reino , si no so valióse de fuerzas y gente extranjera.

Cap. V.—De la perdida de Lnngosardo, y del peligro en que estaban las cosas de la isla de Ccrdeña.

Como Aimerico vizconde de Narbona, después de la muerte del rey don Martin de Sicilia , volvió con mucha pujanza á su empresa , como sucesor en el juzgado de Arbórea: y después por la muerte del rey de Aragón levantase su pensamiento á mucho mas que á ser señor de aquel estado, y lo siguiesen los pueblos que so habían rebelado en la isla, señaladamente los de Sacer, Pedro de Ton ellas, que era visorey y lugarteniente general con la gente de guerra que le quedaba, y con la nación catalana, salió con grande valor á la defensa de las fortalezas y castillos que se tenían por la corona real, y tenia en orden algunas galeras. Mostró aquel caballero en esta mudanza do tiempos, lo quo puede el esfuerzo 6 industria de un muy escelente capitán; pues estando dentro de casa on tanta turbación las cosas, y en tan grande contradicción y competencia de tantos por la sucesión del reino: y con quedar su ejército muy disminuido de gente de nuestra nación por tan larga guerra, y déla contagión y pestilencia ordinaria, él solo sustentó que aquella isla no viniese á ser sojuzgada de los enemigos, siéndolo no solo el vizconde de Narbona con la parte de los rebeldes que le seguían, pero la señoría de Genova, y los de la casa de Oria, que era tanta parte en ella, y pretendían diversos estados. Había enviado el visorey á Cataluña 8 don Ramón de l'erellós, para dar avjso del estado en (|ue estaban las cosas y del peligro uiauiücsto . si no fuese

socorrido degento con mucha celeridad: y después de la venido deste caballero, sucedió una novedad quo declaró bien la necesidad que había del socorro. Tenia en este tiempo Casano de Oria á Castel Gcnovés, fuerza muy importante-do aquella isla; y éste se junio con don Artal de Aiagon, que era el principal señor do aquella casa, que se perdió en In conquista del reino de Sicilia en tiempo del rey don Martin , y discurría con armada por las costas de Sicilia buscando ocasión como volver 6 su estado. Llevaba cuatro naves muy bien armadas : y corriendo las costas de Ccrdeña, arribaron á Longosardo, y allí sacaron toda la gente á tierra un sábado á diez y seis del mes de agosto deste año: y comenzaron á combatir una torre que llamaban de San Jorge, y pusiéronla en tanto estrecho. que los que la tenían en defensa se pusieron en platica de partido: y otro día domingo por la mañana alzaron la bandera do Genova. De allí pasuron los enemigos 6 combatir el burgo, adonde había hasta cien soldados. y fué en su defensa el capitán Berenguer Miguel con una galera, y sin mucho combato entraron el burgo por fuerza do armas, y el capitán con toda su gente se recogió á otra torre , que decían de Santa María , que la batía la mar, pero luego trataron de partido y la rindieron, lo cual se tuvo por gran traición y maldad por los que entendieron que so pudieran defender, y tenían bastante vitualla para todos los que estaban dentro: y si se hubieran defendido, llegaba el visorey en su socorro por mar y por tierra. Asi se perdió aquella fuerza, que era de las mas importantes quo se tenia por la corona real, y por este suceso la villa del Alguer, que por causa de la pestilencia quedaba muy despoblada, estuvo á grande peligro: y como los enemigos cobraron mucho ánimo y osadía, el visorey envióal Alguer un caballero catalán, quese llamaba Jorge de Caramain , con setenta de caballo y una galera armada, porque se tenia nueva que las galeras del rey Ladislao, con la armada de naos de gonovoses, iban a combatir el Alguer: y los soldados que estaban en su defensa, como no eran socorridos , ni de gente, ni de sus pagas , no hallaban otro remedio para salvarse, sino salir á robar a toda gente. Con tanta necesidad como esta, pedia el visorey á los del principado de Cataluña, que en una pérdida como aquella, que tocaba en lo mas Vivo de su nación , no se olvidasen de enviarle luego el socorro de dineros y gente, para entretener el ejército y la armada do galeras quo allí había quedado , diciendo quo esperarían por lodo el mes de setiembre. Estaba en el castillo do Caller en el principio deste mes, haciendo las provisiones quo convenían para la defensa de los lugares y fuerzas que se habían sustentado, porque no tenia gente con que pensase ofender á los enemigos, y requería á los del principado , quo redujesen á la memoria cuánto habían trabajado los reyes pasados por la conquista de aquella isla, poniendo en ella sus personas, y que destruyeron su patrimonio real. Que poco antes, por la gracia de nuestro Señor, se habían vengado las injurias y ofensas que se habían hecho á la nación catalana: y estaba aquella isla en tal punto, que con poco socorro seria para siempre sojuzgada á la obediencia y señorío do la casa real de Aragón. Con esta demanda, envió á Cataluña ft Andrés de Diurc, y á Francés Zatrilla , para que informasen on el parlamento del estado en que quedaban los capitanes y caballeros que estaban en la defensa de las fortalezas y lugares fuertes de la isla: representando , que si uo eran socorridos, no po

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