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los vecinos, y en ellas 436 personas de confesion y comunion y 177 párvulos que hacen el total de 613, como parece de la relacion que está al pié de dicho padron de este presente año; y por el que hizo dicho cura interino de la nueva poblacion de Santa Clara en 20 de marzo de dicho presente año, consta haber en ella 42 casas, unas con gente y otras vacias y 26l personas, las 173 de comunion y 20 de confesion y los restantes párvulos, como de uno y otro padron consta que para efecto de dar este testimonio me entregó su Sría. Illma. á quien los volví, y de su mandato doy el presente en la Habana en 4 de junio de 1691 años. En testimonio de verdad. Leonardo de Heredia, notario público.

Carta.—Sr. mio: Tengo entendido lo que V. me pregunta en su papel en órden áCayo frances y lo que puedo responder es, que tiene este Cayo muy ricas aguas, leña, pescado y mucho marisco, y que pegado á él por la parte del O. tiene una boca capaz de entrar navíos de trescientas y mas toneladas, á quien llaman Boca de Carabelas, y al abrigo de dicho Cayo hace un puerto seguro donde pueden estar mas de 30 navíos de invernada, con sus careneros si necesitan de carena. Está este puerto frontero y cerca del lugar que llaman S. Juan de los Remedios del Cayo, en la mnitad de la angostura de la Canal Vieja, cosa de 60 ó 70 leguas de la ciudad de la Habana, toda la costa frontera de este puerto está llena de corrales y hatos de ganado, por cuya razon todos los que naufragan en esta Canal y en la de Bahama, por su cercania van á buscar refugio á este puerto de Carabelas por el socorro y asistencia que hallan en los vecinos de San Juan de los Remedios del Cayo, lo mismo hacen los navíos y embarcaciones que vienen por la Canal Vieja, hallando todos refugio y consuelo en aquellos vecinos, como sucedió el año de 56 que estando sacando la plata de las Maravillas con cuatro embarcaciones nos sobrevino un temporal en que todos se perdieron, habiendo ido yo á perderme con la plata de S. M. al Cayo de las Gordas, donde estuvimos perdidos mas tiempo de dos meses, comiendo una yerva que llaman barbilla, caracoles, lagartijas y culebras. Al cabo de este tiempo en un botecillo pasé en él á dicho puerto de S. Juan de los Remedios, donde hallé dos fragatillas guarnecidas con gente de la Habana y vecinos del lugar de S. Juan de los Remedios del Cayo, en las cuales pasé al Cayo de las Gordas y saqué la plata de S. M., y la poca gente que habia quedado viva, hallándolos tan flacos y sin aliento que aguardaban por horas la última de la vida. Con esta plata y gente volví al puerto de Boca de Carabelas, y los vecinos de S. Juan de los Remedios por su cercania se llevaron toda la -gente naufragada á sus casas donde los tuvieron hasta convalecer, y guarnecidas las fragatillas donde estaba la plata de la misma gente de S. Juan de los Remedios, despues de convalecida la gen

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te pasé á la Habana con dichas fragatillas y plata de S. M., donde se entregó al Gobernador y oficiales reales, con su cuenta y razon y se depositó en el castillo de la Fuerza vieja, que es cuanto puedo decir á V., y que si este lugar de San Juan de los Remedios no estuviera tan cerca de la legua hubiera perecido esta pobre gente por no haber otro refugio mas cercano á los que se pierden en la canal de Bahama y ser el total abrigo, como se ha esperimentado en otras muchas ocaciones; que es cuanto se ofrece. Habana y jumio 15 de 1691 años.—B. L. M. de V. su mayor servidor.—Gaspar de Palacios.—Sr. Capitan Pedro Diaz.

Peticion.—Illmo. Sr.—Juan Jimenez vecino de la villa de S. Juan de los Remedios del Cayo, en la antigua poblacion, por lo que á mí toca y en nombre de los demas vecinos y meradores de ella: digo: Que he recibido una carta misiva del capitan Gaspar de Palacios piloto mayor de la Real Armada de galeones remitida al capitan Pedro Diaz vecino de la dicha villa, por la cual refiere la utilidad que resulta al servicio de S. M. y beneficio comun de los navegantes la poblacion de la dicha villa del Cayo, por la cercania que tiene á la boca de Carabelas, y estar á las dos canales que llaman de Bahama y canal Vieja, con lo demas que en ella dáá entender, que siendo de hombre tan práctico en estas costas y ministro de S.M., conoce real y verdaderamente el perjuicio que se ocacionará al servicio de S. M. y á su Real haber, ademas del da. ño de los moradores y vecinos en la pérdida de sus haciendas, por que seria dar ocasion áque los piratas enemigos se apoderasen de ellas, y para que conste á S.M. en su Real y supremo consejo de las Indias con los autos fechos por Jacinto de Rojas en nombre de los vecinos de la dicha villa, por via de recurso, por no poderlo hacer en ora forma, por el justo temor con que se hallaba y que en mí reside por las estorciones referidas y que están justificadas— A VS. Illma. pido y suplico halla por presentada dicha carta, y mande que se ponga con los autos fechos de pedimento de dicho Jacinto de Rojas y que de todo se saque testimonio para el efecto referido de usar de nuestro derecho que será justicia la que pido y en lo necesario &c.—Juan Jimenez.

