Romancero y cancionero sagrados: Coleccion de poeśias cristianas, morales y divinas, sacadas de las obras de los mejores ingenios espanõla, Volumen 35

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M. Rivadeneyra, 1872 - 568 páginas
 

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Página 296 - Mi Amado, las montañas, los valles solitarios nemorosos, las ínsulas extrañas, los ríos sonorosos, el silbo de los aires amorosos. La noche sosegada en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena, que recrea y enamora.
Página 256 - Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuan presto se va el placer, cómo después de acordado da dolor, cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor.
Página 256 - Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir: •' allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, allegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos.
Página 43 - Infierno te temiera; no me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.
Página 43 - No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves. Señor; muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte.
Página 296 - A las aves ligeras, leones, ciervos, gamos saltadores. montes, valles, riberas, aguas, aires, ardores, y miedos de las noches veladores. Por las amenas liras y cantos de Sirenas os conjuro que cesen vuestras iras, y no toquéis al muro, porque la Esposa duerma más seguro.
Página 296 - Descubre tu presencia, y máteme tu vista y hermosura; mira que la dolencia de amor que no se cura sino con la presencia y la figura. ¡Oh cristalina fuente, si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados!
Página 256 - Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos descansamos.
Página 295 - Y todos cuantos vagan, de ti me van mil gracias refiriendo y todos más me llagan, y déjame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo. Mas, ¿cómo perseveras, oh vida, no viviendo donde vives y haciendo porque mueras las flechas que recibes de lo que del Amado en ti concibes?
Página 335 - Sácame de aquesta muerte, mi Dios, y dame la vida, no me tengas impedida en este lazo tan fuerte; mira que peno por verte, y mi mal es tan entero, que muero porque no muero.

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