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hiciese con él buena paz, pues no babia razón ni causa, porque hubiese entre ellos discordia. También se propooia que las diferencias entre los reyes de Castilla y Aragón , se determinasen : y pedia el rey que quedase ala determinación del principe, para que fuese contra el que no cumpliese lo que se acordase. Platicóse entre ellos, que el rey por honor y contemplación del principe de Gales, diese algún estado en estos reinos al infante de Mallorca. En esta plática intervenían don Romeo obispo de Lérida , que era muy privado del rey, y el conde de Urgel, y el vizconde de Cardona , y donjuán Fernandez de Heredia, caslellan de Ampos!» y prior deSan Gil, en el reino deFrancia, que también se llamaba prior de Castilla y León : y el conde de Urgel y el vizconde, eran del bando contrario del rey don Enrique, porque siguieron siempre la parcialidad del infante don Fernando, que fué muerto por trato del rey don Enrique, y procuraban que el rey se concertase con el rey don Pedro, y sobre ello enviaron al rey de Castilla, el obispo y estos ricos hombres, un caballero que se decía Sancho González de Heredia : y se trató que los principales del consejo del rey, y del prlncfpe de Gales, se juntasen en algún lugar de la frontera para que la paz se capitulase. Con esta resolución volvieron aquellos dos caballeros de Burgos, y el principe envió al conde de Armeñaquc: y fueron por el rey, el obispo de Lérida, el conde de Urgel, el vizconde de Cardona, el caslellan de Ainposta , don Lope de Gurrea, y Jaime de Ezfar, al lugar ie Moros, y los del prfncipe estuvieron en Deza. Pretendía el principe ante todas cosas , que el rey hiciese liga con él, y no quería venir en ella, sino exceptuando al papa y al rey de Francia : y aunque diversas veces platicaron sobre los medios de la paz, no <e pudo resolver cosa alguna, y se pasaron los embaidores del rey á Tarazoua, y los del principe á otro ugar de aquella comarca. Allí se concordaron que lubiesepaz y amistad entre el rey y el principe de «ales, y que no se diese favor ni ayuda destos reinos I coude de Trastornara , y se le defendiese el paso á él • á sus gentes, si volviese a hacer guerra contra el ey de Castilla. Tratóse que en caso quo el rey don 'edro no diese la posesión de Vizcaya y de la villa de lastro de Ordiales al principe, y no le pagase el suello que le debia de la gente de guerra, hasta la fiesta e la pascua de Resurrección , pasado aquel término, I principe hiciese guerra contra él y sus reinos : y de t misma manera , si no se satisfaciese al rey de Araon, en los daños y gastos que por causa déla última uerra babia recibido del rey don Pedro y de sus reíos , y en las penas en que estaba condenado, por haer quebrantado la paz: y sino se cumpliese dentro el mismo término, el rey le moviese la guerra , y mi ios se valiesen contra él. Había de procurar el rey e Aragón, que el rey de Portugal, en aquel caso h¡ese guerra contra el rey de Castilla, y el prfncipe de ales tomaba á su cargo que el rey de Navarra tomen rompería contra él, y que lodos estuviesen unijs entre sf, para conquistar los reinos y señoríos de astilla y León. En esto empresa se trató que el prlnpe de Gales tuviese a su sueldo dos mil hombres de •mas, con glavios, y dos mil arqueros : y el rey de ragon ochocientos hombres de armas, que llevasen insigo otros tantos de á pié, y mas doscientos gines , y quinientos ballesteros, y otros tontos empaveidos : y el rey de Portugal había de traer otra tonta ¡nte como el rey de Aragón : y el rey de Navarra con

