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tiempos han agitado muchos literatos de Italia. Igual circunspeccion guardó en algunos otros sucesos; pero en los que refiere habló siempre con verdad y exactitud, salvo alguna equivocacion fácil de discernir en buena crítica , como lo comprobó D. Juan Bautista Muñoz. No ha podido encontrarse el original castellano de esta historia que tradujo al italiano Alfonso de Ulloa, cuya traduccion sirvió de texto á la española que publicó Barcia con tanta negligencia: y por tanto pueden aun estas leves faltas ser efecto de la incuria ó poca inteligencia de ambos traductores.

47. Mas celebridad ha tenido fuera de España Fray Bartolomé de las Casas, porque sus declamaciones exageradas á favor de los indios y contra los conquistadores, han servido de apoyo á los enemigos de la nacion española para zaherirla y acriminarla con tanta ligereza como injusticia. Por fortuna no conocieron tan malignos censores ni las obras principales de Casas, que se conservan inéditas, ni el carácter y genio de este escritor, ni los sucesos de su vida, ni el motivo de la exaltacion de sus opiniones. Daremos una idea de todo antes de exponer nuestro juicio y comprobarlo con algunos ejemplos.

48. Los ascendientes de Casas vinieron de Francia á la guerra de los moros, y S. Fernando premió al que sobrevivió á la toma de Sevilla, dándole casa y repartimiento. De este procedió Francisco de Casaus, padre de Fr. Bartolomé, que fue á las Indias con Colon en 1493, y volvió rico á Sevilla en 1498 1. Entonces envió á su hijo á estudiar á Salamanca, y para servirle le cedió un indio esclavo que le habia dado Colon. Habiendo sido muy del desagrado de la Reina-Católica el yugo de la es

1 Ortiz de Zúñiga en sus Anales de Sevilla (lib. 12, año 1493) asegura equivocadamente que Bartolomé de las Casas fué con Colon en su segundo viage el año 1493; y ^ escritornan copiado otros propios y estraños sin examen y con sobrada credulidad. Nosotros, con presencia de las obras de Casas, seguimos en cuanto á las noticias de su vida, las que publicó con suma exactitud Fr. Antonio de Remesal, dominico , en su Historia de Chiapa y Guatemala, impresa en Madrid, año 1619, en un tomo en fol.

ciavitud que aquel impuso á los indios, sin otra autoridad que la suya propia, mandó volver libres á su pais á cuantos habian venido á España en esta clase. Entonces Bartolomé, ya licenciado en ambos derechos, tuvo que dejar al suyo en libertad, inflamándose su zelo á favor de la suerte de estos miserables. Pasó con Ovando á la Española en 1502: fué ordenado despues de presbitero, y cantó la primera misa en 1510. Hallándose de consejero de Diego Velazquez en Cuba, abandonó este destino, y por dos veces vino á España para abogar por los indios, valiéndose del influjo y favor de los ministros flamencos. Volvió á Indias con despachos favorables; pero aburrido al ver que no se ejecutaban, y desengañado del mundo, tomó el hábito de predicadores en 1522. Extendíanse los descubrimientos: recelaba Casas sucediese lo que anteriormente, y volvió á España en 1530. Regresó á Méjico con un diploma favorable del emperador, y corrió la Nueva-España, Guatemala, Nicaragua y el Perú con algun fruto. En 15 39 fué enviado con comision á la corte para pedir nuevas leyes: padeció muchos trabajos^ cuando volvia en 1544'supo que le daban el obispado del Cuzco, que renunció; pero á poco tiempo le obligaron sus amigos á admitir el de Chiapa. Se consagró en Sevilla, y partió desde esta ciudad al Nuevo-Mundo. No fué bien recibido, y llegó á su iglesia en Julio de 47. Hizo renuncia desde allí, vino á Valladolid, donde residió, y habiendo pasado á Madrid para tratar en la corte un negocio grave sobre la audiencia de Guatemala, murió á fines de Julio de 1566, y fué enterrado en su convento de Atocha á la edad de 92 años. '-'

49. De todas las obras que dejó escritas este prelado religioso, ninguna hay mas importante que la Historia general de las Indias en tres volúmenes, que alcanzan hasta el año 1520, y se conservan originales manuscritos, los dos primeros en la Real academia de la Historia y el tercero en la biblioteca Real. Mostró en ella su vasta erudicion, pero con tan poca economía y parsimonia que suele tocar en impertinente é inoportuna. Tuvo á la vista muchos documentos originales, de los cuales copió unos á la letra y extractó otros con puntualidad, y entonces solo es digno del mayor crédito y estimacion. Por esta causa, y por haber presenciado el autor muchos de los primeros sucesos de Indias, ha sido su obra como la fuente donde han bebido sus claras noticias muchos escritores, especialmente Antonio de Herrera en sus Décadas y en otros opúsculos. No merece tan entera y absoluta fe cuando refiere los hechos que le contaron otros; porque habiendo comenzado á escribir esta historia (segun dice en el prólogo) en 1527, á los 53 de su edad, y concluídola en 1559, cuando ya tenia 85 años, y confesando ademas que escribia siendo, muy viejo lo que vió y no vió, y habia pasado en el espacio de mas de sesenta años, no es estraño que ya le Saquease la memoria, confundiendo unos hechos con otros, alterando su cronología, y aun los incidentes y causas que intervinieron. Pudieramos citar muchos ejemplos, pero bastará el siguiente.

