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cion económica de entonces, eran muy convenientes. Y por último, dió tambien otra larga instruccion de ciento diez y nueve artículos (1.° de noviembre), para el establecimiento, recaudacion y administracion de los derechos de puertas.

No considerándose todavía Fernando libre y seguro de conspiraciones, á pesar de tanta sangre como se habia hecho verter en los cadalsos, y no conceptuando asegurada la tranquilidad interior del reino, no obstante el rigor desplegado contra los que sospechaban que pudiesen perturbarla, estipulóse entre los dos soberanos, francés y español, un nuevo convenio, por el cual la ocupacion del ejército francés, que por el tratado anterior terminaba con el año 1824, se prorogaba desde enero de 1825 en adelante y por tiempo indefinido,' si bien quedando reducida la fuern á veinte y dos mil hombres. Las ratificaciones del nuevo convenio se cangearon en Madrid el 24 de diciembre (1824), Pero hízose una adicion, por la que, á fin de no dejar desguarnecidas de tropas francesas ciertas plazas, se acordó que continuáran en ellas, subiendo así la fuerza efectiva que habia de permanecer en España á cerca de treinta y cinco mil hombres.

Habia firmado este convenio el nuevo rey de Francia, Cárlos X., y de él hizo mérito en el discurso que pronunció á la apertura de las Cámaras francesas, diciendo: «Con este fin (el de mantener la paz) he •consentido en prolongar todavía la permanencia en »España de una parte de las tropas que habia dejado »allí mi hijo <,} despues de una campaña, que, como »francés y como padre, puedo llamar gloriosa. Un

• convenio reciente ha fijado las condiciones de esta

• medida temporal, de un modo que concilie los intereses de ambas monarquías.»

Fernando, que habia pasado una larga temporada en los Sitios Reales, no sin padecer de su habitual achaque de gota, que se le agravó algunos dias atormentándole bastante, en compañía del príncipe Maximiliano de Sajonia y de la princesa Amalia su hija, padre y hermana' de nuestra reina, que por aquel tiempo habian venido á visitar á los augustos monarcas españoles y estaban siendo objeto de obsequios y festejos, regresó en el mes de diciembre á Madrid desde San Lorenzo con toda la real familia. El rey era siempre recibido con demostraciones de júbilo por los voluntarios realistas y por ciertas clases del pueblo, que ahora, como siempre, no le escasearon entusiasmados gritos y vivas (S).

(1) El duque de Angulema. «pecialmente de la gente sencilla,

(2) En la descripcion que de »eu quien no cabe la doblez en esta entrada se hacia en la Gace- »tales casos. Al ver uno, que ta, se decia entre otras cosas: «parecia artesano, el número y «Las manolas con sus panderos «elegancia de las tropas que se •se habian adelantado á mayor «tendian en la carrera á la en» distancia, como para ganar las «Irada deSS. MM. y AA. esclaxalbricias de los ilustres hués- »mó con entusiasmo: «Ya se ar»pedes. Muchas y varias son las »rancd tan de veras la maldecida «anécdotas que pcdrian referirse «Constitucion, que ni los negros «acaecidas con este motivo, es- »ni ¡os verdes pueden tener la

Así termino el año 1824, fecundo en tristes sucesos, que muchos lloraron con amargura entonces, y que han dejado una memoria funesta á todos los amantes de las libertades españolas.

»más remota esperanza de que ¡Y esto se estampaba en ei

• retoñe en los siglos de los siglos, periódico oficial del Gobierno!

• pues tienen el pleito perdido y ¡Qué ilustracion, y qué gusto l¡>sin apelacion.» terario!

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CAPULLO XX.

LUCHA Y VICISITUDES DE LOS PARTIDOS REALISTAS.
POLITICA VARIA DEL BEY.

PERDIDA DE COLONIAS EN AMERICA.
1825.

El clero.—Los conventos.—Las comisiones militares.—Dos partidos dentro del gobierno.—Consigue Zea Bermudez el alejamiento de Ugarte.—Opuesta conducta de otros ministros.—Sus circulares sobre purificaciones.—Solemne declaracion de absolutismo, hecha por Fernando.—Bando terrible y monstruoso del superintendente de Policía.—Abominable sistema de delaciones.—Causas, encarcelamientos y suplicios.—El ex-ministro Cruz, calumniado y procesado, e9 declarado inocente.—Absolucion del brigadier realista Capapé.—Indulto del 30 de mayo i favor de los ultra-realistas y apostólicos.—Epoca de terror, llamada la Epoca Je Chaperon.— Denúncianse al rey las tramas y conspiraciones de aquellos.—Caída del terrible ministro de la Guerra Aymerich.—Nuevos capitanes generales.—Elmarquésde Zambrano ministro dela Guerra.— Cambio notable en la política.—Supresion de las comisiones militares.—Respiran los liberales perseguidos.—Irrítanse los furibundos realistas.—Rebelion armada de Bessiéres.—Famosos decretos contra este rebelde y sus secuaces.—Tropas enviadas á perseguirlos.—El conde de España.—Captura de Bessiéres y de algunos oficiales que le seguian.—Son fusilados.—Premios y gracias por este suceso.—Conatos de rebelion sofocados en otros puntos.— Prohíbanse rigurosamente las representaciones colectivas al rey. —Es sorprendida en Granada una logia de masones.—Sufren el suplicio de horca.—Proceso, prision y martirios horribles de don Juan Martin, el Empecinado.—Desesperada situacion en que le ponen —Muere en la horca peleando con el verdugo.—Síntomas de otra marcha política.—Creacion de la real Junta consultiva de gobierno.—Su objeto y atribuciones.—Cualidades de algunos de sus vocales.—Desvanécense aquellas esperanzas.—Caída de Zea Bermudez.—Ministerio del duque del Infantado.—Sistema administrativo del ministro Ballesteros.—Reglas que establece para el presupuesto anual de gastos é ingresos del Estado.—Utilidad de otras medidas económicas.—Formacion y nombramiento de un nuevo Consejo de Estado.—Significacion política de los nuevos consejeros.—Sucesos exteriores en este ario.—América.—Pérdida de nuestras antiguas colonias.—Daño que nos hizo la conducta de Inglaterra.—Ciega obstinacion del rey.—Francia.—El advenimiento de Cirios X. al trono no altera nuestras relaciones con aquella potencia.—Portugal.—Novedades ocurridas en aquel reino.—Efecto que pudieron producir en España.

No se presentó el año 1825 con espíritu más favorable á las ideas de tolerancia, de ilustracion y de cultura que el que acababa de espirar. Por el ministerio de Gracia y Justicia continuaban confiriéndose las mitras y las togas á los que más se habian señalado por su exagerado encono contra los liberales, siquiera careciesen de ciencia y no se distinguiesen por sus virtudes; mientras á los eclesiásticos tenidos por más ó ménos adictos al gobierno constitucional se los privaba de sus beneficios y se los recluía y retenia por tiempo indefinido en los conventos, sin manifestarles siquiera la causa de su reclusion. Y mientras á un prelado tan virtuoso y tan docto como don Antonio

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