Decreto.—Por presentada la carta, póngase con los autos que se refiere y désele el testimonio que pide para que obre lo que hubiere lugar de derecho.—Proveyólo el Illmo. Sr. Dr. D. Diego Evelino de Compostela, obispo de esta isla de Santiago de Cuba, Jamaica y la Florida, del Consejo de S.M., que lo firmó en la Habana en dos dias del mes de agosto de 169i años.—Leonardo de Heredia, notario público. o

leonardo de Heredia, notario apostólico y público del juzgado eclesiástico de esta ciudad de la Habana, como mejor puedo doy fe y verdadero testimonio, que el Illmó. Sr. Dr. D. LDiego

Evelino de Compostela ante quien han pasado estos autos es obispo de esta isla de Santiago de Cuba, y á todas las diligencias donde se hallare mi firma han sido y pasado segun y como en cada una se contiene por haberme hallado presente á todas ellas, y Gaspar Martinez de Meza, presbítero y Sebastian de Cintra ante quien parece haber hecho algunas di igencias, es vicario y notario en dicha villa de San Juan de los Remedios; y usa y ejerce los dichos cargos y se les ha dado y dá entera fé y crédito, y para que de ello conste doy el presente en la Habana en 2 de agosto de 1691 años.—En testimonio de verdad, Leonardo de Heredia, notario público. "

Comprobacion.—Damos fé que Leonardo de Heredia de quien parece firmado el testimonio de arriba es notario público del juzgado eclesiástico de esta ciudad de la Habana y como tal usa y ejerce, es fiel, legal y de confianza, y para que conste lo firmamos en la Habana en 2 en agosto del 1691 años.—D. Juan García del Valle, secretario notario público.—D. Manuel Redin notario püblico.

Pie—Como consta y parece de los dichos autos originales que entregué al Br. D. Francisco de Palma presbítero comisario subdelegado de la Sta. Cruzada, en nombre y en virtud de poder que mostró de los vecinos de la villa de S Juan de los Remedios del Cayo á que me remito, y van escritos en treinta fojas, y en virtud de lo mandado por los decretos proveidos doy el presente en la Habana en 2 de agosto de 1691 años.—En testimonio de verdad, Leonardo de Heredia, notario público.

Puerto de Boca Carabelas —Los Sres, capitulares, justicia y regimiento de esta villa de S. Juan de los Remedios en esta isla de Cuba, jurisdiccion de la ciudad de la Habana, conviene á sa

ber, los Sres. alférez Roque de Alúa y Juan Francisco alcaldes

ordinarios y Gaspar Rodriguez alférez mayor por S.M., Francisco Perez Rodriguez, Diego Gutierrez, Gaspar Perez y Marcos de Rojas regidores cadañeros, parecémos ante su Sría. Gobernador y Capitan general de la ciudad de la Habana é isla de Cuba por S. M. en nombre de esta república y sus vecinos y moradores presentes y ausentes, por quien prestamos voz y causion, en razon de la mudanza de este lugar al nuevo sitio del Cupey que nuevamente le han puesto Santa María de Guadalupe, de quien en el discurso del largo tiempo de mas de 20 años que se propuso para mudar el lugar al dicho hato se ha reconocido por vista de ojos y por manejo y asistenaia, que no es suficiente para el efecto porque los que miraron en la ocacion, unos lo miraron con aficion, y otros con poca esperiencia, porque para sufrir y mantener pueblo le faltan las tierras para las labranzas, el sitio para hacer las casas, por que donde se señaló por el capitan José Delgado se ha reconocido ser una laguna en que no es posible conservar la salud, demas de que en dicho Hato está sitiado dentro del término de otro llamado el Ciego, y entre ambos tienen muy poca tierra, y esa no es capaz para labranzas, y que los dueños asi de estos Hatos cono de las demas haciendas comarcanas han de querer oprimir á los vecinos que no las labren ni cultiven las tierras, defendiendo sus ganados no se los maten, y será una eterna guerra, sobre esta razon, y asi mirando esto y reparando en lo futuro, y que un pueblo abraza mucha tierra para labranzas, teniéndolas muchas y buenas irá en aumento, y si van á verse oprimidos sin tener donde labrar desmimuirá la vecindad, y asi es esto en gravísimo perjuicio de los vecinos y moradores. Mediante este reconocimiento, con los que han hecho este reparo han tenido, y ha habido grandes disensiones, odios y malas voluntades, y aunque en tiempo del Sr. D. José de Córdova, gobernador que fué de la ciudad de la Habana se trató de mudar el lugar, se propuso en la ocacion otro sitio que pareció ser mejor y mas capaz que el Cupey solo á fin de no ir al del Cupey por los defectos ya dichos, y habiendo informes de una y otra parte, unos á otros se contradecian, se suspendió la mudanza que se pretendia por haberse reconocido que en la una y ni en la otra parte era bien hacerla por lo mucho que se perdia dejando esta antigua poblacion, y que los vecinos rehusaron siempre el no ir al Hato de Cupey por las muchas esperiencias que de el tenian, asi de corto como de estéril, en que mandó el Sr. gobernador D. José de Córdova, que se mantuvieran en su antigua poblacion, en que los vecinos lo tuvieron á bien, y considerando las perniciosas consecuencias que de mudarlo se sigue procurando de no ser molestados. Lo primero es ser contra el servicio de Dios y del Rey, y contra el propio honor de la patria y de sus propios naturales. Contra el servicio de Dios es, por que se desampara su Templo donde su sacratísimo cuerpo sacramentado ha estado y está celebrado y adorado por tantos años, y será habitado de bestias y brutos animales, y asimismo se sigue la pérdida del interes temporal, pues no ha sido poco lo que se gastó en la fábrica de la Iglesia, que hoy se puede decir que en los tres lugares de este partido escede lo moderado de su edificio á todas las de los otros lugares, y que si por el temor de los enemigos se deja donde se pretende, está la misma dificultad y con el mismo peligro. Que aunque se ha informado que no hay mas que un camino, es falso, que hay dos y por cual¿ de ellos puede ser invadido y mas á su salvo con el descui