50. Supone que despedido Colon de sus primeras negociaciones en la corte, y de las que despues entabló en Sevilla con el duque de Medinasidonia, le llamó el de Medinaceli al puerto de Santa María, donde le recibió con sumo agrado, y aficionándose á su conversacion le mantuvo en su casa, oyó sus proposiciones, comprendió la importancia de la empresa, aprontó el caudal necesario para ella, mandó construir los navios, y solicitó Real permiso para ejecutarla; pero la reina , dándole las gracias, le rogó cediese aquella negociacion á la corona; para lo que llamó de nuevo á Colon y mandó pagar al duque cuanto habia gastado hasta entonces en la construccion y apresto de los navios: y en ellos diz que se hizo el primer viage y descubrimiento. Añade Casas que esto le contó muchos años antes un Diego de Morales, sobrino del mayordomo que tenia el duque, y fué causa de que este oyese á Colon y aceptase su ofrecimiento *. Si se compara esta narracion con los documentos señalados

1 Casas, lib. 1, cap. 30.

con los números vn y xiv que publicamos, se verá que aun cuando hay en ella cierto fondo de verdad, varían notablemente las circunstancias, y entre ellas la de no haber hecho Colon su viage en las naves que se dice habia preparado el duque y comprado la reina, sino en las que aprestó la villa de Palos, como estaban obligados sus vecinos por sentencia del Consejo.

51. Para dar á conocer el carácter singular de este escritor, es preciso presuponer que su sistema sobre la conquista del Nuevo-Mundo, se reducía á que solo la autoridad del papa pudo lícitamente constituir á los príncipes por soberanos de las tierras descubiertas, concediéndoles únicamente cierta supremacía, sin perjuicio de quedar los naturales reyes y señores con sus mismos é inmediatos señoríos, y con los subditos que cada uno tenia anteriormente; pues así, dice, era conveniente para establecer allí la religion cristiana, que es el solo título que en su concepto se podía alegar \ En suma, la mansedumbre evangélica, la dulzura caritativa, la pacífica predicacion , eran las únicas armas que deseaba el obispo se empleasen en esta conquista espiritual. Por consiguiente, cuanto se desvia de este principio es á sus ojos un crimen, una usurpacion, una tirania, un desorden. Si el almirante propone los medios que juzgaba mas prudentes para dominar la isla Española, el obispo no ve en ellos sino la opresion y destruccion de los indios3: si escoge algunos para que sirvan de intérpretes, ó para presentarlos á los reyes, mira como una injusticia y ofensa de Dios y del prójimo el llevarlos contra su voluntad y separarlos de sus familias, aunque temporalmente : si les impone obligaciones de pagar algun tributo para sufragar los gastos de la empresa, y que los reyes viesen la riqueza ó las producciones de aquellos paises, califica estas operaciones de tiránicas y violentas. En fin, siempre se nota al historiador dirigido, mas que por un juicio recto, por

1 Prólogo á la Hiít. dt Jndiai. a lab. j, cap. 54.

una imaginacion acalorada; mas que por la sana crítica, por un zelo inoportuno y acre; mas que por la política y conocimiento del mundo, por cierta austeridad propia del claustro, y mas propenso siempre á reprender, zaherir y vituperar que á referir los hechos, pesando su valor y consecuencias, examinando sus circunstancias y graduando su verdadero mérito. Irritado con las censuras y controversias que aun delante del emperador sostuvo con el obispo del Darien, y despues con Juan Gines de Se- púlveda y otros, no es extraño que los resentimientos de su ánimo, las sugestiones del amor propio y las impertinencias de la vejez, quedasen estampadas en su historia al manifestar tan singulares aunque benéficas opiniones. Sus mismos apologistas lo han conocido así. Robertson las califica de manifiestamente exageradas, y le abandona frecuentemente , buscando otra guia mas segura é imparcial en varios lugares de su historia de la América *. El padre Charlevoix en la que escribió de la isla de Santo Domingo , despues de alabar la virtud, la erudicion y el zelo de Casas, dice que su único defecto fué tener uná imaginacion demasiado exaltada, y haberse dejado dominar de ella con exceso *. Y en fin, la Real academia de la Historia formó igual concepto despues de haber examinado detenidamente el primer libro de esta obra célebre, juzgando inoportuna su publicacion, especialmente cuando de sus noticias históricas se han aprovechado otros escritores castellanos, con mejor crítica y con mayor prudencia y circunspeccion. Casas, en suma, aparece siempre un prelado y religioso lleno de virtud y de erudicion, un escritor diligente y verídico, digno por todo de respeto y estimacion; menos cuando tropezando en el punto de su tema ó idea dominante, se contraría su sistema de dominacion en las Indias. De aquí dimana tambien la inconsecuencia de sus juicios y descripciones relativamente al carácter de las personas que intervinieron

i Lib. 5 en una nota, a Lib. 5. pág. 233.

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