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niani y otros le quieren suponer; y asi es que sus escritos sobre las profecías, sus relaciones, cartas y derroteros dan pruebas evidentes de haber tenido la erudicion y conocimientos que indica él mismo y no eran muy generales en su tiempo.

31. Si por el objeto de las pragmáticas y leyes coetáneas á corregir y contener el lujo de toda especie , se puede calcular la opulencia de estos reinos, que acrecentaba el comercio activo y el entusiasmo de los descubrimientos , tambien es facil inferir cuál seria el poder de la marina militar, cuando no solo favorecían directamente las mismas leyes con premios la construccion naval, y con privilegios y exenciones la marinería, sino tambien la navegacion mercantil, procurando promover sus ganancias y utilidades. Asi se vió que en medio del tráfico continuo que tenian los castellanos con los estados septentrionales de la Europa, y con los del Mediterráneo, Adriático y Archipiélago, los reyes sostuvieron poderosas armadas para defensa de las costas de sus dominios. Por haberse apoderado los turcos de la plaza de Otranto, enviaron en 1481 para arrojarlos de Italia una escuadra de treinta navios, que se armaron en Vizcaya, á los que se unieron otros veinte que se habian construido en los puertos de Galicia y Andalucía. En 1486, y para socorro del rey de Nápoles, aprestaron otra armada, que salió de Sevilla á principio de Junio, al mando de Melchor Maldonado, acompañándole muchos caballeros principales de aquella ciudad. Cuando la Reina Católica preparaba los medios de estrechar el sitio de Granada, pasó á Vizcaya en 1483, y de alli envió al Mediterráneo una armada para cortar ó evitar toda comunicacion entre los moros granadinos y los de Africa: providencia que contribuyó eficazmente al feliz y glorioso éxito que tuvo la campaña, despues de haber apresado é interceptado cuantos bajeles intentaron auxiliar ó socorrer á los moros de la peninsula. Iguales armamentos aseguraron en 1496 las costas del Rosellon y Cataluña, amenazadas por el rey de Francia; y sin perjuicio ó menoscabo de estas atenciones, se aprestó al mismo tiempo en Laredo una escuadra de ciento y treinta embarcaciones entre grandes y pequeñas, mandadas por personas de la mayor distincion, en la cual se embarcó la infanta archiduquesa Doña Juana para Flándes, acompañada de mas de 2o@ hombres de guerra 1; y finalmente á instancia de la república de Venecia, que vió amenazadas sus costas, las de toda Italia y Sicilia por las fuerzas navales del emperador de los turcos Bayaceto, se despachó al Gran Capitan con una armada de 52 buques, 4$ infantes, 200 lanzas y otros tantos caballos para Sicilia, y dirigiéndose desde alli al Archipiélago se apoderó de Cefalonia, combatiendo gloriosamente con los turcos, y entregó la isla á los venecianos, á quienes anteriormente habia pertenecido. Esto basta para dar idea del acrecentamiento que debió á los Reyes-Católicos el poder marítimo de Castilla, y del respeto que inspiraron en todo el mundo sus virtudes sublimes, sus victorias gloriosas, su discreta política, como lo decia á los mismos reyes el canónigo de Toledo Alfonso Ortiz, felicitándoles por la gloriosa conquista de Granada y venturoso principio del descubrimiento de las Indias occidentales: » » No hay gente tan bárbara, aunque » » sea en las Indias remotas, que ya de vuestros tan prós

»»peros vencimientos sea ignorante Ca de los fines

»»de la tierra ha salido tal sonido de vuestra fortaleza »que ha podido ferir las orejas de todos los vivientes, » » poniendo pavor á los moradores de toda la tierra.'"'

32. Tales fueron los conatos de los españoles hasta fines del siglo xv, para proporcionarse un camino mas breve para la India oriental, por donde se estableciesen directamente sus relaciones de comercio, y adquiriesen de

1 Ferreras, Sinop. ht'st., part. 11 y 12, en los años correspondientes.

1 Los Tratados del Doctor Alonso Ortiz son cinco, el i.° de la herida del Rey: el 2.0 consolatorio á la princesa de Portugal: el 3.° una oracion i los Reyes en latin y en romance: el 4.° dos cartas mensageras á lo* Reyes, una de la ciudad y la otra del cabildo de la iglesia de Toledo: el 5.° contra la carta del protonotario de Lucena. Este libro, hoy muy raro, se imprimió en Sevilla el ano 1493. Véase el fol. 43 v.

primera mano los preciosos géneros que hacían parte de su fausto y ostentacion, y alimentaban el lujo de todas las naciones europeas. Los portugueses buscaron este camino, y lo hallaron siguiendo las costas de Africa en el Océano, y doblando su cabo meridional: Colon propuso á los Reyes-católicos encontrarle navegando al occidente, y con admiración universal dió á conocer un nuevo mundo, que creyó ser el continente de la India, y que despues ha influido tanto en la política, en el comercio, en la ilustracion y en las costumbres de las naciones y gentes de todo el universo. Este fué el origen de su inesperado y asombroso descubrimiento, que seguido con noble valor y constancia por otros españoles reconocieron un nuevo continente, que despues se llamó América con harta injusticia é impropiedad y la mar del Sur y tantos archipiélagos é islas en él y en los mares de la India, que todavía excitan la atencion de los navegantes modernos para reconocerlos y describirlos con mayor detencion y puntualidad.