quinientos hombres de armas, y quinientos ballesteros y otros tantos con paveses. El repartimiento de los reinos de Castilla se remitía al obispo de Lérida, y al conde de Armeñaque: y tratóse, que la infanta doña Leonor , hija del rey, casase con el hijo mayor del prfncipe de Gales. Pero en todo esto, entonces no se tomó resolución ninguna, mas de concertarse tregua entro el rey de Aragón y el rey don Pedro de Castilla, y con su consentimiento la remitieron al prfncipe de Gales; y estando en la abadía de Filero 6 trece del mes de agosto deste año, puso entre ellos tregua basta la pascua de Resurrección siguiente, y se obligó de ser contra el que la quebrantase: y fué aceptada por los obispos de Burgos y ¿igüenza , y por Lope Fernandez Gaiton, embajadores del rey don Pedro de Castilla. Como no se pudieron concordar, prorogóse aquel tratado por los embajadores, hasta quince dias después de la fiesta de san Miguel do setiembre, para que se juntasen en los mismos lugares de Moros y Deza, si el principe estuviese en España : y si se hubiese pasado á Gascuña, se juntasen en los limites de Bigorra y del val de Broto. En este medio el rey don Pedro de Castilla se concertó con el principe de Gales, y le mandó entregar el señorío de Vizcaya, y a Castro de Ordiales, aunque los vizcainos no quisieron obedecersus mandamientos. Tratándose destos medios, sucedió , que el rey de Navarra, después de la batalla de Najara, estando detenidos en el castillo deBorja, tuvo toles tratos con Oliver de Manni, en cuyo poder estaba; que le sacó del castillo, dejando en rehenes al infante don Pedro su hijo, y le llevó á Tudela , porque allí le babia de dar letras para que le entregasen una villa y castillo en Normandla, que le había ofrecido con tres mil francos de rento. I ero cuando el rey de Navarra estuvo en Tudela, mandó prender á Oliver de Manni, y fué muerto un su hermano, que salló por los tejados por salvarse, y con ser vencido el rey don Enrique, los alcaides que estaban en los castillos de Sanvicente y de la Guardia , los desampararon : y volviólos á cobrar el rey de Navarra, y de Tudela envió un prior que se decía Garci Sánchez al rey, para que le mandase dar al infante don Pedro, pues estaba en el castillo de Borja, que era en su reino: y porque los bretones que estaban en Borja y Magallon, amenazaban de hacer guerra contra él, por la prisión de Oliver de Manni, y aquellos no eran poderosos para hacer daño en Navarra , sin ayuda sdel rey de Aragón , enviaba á pedir a\ rey, que no se les diese favor, ni se ofendiese, si él fuese á cercar á Uorja por cobrar á su hijo : y porque se decía que lo querían pasar á Francia por Aragón, rogaba que no se les diese favor por su tierra : y con esto nueva ocasión, movió también plática de nueva amistad con el rey, y que casase el infante don Carlos su hijo primogénito con la infanta doña Leonor. Proveyó luego el rey, por tener al rey de Navarra propicio en esto alianza , que se trataba que los bretones que tenian el castillo de Borja , entregasen al infante poniendo en libertad el rey de Navarra á Oliver de Manni, y asi se hizo : y no quiso dar lugar á la plática de las alianzas y matrimonio, basto que se resolviese lo del tratado que tenia con el principe de Gales, en el cual no quería que fuese comprehendido el rey de Navarra, hasta que se le restituyesen Salvatierra y la Real de Ruesta , que estoban en poder de navarros.