o de que están mas apartados de la mar, cuando se ha visto por ejemplo en otros lugares que están por la tierra adentro y de mayor vecindad saquearlos á fruto sano, y asi no hay ninguna seguridad en ninguna parte de la Isla. Y encontra del servicio del Rey es, que mandando esta villa á otra parte se dispone que no habrá salido de ella cuando los enemigos sean dueños, no solo del lugar, pero aun de todas las haciendas de su contorno que son las mas considerables y las que mantienen los vecinos, asi de los mantenimientos, como de trato y comercio, pues de ellas se sacan todos los años mas de 2000 cabezas de ganado menor, y se llevan á la ciudad de la Habana para los abastos de las armadas de flotas y galeones, y con esto se mantienen los vecinos, y no tienen otra cosa de que les vengan los bienes temporales, y asi son las haciendas que han mantenido esta república, demas que en los Diezmos que es patrimonio real, tendrá baja en mas de la mitad del precio en que hoy están puestos, y si desampararán este lugar serán dueöos el enemigo de toda la tierra, y podrán discurrir por ella sin ningun temor y con libertad, se mentendrán en las tierras como en la mar y se acabará el trato y comercio y navegacion de la ciudad de la Habana y demas partes de esta Isla, y si se ofreciere meter un socorro en la Habana por mar ó por tierra no se podrá hacer por las causas referidas de hallarse á la tierra adentro y las haciendas menoscavadas por la contínua asistencia del enemigo, y otros deservicios que se le hacen á S. M. de mudar el dicho pueblo por estar tan inmediato á la costa del N., Boca de Carabelas, Punta de hicacos, Boca de Matanzas, surgideros del enemigo, antes si por esta razon se debia dar cuenta á S. M. para que reconociendo en el buen paraje en que está este lugar, se le pidieran proveyese de 25 infantes para vigia y guardia de este puerto, por ser, como es tan importante á su Real servicio para los avisos de las armadas enemigas que pretendiesen surgir en los puertos y surgideros que hay desde Boca de Carabelas á la de Matanzas, y para los socorros que se pudieran ofrecer meter en la Habana, por cuyas razones se debe sustentar y mantener este lugar en esta antigua poblacion. Y es contra el honor de la patria, porque es cierto que los abuelos y los padres de los presentes eligieron este sitio, fundaron estas casas, pusieron en costumbre las que hoy se observan, y finalmente dejaron introducida la forma que han tenido y tienen de República, y por último los huesos de todos descanzan en aquella Santa Iglesia, y así se debe reconocer que cualquiera nacion en el mundo por bárbara que sea, deje de honrar, mantemer y conservar las memorias y reliquias de sus mayores, pues siendo esto asi como lo es. ¿Que razon habrá para que la nacion española siendo la mas noble y gloriosa del universo se diga que hubo alguna parte que hiciese lo que no es lícito á la mas bárbara del mundo? Y con esto que hayan dejado perder sus casas y arruinar su pueblo, dejando la asistencia de su lugar, la comunicacion y trato comun con que se estragan las costumbres en niños y viejos, y se dá lugar á que falte la devocion en los unos y en los otros, que es lo que mas se debe tener bien reconocido. Tenemos

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