33. Las relaciones, diarios y otros documentos originales que se han conservado de aquellos antiguos viages y navegaciones, son los que nos proponemos publicar en esta coleccion, persuadidos de que no carecerán de utilidad con respecto á la geografía y á la náutica, ni tampoco á la historia y á la política. El conocimiento extenso que tenemos hoy de todas las partes de nuestro globo, es debido sin duda á las navegaciones modernas; pero estas no fueran tan atrevidas ni provechosas sin las que las precedieron; y con todo no dejan de hallarse frecuentemente islas y tierras que descubrieron los antiguos, y que abandonadas despues y aun perdida la memoria de su existencia, se miran como nuevos hallazgos y descubrimientos. Con relacion á la náutica es indudable la necesidad de estos diarios y derroteros para conocer los progresos sucesivos del arte de navegar. Por ellos sabemos como los portugueses aplicaron en el siglo xv el astrolabio para

1 Véase al fin la ilustración 5.*

tomar abordo las alturas del sol, y arreglaron las tablas de su declinación 1; como Colon observó el primero las variaciones magnéticas 1; como Andrés de S. Martin aplicó las observaciones de las distancias del sol á la luna y á otros planetas, así como las de sus eclipses y conjunciones para deducir la longitud; como Alonso de Santa Cruz inventó las cartas esféricas, las de variaciones , y las agujas azimutales; como Quiros y otros navegantes españoles desalaron el agua del mar para el consumo de sus tripulaciones ; y á este tenor se presentarán otros inventos en que la necesidad y el ingenio se adelantaron á los que en nuestros tiempos pretenden la primacía y originalidad 3. Mayores son aun las utilidades de estas relaciones náuticas para abreviar los rumbos de comunicación , conocer y marcar las escollos y bajíos, disminuir por consiguiente los riesgos de las travesías y derrotas: para observar cuanto es relativo á los vientos, los mares, los carises ó estados de la atmósfera, la graduación de las mareas y corrientes, la diferencia entre observaciones y estimas, la temperatura ó clima , la ley de la variación magnética, y el influjo que cada cual de estos fenómenos tiene en alguno de los otros; por cuyo medio no solo pueden adelantarse la hidrografía y la náutica, sino muchos ramos de las ciencias físicas y naturales. Basta leer la Teórica de la tierra del célebre conde de Buffon , para ver que todo su siste

1 Barros, Da Asia, Dec. i.*, lib. 4, cap. 2 En este lugar trata Barros del modo de navegar que tenían los portugueses en los primeros años de sus descubrimientos, siguiendo siempre la dirección de la costa de África que nunca perdían de vista, y de la necesidad en que alguna vez se vieron de abandonarla, engolfándose en el mar; por cuya razón pensaron en aplicar las observaciones astronómicas para corregir los errores de la estima. Con este objeto el rey D. Juan 11 formó una junta de matemáticos , compuesta de sus dos médicos, Maestre Rodrigo y Maestre Josef, judío, y de Martin de Behem, que establecieron el método de navegar por la altura del sol, y formaron las tablas de su declinación. Este hecho inidudable , apoyado por los historiadores mas exactos, demuestra que no fué Colon quien inventó la aplicación ó uso del astrolabio en la mar, como lo asegura el Sr. Casoni en sus Anales de Genova, y parece apoyarlo el Sr. Bossi en su Ilustración Xviii á la vida de Colon.

2 Véase la nota de la pág. 9, de este tomo 1.

3 Véase al fin la Ilustración 6\* .... . TOMO I. h

ma está fundado en las observaciones de los viageros ilustrados que le habian precedido; y que la repeticion de estos viagesó expediciones científicas, que han promovido posteriormente con digna emulacion las naciones cultas de Europa , deben suministrar mayor número de materiales y noticias para adelantar esta parte de los conocimientos humanos. Por esta razon ha sido tanto el esmero de todas las potencias marítimas en formar estas colecciones 1, que se han multiplicado por los intereses de la política ó del comercio en los viages á los polos boreal y austral, y á otros parages que por su proporcionada situacion han servido para el establecimiento de las compañías que facilitan el tráfico entre todas las naciones y contribuyen á civilizar la especie humana , como hemos visto recientemente en las costas setentrionales de la California y en los habitantes de algunas islas en la mar del Sur.

34. Si las relaciones de estas intrépidas empresas, que han puesto en comunicacion á los habitantes de todo el universo , suministran tantos hechos y observaciones sobre que cimentar la teórica de muchos conocimientos científicos, mayores progresos debe de ellas prometerse la historia , cuya verdad estriba en el testimonio auténtico de los escritores que han sido actores ó testigos de los acontecimientos que refieren. Los extractos, los discursos estudiados de tales materias, si bien pueden deleitar la imaginacion , infunden siempre cierta desconfianza y no prestan apoyo á la razon ni á la buena crítica. Hernando Colon , Pedro Mártir de Anglería, Casas, Oviedo, Gomara, Herrera y otros, tejieron sus historias á la vista y con examen de estos y otros documentos semejantes, que ya han perecido; y sin embargo, todavía se ha dudado de su autoridad , y aun se ha llegado á decir por algun extrangero * que el crédito que se dispense á las relaciones que

1 Puede formarse alguna ¡dea de esto leyendo la erudita Memoria jotre ¡a coleaion de los grandes y pequeños viages, que escribió el Sr. A. G. Camus, individuo del Instituto, y se imprimió en Paris , año 1802 , en un volumen en cuarto mayor.

a Pleurieu, Introduc. al viage de Marchand, pág. 126.

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