Cap. LXX.—De la vuelta del rey don Enrique á España y que entró poderosamente por el reino de Castilla. Aunque el rey trataba de concordarse con el rey don Pedro de Castilla , y con el principe de Gales, quedando vencedores, no por eso dejó de lener sus inteligencias con el rey don Enrique , porque aquel principe, con grande valor, no se dejó caer en la adversidad, ni fué nada remiso : y luego se puso en orden para volver ó su empresa , con favor del rey de Francia y del duque de Anjous su hermano. Andaba el rey muy atento, procurando de sacar de cada uno deslos principes el mejor partido que pudiese, para en caso que quedase cualquiera dellos cou el reino, y tenia grandes pretensiones contra entrambos, y pensaba sacar buena parte desta competencia. Allende desto los mas principales de su consejo estaban muy divisos, porque unos trataban que el rey se concertase con el rey don Pedro, teniendo su causa por mas honesta, que eran la reina do Aragón, don Pedro , conde de Urgel, el vizconde de Cardona, y otros que siguieron la porcia1 idad del infante don Fernando, que no eran amigos del rey don Enrique : y otra paite habla , que aconsejaban al rey que no desamparasen al rey don Enrique de quien hobio recibido grandes y muy señalados servicios , y de quien se tenia mes esperanza, que cumplirla lo que prometiese : porque su adversario, ni guardaba fé ni verdad. Estos eran el infante don Pedro , tio del rey, don Juan, conde de Ampurias, hijo del infante don Ramón Berenguer , don Lope Fernandez de Luna, arzobispo de Zaragoza, y don Francés de Perellós, vizconde de Roda : y procuraron que la reina doña Juana se pasase é Francia, y fuese al rey su marido, con los infantes sus hijos , porque mejor se hiciesen sus negocios. Lo primero que el rey don Enrique hizo siendo en Francia, fué verse con el duque de Anjous, y fué muy bien recibido del y del rey de Francia: y se le dio un estado en Lenguadoque, y una villa y castillo muy fuerte 6 los confines de Rosellon, que so dice Perapertusa , en que estuviesen la reina su mujer y sus hijos, y le ofrecieron gente y dinero, con que pudiese volver 6 hacer la guerra n su enemigo. Con esto el rey don Enrique que era muy bieu quisto déla nación francesa, con una increíble celeridad se dispuso á rehacerse y ponerse en orden para volver á su empresa sin entretener el tiempo, con entender que el rey don Pedro su adversario estaba muy desavenido del principe de Gales, y que con tan malas mañas y medio, volvía á cobrar su reino como lo había perdido, y que era tan aborrecido generalmente de todos, como de entes, porque no dio ninguna señal de clemencia, antes usaba de toda crueldad y rigor como primero: y había mandado matar en Sevilla á doña Urraca Osorio, madre de don Juan Alonso de Guzman, que fué después conde de Niebla, yá Martin Yañez, su tesorero , de quien babia recibido muy señalados servicios en paz y guerra. Tuvo el rey don Enrique con esto, gran cuidado de hacer rescatarlos mas principales caballeros castellanos que fueron presos en la batalla de Najara, que estaban eu poder de ingleses, señaladamente á Pedro Manrique adelantado mayor de Castilla, y á Pedro Fernandez de Velasco y á Rui Díaz de Rojas, queso concertaron por su rescate en quince mil florines, y diólos por el rey don Enrique ol castellan de A m posta. Estos caballeros y los que estaban ya libres, que eran muchos, volvieron á sus

fortalezas y castillos, y tomaron la voz del rey don Enrique y en muy breves dias se tornó á levantar gran parte del reino contra el rey don Pedro, y la ciudad y alcázar de Segovia , Ávila, Valladolid y Patencia , y 1as provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, y los castillos de Peñafiel, A lienza , Curiel y Gormar y otros muchos se levantaron , y las ciudades de Sevilla y Córdoba , y la mayor parte de la Andalucía se pusieron en armas para hacer lo mismo, señalándose en ello con gran esfuerzo y valor don Gonzalo Mejia maestre de Santiago, que sustentó la guerra contra el rey don Pedro, habiéndose hecho fuerte en la villa de Morena, y juntó tai poder de gente de caballo y de pié, que era señor de toda aquella provincia. Entendiendo esto el rey don Enrique, y que los ingleses se salían de Castilla, y que el principe de Gales no tenia pensamiento de quedar en España, ni valer mus á su adversario , apresuraba el negocio, y concertóse con el conde de Auserta y con el señor de Reojo, y con el señor de Vinay, para que con dos mil lanzas y con quinientos arqueros, luciesen guerra en el ducado de Guiana hasta nuestra Señora de setiembre: é hizo su capitán general en Guiana al conde Auserta, y juntó grandes compañías de gente de armas para traer consigo: y como estaba seguro que el rey de Aragón le valiese ni diese paso porsu reino, por ser ya público que se trataba de paz y liga entre él y el rey don Pedro y el principe de Gales con prendas de matrimonios, hizo que el rey de Francia y el duque su hermano, enviasen con un caballero a certificarle, que él volvería luego tan poderoso como antes para proseguir la guerra contra su coman enemigo. Fué enviado á esto un caballero del consejo del rey de Francia que se decía Davanide Balieol, y el rey don Enrique escribió ni rey una carta con él de muy poca sumisión, como si no tratara de su negocio, haciéndolo propio del rey: y por ella mostraba bien la confianza que tenia de echar a su enemigo del reino, y ern deste tenor. «Rey de Aragón: nos el rey de Castilla , vos enviamos mucho saludar como aquel que tenemos en lugar de padre. Facemos saber que el rey de Francia y el duque de Anjous su hermano, é todos los otros señores del reino de Francia son de gran voluntad de ayudarnos é A vos con todo su poder: é sobre esta razón bien creemos que vos envían sus cartas é sus mensajeros. Porque rey amigo rogamos vos, que pues tan gran ayuda vos'recrece é vos sabedes que todos los corazones decuantos hay en Castilla son prestos para nos servir, que vos nos queredes ayudar: que la vuestra ayuda & nos es muy cumplidera; é tenemos que esto lo debedes facer por tres cosas. Lo primero porque vos recrecen grandes ayudas é muy buenas con qne lo podedes lacer a vuestra honra : é lo segundo por venirse vos en miente cuantos males é cuantas mentiras vos ha fecho aquel traidor que se llama rey do Castilla agora, é cuanto furia cada que logar hubiese: y lo tercero por venirse vos en mientes, cuantas obras de nos haberles recibido; é nos fiamos en la merced de Dios, que vos queriendo nos uyudur bien en estos fechos, que el principe de Gales é aquel traidor con i toda aquella compañía que allá son , auran mal acaecimiento mucho ayna : donde el rey de Francia, é vos e nos, habremos gran honra. Porque rey amigo vos rogamos que hayamos de vos vuestra respuesta: porque sepumos vuestra voluntad de lo que queredes facer en estos fechos:c todavía se vos venga en miente

