Perlas: teología del cuerpo en Juan Pablo II

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Editorial Edimurtra S.A., 2003 - 217 páginas
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Este libro recoge los párrafos más novedosos y revolucionarios de las Catequesis del Papa Juan Pablo II en este tema, que cambió la visión cristiana sobre el cuerpo y el amor esponsal.
La profunda
transformación que el Papa quiso imprimir a la manera cristiana de relacionarse con el cuerpo ha tardado mucho tiempo en ser recogida y comprendida por la Iglesia en su conjunto, y aún está en curso esa transformación: de la desconfianza al aprecio, del aprecio a la alegría. 

Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 24 - Por eso dejará el hombre a su padre ya su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre".
Página 226 - Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Página 40 - De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres ciertamente morirás».
Página 71 - ¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo varón y hembra? Y dijo: 'Por esto dejará el hombre a su padre ya su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne'.
Página 85 - Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón.
Página 221 - El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo no las hablo de mí mismo, el Padre que mora en mí hace sus obras.
Página 89 - Porque todo lo que hay en el mundo, concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y orgullo de la vida, no viene del Padre, sino que procede del mundo
Página 39 - Yavé Dios al hombre del polvo de la tierra, y le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado
Página 117 - No penséis que he venido a abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla, sino a consumarla.
Página 24 - Por esto dejará el hombre al padre ya la madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne". De manera que ya no son dos sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió no lo separe el hombre.

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