Elementos de teoría literaria

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A. Estrada, 1885 - 368 páginas
 

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Pasajes populares

Página 123 - Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a...
Página 115 - ¡Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra!
Página 119 - Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido...
Página 276 - Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano, que opuesto al muro de Betulia en vano despidió contra sí rayos al cielo. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano, descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible convertido en hielo. Vertido Baco el fuerte arnés afea, los vasos y la mesa derribada duermen las guardas que tan mal emplea. Y sobre la muralla coronada del pueblo de Israel, la casta hebrea con la cabeza resplandece armada.
Página 69 - Nosotros vimos de Junín el campo, vimos que al desplegarse del Perú y de Colombia las banderas, se turban las legiones altaneras, huye el fiero español despavorido, o pide paz rendido. Venció Bolívar, el Perú fue libre, y en triunfal pompa Libertad sagrada en el templo del Sol fue colocada.
Página 251 - Yo palpito, tu gloria mirando sublime, Noble autor de los vivos y varios colores! ¡ Te saludo si puro matizas las flores! ¡ Te saludo si esmaltas fulgente la mar!
Página 227 - Pues sepa quien lo niega y quien lo duda que es lengua la verdad de Dios severo y la lengua de Dios nunca fue muda. Son la verdad y Dios, Dios verdadero: ni eternidad divina los separa, ni de los dos alguno fue primero. Si Dios a la verdad se adelantara, siendo verdad, implicación hubiera en ser y en que verdad de ser dejara.
Página 249 - Ya los ranchos do vivieron Presa de las llamas fueron, Y muerde el polvo abatida Su pujanza tan erguida. ¿Dónde sus bravos están? Vengan hoy del vituperio, Sus mujeres, sus infantes, Que gimen en cautiverio, A libertar, y" como antes, Nuestras lanzas probarán". Tal decía, y bajo el callo • Del indómito caballo, Crujiendo el suelo temblaba; Hueco y sordo retumbaba Su grito en la soledad. Mientras la noche, cubierto El rostro en manto nubloso, Echó en el vasto desierto, Su silencio pavoroso,...
Página 140 - Cada vez que en la cumbre desolada De la ardua cordillera, Y tras hondo angustioso paroxismo, Como caliente lágrima postrera, Brota de las...
Página 117 - Y como codiciosa, por ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea y ofrece mil olores al sentido, los árboles menea con un manso ruido, que del oro y del cetro pone olvido.

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