el amistanza que habcdes con ñusco. Otros! rey her- • mano, sabed que sin todas las ayudas que el rey de Francia é el duque de Anjous vos farán, nos levaremos con ñusco tres mil lanzas de muy buena compañía , é si algunas cosas por vuestra honra podemos facer, nos las Taremos de buenamente. É por cuanto no es aquí el nuestro sello, escribimos en esta carta nuestro nombre. Fecha en Servían á veinte y cuatro dias de mayo. Nos el rey.» Tenia el rey en Francia para entender lo que allá pasaba, 6 don Francés de Perellós, y para que tratase con el rey don Enrique las seguridades que le daria en caso que él volviese ala posesión de su reino, porque ya le faltó alo que estaba entre ellos tratado: y estaban las cosas como en balanza, teniéndoso por tan enemigo del uno como del otro, hasta que de entrambos se asegurase: y como el rey don Enriquo no satisfaciese á lo que le pedia, envióle a decir con el gobernador de Rosellon que no pasase por su reino , porque estaba en tregua con el rey don Pedro y con el principe de Gales, y no podia sino defender el paso. A este requerimiento respondió el rey don Enrique, según don Pedro López de Avala escribe, que él nunca había faltado al rey de Aragón en'sus guerras: y que se debia acordar que por su entrada en Castilla le hizo cobrar ciento y veinte villas y castillos que el rey don Pedro le había ganado, que él no podia dejar de hacer sn entrada por Aragón, y defenderse de quien se la quisiese resistir, y que el infante don Pedro lo envió un caballero de su casa que le guiase por el condado de Hibagorza. Traia el rey don Enrique en sa servicio al conde de Osona y al vizcondede Illa, y al bastardo de Brame, que llamaban Bernardo de Boarne, y al vizconde de Vilamur, con trescientas lanzas muy buenas, sin la otra gente de FranciaEstuvoel conde de Osona preso en Bayona en poder del príncipe de Gales, y el rey don Pedro hizo muchas instancias por haberle, diciendo que era su prisionero, y el principe le envió á don Bernardino de Cabrera su hijo, y fué puesto el conde en su libertad, y se concertó con el rey don Enrique, aunque fué el principal que persiguió á su padre, y tenia grandes valedores en Cataluña, señaladamente á los vizcondes de Rocaberti y de Illa, y á don Guillen Galcoran de Rocaberti, señor de Cnbrenz, y á don Pedro Galcerán de Pinos , y los de Gurb, y otros muy principales barones, y el rey procedió contra ellos hasta asegurarse que no darian favor al conde, y fué don Berengucr de Abella con algunas compañías de gento de caballo, y con las huestes de Rosellon y Cerdania contra Castellón y contra los lugares de don Guillen de Galcerán, y estuvo tan obstinado en no querer enviar un caballero para asegurar al rey , que dejaba perder su estado, hasta que estando en San Feliu de Pallareis, a instancia de la vizcondesa madre del conde, y délos vizcondes de Rocaberti y de Illa , y del mismo conde y condesa de Osona que estaban en Francia hizo lo que el rey le mandaba. En la historia del rey don Pedro de Aragón, se dice que entró el rey don Enrique por los puertos de Jaca, que es tan diferente de lo que don López de Ayala escribe, aunque en esta obra está depravada la escritura, y en unos libros dice que entraron por el val do Andorra y en otros por el de Ampurias, loque no pudo ser: y yo creo que el paso mas principal fué por el val de Aran, que tenia mas cerca la entrada para el condado de Ribagorza, que estaba á disposición del infante

