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ron al dicho capitan Grijalva y á otros muchos, y aquella tarde se embarcaron en las carabelas con su gente sin entrar en el pueblo de los dichos indios y sin saber cosa de que á vuestras reales Magestades verdadera relacion se pudiese hacer; y de alla se fueron por la dicha costa hasta llegar á un río, al cual pusieron por nombre el rio de Grijalva y surgió en él casi á hora de vísperas y otro dia de maiada se pusieron de la una y de la otra parte del rio gran número de indios y gente de guerra con sus arcos y flechas y lanzas y rodelas para defender la entrada en su tierra, y segun pareció á algunas personas serian hasta cinco mil indios; y como el capitan esto vió, no salto á tierra nadie de los navios, sino desde los navios les habló con las lenguas y farautes que traia, rogándoles que se llegasen más cerca para que les pudiese dar la causa de su' venida, y entraron veinte indios en una canoa y vinieren muy recatados y acercáronse á los navios, y el capitan Grijalva les dijo y dió á entender por aquel intérprete que llevaba como él no venia sino á rescatar y que queria ser amigo de ellos, y que le trujesen oro de lo que tenian y que él les daria de las preseas que llevaban, y ansi lo hicieron. El dia siguiente en tid. yéndole ciertas joyas de oro sottes, il el dicho capitan les dió de su rescate lo que le pareció y ellos 80 volvieron á su pueblo, y el dicho capitan estuvo alli aquel dia y otro dia siguiente se hizo á la vela sin saber mas secreto alguno de aquella tierra, y siguió hasta llegar á una bahía á la cual pusieron por nom

I "En el manuscrito que copiamos falta el" su.
2 "Se puso sin duda equivocadamente" il "por" y.

bre la bahía de San Juan y allí saltó el capitan en tierra con cierta gente en unos arenales despoblados, y como los naturales de la tierra habian visto que los navios venian por la costa, acudieron alli, con los cuales él babló con sus intérpretes y sacó una mesa en que puso ciertas preseas, haciéndoles entender como venian á rescatar y á ser sus amigos; y coo mo esto vieron y entendieron los indios, comenzaron á traer piezas de ropa y algunas joyas de oro, las cuales rescataron con el dicho capitan, y desde aquí despachó y envió el dicho capitan Grijalva á Diego Vejazquez la una de las dichas carabelas con todo lo que hasta entonces habian rescatado; y partida la dicha carabela para la isla Fernandina á donde esta. ba Diego Velazquez, se fué el dicho capitan de Gri. jalva por la costa abajo con los navios que le quedaron, y anduvo por ella hasta cuarenta y cinco leguas sin saltar en tierra ni ver cosa alguna, excepto aquello que desde la mar se parecia, y desde allí se comenzó á volver para la isla Fernandina y nunca mas vió cosa alguna de la tierra que de contar fuese. Por lo egal vuestras Reales Altezas pueden creer que todas las relaciones que de esta tierra se les han hecho no han podido ser ciertas, pues no supieron los secretos de ella mas de lo que por sus voluntades ha querido escribir.

Llegado a la isla Fernandina el dicho navio que el capitan Juan de Grijalva habia despachado de la bahía de San Juan, como Diego Velazquez vió el oro que llegaba : y supo por las cartas de Grijalva que

1 "Quizá;" llevaba.

Alamán.-Tomo IV.-8

le escribia las ropas y preseas que por ello habian da. do en rescate, parecióle que se habia rescatado poco segun las nuevas que le daban los que en la dicha carabela habian ido y el deseo que él tenia de haber oro, y publicaba que no habia ahorrado' la costa que habia hecho de la dicha armada y que le pesaba y mostraba sentimiento por lo poco que el capitan Grijalva en esta tierra habia hecho; en la verdad no tenia mucha razon de se quejar el dicho Diego Velazquez porque los gastos que él hizo en la dicha armada se le ahorraron con ciertas botas y toneles de vino y con ciertas cajas y de camisas 2 de presilla, y con cierto rescate de cuentas que envió en la dicha armada, porque acá se nos vendió el vino á cuatro pesos de oro que son dos mil maravedis el arroba y la camisa de presilla se nos vendió á dos pesos de oro, y el mazo de las cuentas verdes á dos pesos, por manera que ahorró con esto todo el gasto de su armada y aun ganó dineros; y hacemos desto tan particular relacion á vuestras Magestades porque sepan que las armadas que hasta aquí ha hecho el Diego Velazquez han sido tanto de trato de mercaderías como de armador y con nuestras personas y gastos de nuestras haciendas, y aunque hemos padecido infinitos trabajos, hemos servido á vuestras Reales Al tezas y serviremos hasta tanto que la vida nos dure.

