Historia de la literatura española, Volumen 2

Portada
la Publicidad, á cargo de M. Rivadeneyra, 1851
 

Comentarios de usuarios - Escribir una reseña

No hemos encontrado ninguna reseña en los sitios habituales.

Páginas seleccionadas

Otras ediciones - Ver todo

Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 386 - Que aun no quisieron darle el matemático; porque considerando que la cólera de un español sentado no se templa si no le representan en dos horas hasta el final juicio desde el Génesis; yo hallo que si allí se ha de dar gusto, con lo que se consigue es lo más justo.
Página 45 - ... me quejo en vano de la dureza de la muerte airada. Ella en mi corazón metió la mano, y de allí me llevó mi dulce prenda, que aquel era su nido y su morada.
Página 197 - Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la enmienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada.
Página 183 - ¡Y dejas, Pastor santo, tu grey en este valle hondo, escuro, con soledad y llanto, y tú, rompiendo el puro aire, te vas al inmortal seguro!
Página 284 - Pues andáis en las palmas, ángeles santos, que se duerme mi niño, tened los ramos. Palmas de Belén, que mueven airados los furiosos vientos que suenan tanto: no le hagáis ruido, corred más paso, que se duerme mi niño, tened los ramos.
Página 144 - En el tiempo de este célebre español todos los aparatos de un autor de comedias se encerraban en un costal, y se cifraban en cuatro pellicos blancos guarnecidos de guadamecí dorado; y en cuatro barbas y cabelleras y cuatro cayados, poco más o menos.
Página 177 - Cuando la razón no lo demostrara, ni por otro camino se pudiera entender cuán amable cosa sea la paz, esta vista hermosa del cielo que se nos descubre agora, y el concierto que tienen entre sí aquestos resplandores que lucen en él, nos dan dello suficiente testimonio. Porque ¿qué otra cosa es sino paz, o ciertamente, una imagen perfecta de paz, esto que agora vemos en el cielo y que con tanto deleite se 84 nos viene a los ojos...
Página 383 - Y cuando he de escribir una comedia, Encierro los preceptos con seis llaves; Saco a Terencio y Plauto de mi estudio, Para que no me den voces; que suele Dar gritos la verdad en libros mudos; Y escribo por el arte que inventaron Los que el vulgar aplauso pretendieron; Porque, como las paga el vulgo, es justo Hablarle en necio para darle gusto.
Página 45 - Cual suele el ruiseñor con triste canto quejarse, entre las hojas escondido, del duro labrador que cautamente le despojó su caro y dulce nido de los tiernos hijuelos, entre tanto que del amado ramo estaba ausente...
Página 305 - Puso en tres actos la comedia, que antes Andaba en cuatro, como pies de niño, Que eran entonces niñas las comedias...

Información bibliográfica