TOMO IV.

don Pedro, porque lo de Andorra tiene muy dificultosa la entrada, por ser la montaña de lo mas encumbrado y áspero de los Pirineos: y tenia el condado de Urgel y el de Pallas en frontera , por donde había de atravesar, que eran del señorío del rey, puesto que por el condado de Castclbó tenia paso mas seguro para el condado de Ribagorza: porque en lo de Andorra y Castelbó no habia tanta resistencia por respeto del conde de Fox y del vizconde de Castelbó , que eran muy propincuos parientes de la condesa de Osona. No embargante que tuvo estas y otras entradas por las montañas de Aragón, para sus gentes fueron muy trabajosas, porque las sierras son muy grandes, y llegó con harta fatiga á una villa de Ribagorza que se dice Aren, á donde se detuvo dos dias para que descansase la gente, y de allí se vino á Benavarre que es la cabeza de aquel condado , por verse con el infante don Pedro, y de allí continuó su camino y se vinoá Estadilla , que era de don Felipe de Castro su cuñado, que fué llevado después de'la batalla de Najara, á donde fué preso al castillo de Burgos. Habia mandado el rey salir todas sus huestes á defender la entrada al rey don Enrique, porque no quería que pasase por su reino á hacer guerra contra el rey de Castilla , y estando el rey teniendo cortes á los aragoneses en Zaragoza por el mes de setiembre deste año, salió •I pendón real y toda la caballería para juntarse con las huestes del reino y defender el paso al rey don Enriquo. Pero él y su ejército tuvieron tal orden , que entraron en Barbastro pacificamente , y de allí continuaron su camino por junto á Huesca para el reino de Navarra. Estuvoel rey don Enrique á media legua de Huesca viernes á veinte y cuatro del mes de setiembre, y llevaba tan cierta confianza de verse pacifico rey de Castilla, que de allí escribió á don Pedio Jordán de Urries, mayordomo dol rey de Aragón, que fué uno de los que mas so señalaron en este reino en su servicio, y habia ofrecido que casaría á doña Juana su hija natural, con su hijo mayor, que él se partía luego de allí, é iba á jornadas contadas para sus reinos, y que iba luego á Calahorra, y de allí pasaría á Burgos: y le rogaba que se fuese para él, y estuviese cierto, que alcanzaría galardón de todos los daños que por él habia recibido, y de sus servicios. Continuando de allí su camino a gran furia, pasó el rio de Ebro por Azagra y llegó la vigilia de san Miguel de setiembre A la ciudad de Calahorra , á donde fué muy bien recogido, y de allí adelante se le fueron juntando grandes compañías de gente de armas do los grandes y pueblos que tenían su voz: y fuese derecho camino á la ciudad de Burgos , y el alcaide que estaba en el castillo se le rindió: y fué allí preso el infante do Mallorca que se habia recogido al castillo, y se puso en libertad don Felipe de Castro. Esto fué tan en breve, que antes se apoderó el rey don Enrique de la mayor parte de los reinos de Castilla y León, que supiese el rey don Pedro su entrada , el cual estaba en esta sazonen la ciudad de Sevilla en lo último de sus reinos. En aquel tiempo se pudo bien entender, cuan poca constancia y fé hay en los ánimos de la gente baja y común , ñ quien por la mayor parte siempre desplace el gobierno y dominio presente, y cuelga de toda novedad y de la esperanza de lo venidero, y como se rige con liviandad, con ella acomete cualquiera cosa por grave y deshonesta que sea.

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Cap. LXXI.—De lo que se trató por los embajadores del rey de Aragón y del principe de Gales que se juntaron en la ciudad de Tarba.