Estando el dicho Diego Velazquez con este enojo del poco oro que le habia llevado, teniendo deseo de haber mas, acordó sin lo decir ni hacer saber á los padres gobernadores gerónimos, de hacer una armada veloz, de enviar a buscar al dicho capitan Juan de Grijalva su pariente, y para la hacer á menos costa suya habló con Fernando Cortés, vecino y alcalde de la ciudad de Santiago por vuestras Majestades, y dijcle que armasen ambos á dos hasta ocho 6 diez navios, porque á la sazon el dicho Fernando Cortés tenia mejor aparejo que otra persona alguna de la dicha isla, y que con él se creia que querria venir mucha raas gente que con otro cualquiera; y visto el dicho Fernando Cortés lo que Diego Velazquez le decia, movido con celo de servir á vuestras Reales Altezas, propuso de gastar todo cuanto tenia y hacer aquella armada, casi : las dos parte della á su costa, así en navios como en vastimentos de mas y allende de repartir sus dineros por las personas que habian de ir en la dicha armada, que tenian necesidad para se proveer de cosas necesarias para el viage: y hecha y ordenada la dicha armada, nombró en nombre de vuestras Majestades el dicho Diego Velazquez al diebo Fernando Cortés por capitan de ella, para que viniese á esta tierra á rescatar y hacer lo que Grijalva no habia hecho: y todo el concierto de la dicha armada se hizo á voluntad del dicho Diego Velazquez, aunque no puso ni gastó él mas de la tercia parte de ella segun vuestras Reales Altezas podrán mandar ver por las instrucciones y poder que el dicho Fernando Cortés recibió de Diego Velazquez en nombre de vuestras Majestades, las cuales enviamos ahora con estos nuestros procuradores á vuestras Al

1 Quiere decir: "resarcido, compensado."

2 "Parece que debió decir:"cajas de camisas de presilla, "ó bien" caja, s camisas de presilla.

1 **El original dice" que si “por" cuasi. 2 Quizá de mar.)

tezas. Y sepan vuestras Mageslades que la mayor parte de la dicha tercia parte que el dicho Diego Ve. lazquez gastó en hacer la dicha armada fué emplear sus dineros en vinos y en ropas y en otras cosas de poco valor para nos lo vender acá en mucha mas cantidad de lo que á él le costó, por manera que podemos decir que entre nosotros los españoles vasallos de vuestras Reales Altezas ha hecho Diego Velazquez su rescate y grangea de sus dineros cobrándolos muy

bien.

Acabado de hacer la dicha armada se partió de la dicha isla Fernandina el dicho capitan de vuestras Reales Altezas Fernando Cortés para seguir su via ge con diez carabelas y cuatrocientos hombres de guerra, entre los cuales vinieron muchos caballeros y fidalgos y diez y seis de caballo, y prosiguiendo el viage, á la primera tierra que llegaron fué á la isla de Cozumel que ahora se dice de Santa Cruz como arri. ba hemos dicho en el puerto de San Juan de Portalatina, y saltando en tierra, se halló el pueblo que allí hay despoblado sin gente como si nunca hubiera sido habitado por persona alguna. Y deseando el dicho capitan Fernando Cortés saber cual era la causa de estar despoblado aquel lugar, hizo salir la gente de los navios y aposentáronse en aquel pueblo; y estando allí con su gente, supo de tres indios que se toma ron en una canoa en la mar que se pasaba a la isla de Yucatan, que los caciques de aquella isla, visto como los españoles habían aportado allí, habian dejado los pueblos y con todos sus indios se habian ido a los mon. tes por temor de los españoles, por no saber con que intencion y voluntad venian con aquellas naos; y el

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