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APENDICE SEGUNDO

al

TOMO II.

de las

DISERTACIONES SOBRE LA HISTORIA DE

MEJICO

DOCUMENTOS RAROS Ó INEDITOS

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ESCUDO DE ARMAS Que el Emperador Carlos V. concedió i Fernan Cortés por real cédula expedida en Madrid á 7 de marzo

de 1525

El documento original en vitela con miniaturas de colores existe en el ar. chito del Exmo. Sr. Duqne de Terranova y Monteleone, en el Hospital de Jesús.

GOON Cárlos por la divina clemencia, Empera2 dor semper augusto, Rey de Alemania: Doña

Juana su madre y el mismo D. Carlos por la gracia de Dios Reyes de Castilla, de Leon, de Aragon, de las Dos Sicilias, de Jerusalen, de Navarra de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algecira, de Gibraltar, de las islas de Canaria, y de las Indias, islas y Tierra Firme del Mar Océano, Condes de Barcelona, y Señores de Vizcaya y de Molina,

Alamán.- Tomo IV.- 32

Duques de Atenas y de Neopatria, Condes de Rosellon y de Cerdania, Marqueses de Oristain y de Gociano, Archiduques de Austria, Duques de Borgo. ña y de Brabante, Condes de Flandes y de Tirol &c. Por cuanto por parte de vos Hernando Cortés, nuestro gobernador y capitan general de la Nueva España y provincias de ella, nos fué hecha relacion que entre muchos y grandes servicios que nos habeis hecho en la pacificacion y poblacion de la dicha Nueva-España y provincias della, que diz que en tiempo de tres años sujetaste y aplicaste á nuestro servicio y señorío mas de ochocientas leguas de tierra, poblada de mucha gente que nos reconocen por supremos y universales señores; que vos el dicho Hernando Cortés fuistes desde la isla Fernandina con una armada á la dicha Nueva-España con los españoles que con vos llevábades, los cuales siendo informados que en ella habia un gran Señor y mucha multitud de gente ovieron temor y contradijeron vuestro propósito, que era entrar la tierra adentro, afirmando ser mejor estar en la costa de la mar y cerca de los navios que llevastes para os socorrer dellos; y que viendo vos que los navios serian causa de impedir vuestra intencion, y los españoles con las espaldas dellos no poner todas sus fuerzas en los peligros que se ofreciesen, hecisteis dar con los na. vios a la costa para que se deshiciesen y quebrasen, y los españoles perdiesen esperanza de ser socorridos dellos; y que entrando cuarenta leguas la tierra adentro con trecientos españoles á pié y quince á caballo, y ochocientos indios amigos mios vuestros, os salieron al camino de una provincia mucho nú

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