Detúvose el rey en las cortes de Zaragoza hasta veinte y dos del mes de setiembre, y allf partió para Lérida, de donde se continuaron los tratos entre él y el principe deGales y entre el rey de Navarra, porque estos principes trataron de concordarse entre si de valer al uno de los reyes que competían por el reino de Castilla, de quien pudiesen sacar mejor partido, pareciéndoles que estaba en su mano dar el reino ó quitarlo a quien quisiesen : y pensaba cada uno sacar antemano todo lo que los reyes don Pedro y don Enrique en su mas adversa fortuna les habían ofrecido y mucho mas. Estaba el principe en Guiatía antes de la entrada del rey don Enrique en Castilla, y concertóse que sus embajadores y de los reyes de Aragón y Navarra se juntasen en la ciudad de Tarba, que es en Gascuña, para tomar cierta resolución de lo que debía hacer. Fueron enviados de Lérida para este negocio don Romeo, obispo de Lérida , don Juan Fernandez de Heredia, castellan de Amposta,don Pedro conde de Urgel, don Ugo vizconde de Cardona, don Lope de Gurrea y Jaime de Ezfar, canciller del infante don Juan, y por el de Navarra fueron fray Montolino de Laya prior de San Juan en el reino de Navarra, don Martin Enriquez de Navarra, señor de la Carra, y y el doctor Juan Crúzate, deán de Tudela, y Simón de Escociaco, prior de Nuestra Señora de Falces: y por el principo de Gales, un su canciller que era obispo bothoniense, y el conde de Armeñaque y Juan Chandas, condestable de Guiana, y otros caballeros, que se decían Pedro de Casetone, señor de Gordonia, y Guillen de Cirís. Estos embajadores se juntaron en Tarba, con los que allí tenia el rey don Pedro de Castilla , por el mes de noviembre deste año: y se concordaron , que en caso que el rey don Pedro les diese ciertas tierras y castillos y dineros que le pedían, le valiesen contra su enemigo, á los gajes del rey don Pedro, lo cual se deliberó, que se enviase á notificar, porque de otra manera ellos entendían, proveer como mas conviniese á sus pretensiones. Lo mismo se concertó de tratar con el rey don Enrique , solamente en nombre do los reyes do Aragón y Navarra: y encaso que no lo quisiese luego cumplir, se le pidiesen en rellenes su hijo primogénito y la infanta doña Leonor su hija, y dos hijos del maestre don Fadriquo su hermano, y el conde don Tello. Con esto se enviaron embajadores á ambos reyes, para requerirles que respondiesen dentro de quince días. Tratóse que se hiciese liga entre el rey y el principe, y lo que mas deseaba el rey de Aragón, por no confiar que se lehabia de cumplir cosa que se le prometiese de parte del rey don Pedro, era que se concertasen él y el príncipe de Gales , con el rey don Enrique, para tomar la empresa de conquistar los reinos de Castilla y León , con condición que á él le quedase el reino de Murcia con las otras tierras y estados, de que el rey don Enrique siendo conde deTrastamara, le había hecho donación: y en este caso daban á la infanta doña Leonor hija del rey de Aragón, por mujer al primogénito del principe de Gales , ó al delrey don Enrique,como mas quisieseel príncipe. Pero porque so crcia , que el principe holgaría mas de confederarse con el rey don Pedro, para echar de Castilla a su adversario , cumpliendo con él en las pagas del dinero que le debian , y quedando con el señorío

