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Lorenzo Calvo de Rozas, para Hacienda; el general don José María Torrijos, para Guerra; don Ramon Romay, para Marina; don Sebastian Fernandez VaUesa, para Gracia y Justicia. Todos eran de la parcialidad exaltada; algunos pertenecian á las sociedades secretas. No hablaremos ahora de las condiciones de cada uno. Embarga nuestra atencion, como embargaba entonces la del país, la relacion de los sucesos que estaban abocados, y con que darémos principio al capítulo siguiente.

CAPITULO XV

SALIDA DEL REY Y DEL GOBIERNO DE MADRID. LAS CORTES BXT SEVILLA. SESION MEMORABLE. 1823.

(De 4.* de marzo á 45 de junio.)

Apertura de las Cortes.—Discurso del rey.—Sus protestas de ardiente liberalismo.—Informe del ministro de Estado sobre la actitud del ejército francés de observacion—Acuérdase manifestar al rey la necesidad de trasladarse el gobierno y las Cortes á punto más seguro.—Accede Fernando á la traslacion.—Se designa la ciudad de Sevilla.—Señálase para la salida el 20 de marzo.—Ocupaciones y taréas de las Cortes en esto período.—Salida del rey y de la familia real.—Llegan á Sevilla.—Abren allí las Cortes sus sesiones. —Discurso arrogante del presidente.—Noticia de la invasion de los franceses en España.—Declaracion de guerra á la Francia.— —Cambio de ministerio.—Asuntos en que se ocupan las Córtes.— Manifiesto del rey á la nacion española.—Mensaje de las Córtes al rey.—Proclama del duque de Angulema en Bayona.—Entrada del ejército francés.—Vanguardia de realistas españoles.—Regencia absolutista en Oyarzun.—Su primer decreto.—Distribucion de las tropas constitucionales.—No resisten la entrada de los franceses.—Avanzan éstos sin obstáculo camino de Madrid.—Estraúa y torcida conducta de los condes del Momijo y de La-Bisbal.— Comunicaciones que entre ellos mediaron.—Gran disgusto en la

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córte y en el ejército.—Tiene que esconderse el de La-Bisbal.— Toma el mando de las tropas el marqués de Castelldosrius.—Sale con ellas de Madrid.—Queda el general layas para conservar el órden público.—Capitula con el principe francés.—Intentona de Bessiéres sobre Madrid.—Escarmiéntale Zayas.—Escesos y castigo del populacho.—Entra Angulema en Madrid.—Sale Zayas.—Regencia y ministerio realistas.—Vuelven las cosas al 7 de marzo de 4820.—Creacion de voluntarios realistas.—Desenfreno dela plebe.—Representacion de los Grandes de España.—Contestacion de Angulema.—¡sesiones de las Cortes en Sevilla.—Dictámen de la comision diplomática.—Sensacion que causan los sucesos de Madrid.—Medidas de las Cortes.—Alarma en Andalucía.—Trátase de la traslacion del rey y de las Córtes á Cádiz.—Resistencia del monarca.—Comision de las Cortes.—Respuesta brusca del rey.— Proposicion de Alcalá Galiano.— Se declara al rey incapacitado momentáneamente.—Nómbrase una regencia provisional.—Traslacion del rey, do la familia real y de las Córtes á Cádiz.—Desmanes en Sevilla.—Llegada del rey y del gobierno á Cádiz.—Cesa la regencia provisional, y se repone al monarca en sus funciones.

El 1,° de marzo abrieron sus sesiones las Córtes ordinarias, despues de las juntas preparatorias de costumbre. Tampoco asistió el rey en persona, y tambien leyó su discurso el presidente. Como obra de los ministros, los discursos del rey en esta época contenian siempre frases y protestas del más ardiente liberalismo. «Las potencias continentales de la »San la Alianza (decia en éste) han levantado ya la voz «contra las constituciones políticas de esta nacion, »cuya independencia y libertad ha conquistado con su »sangre. La España, respondiendo á las intimaciones «insidiosas de aquellos potentados, ha manifestado • solemnemente al mundo que sus leyes fundamenta•les no le pueden ser dictadas sino por ella misma.... »E1 rey Cristianísimo ha dicho que cien mil franceses »vendrán á arreglar los asuntos domésticos de Espa»ña, y á enmendar los errores de sus instituciones. »¿De cuándo acá se dá á soldados la mision de refor

• mar las leyes? ¿En qué código está escrito que las

• invasiones militares sean precursoras de la felicidad »de pueblo alguno?—Es indigno de la razon rebatir •errores antisociales, y no es decoroso al rey consti»tucional de las Españas el hacer apología de la causa

• nacional, ante quienes, para hollar todos los senti

• mienlos del pudor, se cubren con el manto de la más

• detestable hipocresía.»

Fueron al siguiente dia llamados los ministros; é interrogados sobre los movimientos del ejército francés de observacion, y sobre lo que de él podia temerse: respondió el de Estado, que aquél tomaba una actitud hostil, que hacia temer se realizasen las amenazas sabidas de lodos; y para que las Córtes se enterasen mejor de todo lo relativo al asunto, tendria el honor de leer la Memoria de oficio, correspondiente á su departamento, en que se contenia todo. No permitieron las Córtes que se leyese, y aun tomaron acuerdo formal para que se suspendiese la lectura de las demas Memorias de los secretarios del Despacho; manera de prolongar la vida de aquel ministerio, puesto que el rey habia aplazado su relevo para cuando hubiese leido sus Memorias en las Córtes. Tratóse luego con gran calor sobre la urgencia de trasladarse el gobierno con el rey, amenazado como estaba el reino de una próxima invasion, y sobre el punto donde habria de verificarse, añadiendo algun diputado que la medida le parecia insuficiente, y que en su conciencia creia necesario declarar la impotencia física de Su Majestad, cuya proposicion produjo aplausos en las galerías, prueba del estado de exaltacion en que se encontraban los ánimos. El gobierno manifestó que sobre el punto de traslacion habia consultado á una junta de militares, y después al Consejo de Estado, el cual aun no habia evacuado su informe. El resultado de esta sesion fué acordar que los ministros espresáran al rey la necesidad de que eligiese inmediatamente el punto á que habian de trasladarse, y que al dia siguiente dieran cuenta á las Cortes del que se hubiera designado, así como de las medidas que se hubiesen tomado para realizar la traslacion. Si así no se hiciese, habia dicho el señor Canga Arguelles, las Córtes usarán de sus facultades.

No hubo necesidad de esto, porque al siguiente dia (3 de marzo), cuando las Córtes acababan de aprobar el proyecto de contestacion al discurso de la Corona, se leyó una comunicacion del gobierno, participando que el rey, á pesar de su anterior repugnancia, vistos los deseos de las Córtes, y oido por fin el Consejo de Estado, cuyo dictámen estaba conforme con aquellos, habia accedido á que se verificase la

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