de Vizcaya y con Castro deOrdlales, dló el rey comisión á sus embajadores , que pudiesen tratar de dos matrimonios, el uno del infante don Juan duque de Girona su hijo, con la bija mayor del rey don Pedro, que era la infanta doña Costanza, con que se le diesen en dote el reino de Murcia con Requena y sus aldeas, y quedase separado de la corona real de Castilla. El segundo matrimonio, era de la inlanla doüa Juana si hija con e! rey don Pedro, y se le diesen en dote doscientos mil florines de Aragón, por los daños en que el rey don Pedro era obligado al rey, por el rompimiento de la guerra, conforme á las declaraciones y sentencias de los legados apostólicos. No queriendo dar el rey don Pedro el reino de Murcia en dote á su hija, le pedia el rey un millón de doblas de cinco reales la dobla, con que no pudiendo pagarse entonces, se le entrega* en empeño el reino de Murcia y Requena , y dentrode diez años se desempeñase: y en caso que el dote quese había de dar al infante don Juan se restituyese, seratuviese el rey ochocientas mil doblas por los daños que habian recibido sus reinos en las guerras pasadas: y quería que el infante don Juan fuese jurado por el rey de Castilla, para después de la vida del rey don Pedro, en caso que muriese sin dejar hijos varones legítimos: también se movió otra plática, que el rey y el principe fuesen contra ambos los reyes de Castilla, y atoáesen en la conquista á los reyes de Navarra y Portugal. Concertáronse los embajadores, que de Tarba se pasasen aOloron, y allí se enviasen á las ratificaciones délos reyes de Aragón y Navarra, y del principe, de lo que se había tratado en Tarba. Allí tratáronlos embajade res del rey don Pedro de Castilla, estando en Tarba con el vizconde de Cardona, que se concertasen las diferencias que habia entre su principe y el rey de Aragón. y venia el vizconde en que la concordia se hiciese entre ellos desta manera. Lo primero, que se hiciese (' matrimonio de la infanta doña Costanza, hija mayor del rey don Pedro con el infante don Juan, y para ello se hubieseel consentimiento del principe de Gales, en cuyo poder estaba la infanta, y se le diese en dolé el reino de Murcia y cien mil doblas de oro, y se pusiere en rehenes hasta cumplirlo en poder del rey, Requena , Alarcon, Moya, Cuenca , Hetera, Molino, Cartagena , Lorca, Villena, Montagudo, Muía y Cañete: y que fuese jurada la infanta doña Costanza por legitima sucesora de los reinos de Castilla y León. Mas como no se podía allí tomar resolución en negocios de tan gran importancia, como se pretendía por cada unodeaquellos principes, los reyes de Aragón y Navarra querían enviar sus embajadores á Castilla a hacer sus requerimientos á ambos reyes, como estaba tratado en Tarba. y lo que pedia al rey don Pedro el rey de Aragón, e¡> caso quese confederase con él contra el rey don Enrique, era el reino de Murcia y la tierra que fnédedon Juan Manuel, exceptuando las villas de Pcñafiel y Curiel: y allende desto, las ciudades y villas de Aleara!, Requena, Otiel, Moya, Cañete, Cuenca , Betera, Molina , Medina Celin, Morón, Montagudo, Serón, Des, Cihuela, Cifuenles, Brihuega, las Peñas de San Ped'O Valdolivas, Salmerón , Alcocer , Pareja , Huele y Corita de los Canes con sus aldeas: y quedasen los rióos hombres y caballeros que estaban heredados en esta5 tierras y estados en sus mayorazgos y casas conloantes , con que no fuesen hijos ó hermanos de los reyes don Pedro y don Enrique. Pedíase al rey don Enrique en caso que se concertase de valerle, á echar al rey don Pedro su adversario de Castilla, el reino de Mor;la y las ciudades y villas de que lo habia hecho dona;¡on Antes de su entrada en Castilla con todas sus alieas. También el rey de Navarra se contentaba con Joco y trataba con entrambos los reyes: y pedia A Guipúzcoa, con las villas y castillos de Tolosa, Segura, klondragon y. Oyarzo, Fuenterabia, San Sebastian, Sudaría, Motrico, con todas las otras villas y lugares •• puertos de aquella provincia , con sus mares y con os derechos que le pertenecía en los mares de España. ?edia asimismo, las villas de Victoria y Salvatierra, y oilas las otras villas y castillos do Álava con sus alteas, y las villas do Al faro, Fitcro, Tudtigen y la cíuJad de Calahorra, y las villas de Logroño y Navarrete, 5on sus castillos y lugares y términos, y A Treviño, Sajara, Briones, Haro y la Bastida, y todo lo que él lecia que antiguamente fué del rey de Navarra, ex¡eptuando A Rioja y Burueba. Mas el principe de Gales, ■fwi grande maña, entretenía el negocio dudando si se snviaria la embajada álos dos, ó a cual dellos se habia le enviar, hasta acabar de asegurarse del rey don Pe1ro, délo que estaba entre ellos concertado, que era la paga del dinero que se le debia del sueldo desús (íentes y sobre la posesión del señorío de Vizcaya y de Castro de Odíales. De Lérida se fué el rey A Barcelona , y considerando que la ciudad de Albarracin, era de las muy señaladas de sus reinos, y estaba en tal sitio , que importaba mucho A la corona real y al bien público, que ni aquella ciudad ni sus aldeas se dividiesen de la corona, por los inconvenientes que dello habían resultado en los tiempos pasados, habiendo vuelto A su servicio, por la muerte deLinfante don Fernan

do su hermano, hizo unión de aquella ciudad y de sus aldeas con la corona real, para que quedase unida en ella perpetuamente: y públicamente hizo Juramento de no enagenarla por ninguna via de donación ó feudo, ni por otra causa: y la incorporó con toda su jurisdicción en la corona real con sus aldeas: y obligó al duque de Girona su hijo primogénito, y a sus sucesores , que guardasen aquella unión. Esto fué A treinta del mes de octubre deste año, en presencia del arzobispo do Caller y del obispo de Barcelona , y de los vizcondes de Cardona, Illa y Roda: y por el mes de diciembre dcste año, como entendió que el príncipe de Gales estaba muy dudoso de tratar cosa ninguna , sin resolverse primero con el rey don Pedro, hacia grande instancia con él para que se declarase, y envió con raosen Francés do Sanclemcnte y micer Berenguer Dezprats, A requerirle que se firmasen los capítulos de su amistad y confederación, y procurasen que se juntasen sus embajadores en el señorío del rey, en Jaca ó en Aisa, ó en Oloron ó en otro lugar del condado de Fox. Estos embajadores hallaron al príncipe en Burdeos, y concordaron que la confederación «ehiciese entre ellos, y queenviase el rey su embajada al rey de Inglaterra, y con ella fueron después los mismos Francés de Sanclemente y Berenguer Dczprats, con final resolución que se confederasen las casas de Inglaterra y Aragón, conforme A lo tratado por el vizconde de Cardona , con los embajadores del rey don Pedro, y tratóse entonces • de hacer liga juntamente con los reyes de Portugal y Navarra, por la conquista de los reinos do Castilla.

LIBRO X.

Up. I.—Que el rey envió con su armada por capitán general á Cerdeña á don Pedro de Luna, contra el juez de Arbórea, y fué don Pedro vencido y muerto en batalla.

Tenia en este tiempo Mariano, juez de Arbórea, tuesto en armas el reino de Ordeña, y seguinnle casi i» liis los sardos, y parecía que no era pretensión parn-1liar, sino que claramente aspiraba A hacerse rey y eíior de toda la isla. Habia ganado diversas fuerzas y astillos, y postreramente se le rindieron el lugar de ,in Luri y Villadeiglesias, que era una de las cosas i.ii importantes de toda la isla , y lo restante estaba A raude peligro, señaladamente el cabo de Lugodor,en I cual residía por gobernador un caballero que se tifia Pedro Alberit. Muchos días Antes tenia el rey nomrado por capitán general para enviar en socorro de qaella isla A don Pedro de Luna, señor de Almoneir y Pola, que era de los mas principales ricos homres del reino, é hlzose elección de su persona, por ser luy valeroso, y porque doña Elfa de Ejérica su muir , tenia mucho deudo con el juez de Arbórea , y pafcia que seria muy gran ministro para la reslauraion de aquel reino, hora se prosiguiese la guerra ó se

viniese A medios de concordia. Como en esta sazón se tenia ya por fenecida la guerra que había tanto tiempo durado entre los reyes de Aragón y Castilla , habiendo en aquel ruino dos reyes que competían por él, y estaban las cosas en término , que cualquiera dellos que quedase vencedor, tenia harta necesidad de conservarse en paz con sus vecinos, el rey estaba muy puesto en socorrer los lugares que se tenían por él en Ccrdcña, que estaban A gran peligro: y muchos caballeros destos reinos, se ofrecieron de ir en su servicio con don Pedro de Luna. Había de estar la armada en orden por todo el mes de noviembre deste mismo año en la playa de Barcelona, para hacerse A la vela: y llevaba don Pedro en ella quinientos de caballo y mil y quinientos soldados, de muy escogida gente, yotrag muy buenas compañías de ballesteros; pero hubo mucha negligencia en su partida. Mediado el mes de febrero del año siguiente de mil trescientos y sesenta y ocho, mandó el rey que toda la gente de caballo y do pié que,iban con don Pedro, hiciesen muestra delante de Barcelona, y que fuesen Arecogerse al puerto de Rosas, y entonces tuvoaviso, que la mayor parte de la gente sardesca que seguían al juez de Arbórea esperaban con deseo la armada, para reducirse A su obediencia por

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