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mitado á los puertos de Andalucía. D. Pedro fue el primer rey de Castilla que se embarcó en sus bajeles, como ya observó Ortiz de Zúñiga *, y mandó en persona una expedicion naval, presentándose delante de Barcelona con cuarenta y una galeras, ochenta naos, tres galeotas y cuatro leños; si bien tres galeras eran auxiliares del rey de Granada, y otras diez y una galeota del de Portugal *. Embarcóse en otra armada de siete galeras y seis naos que hizo aprestar apresuradamente en Sevilla para perseguir una armada del rey de Aragon que iba en auxilio del rey de Francia, y habia violado la neutralidad de sus costas, apresando en Sanlúcar, á vista suya, dos bajeles placentines, cargados de aceite para Alejandría 3; y tambien se embarcó en Bermeo, saliendo á la mar en unos navios para coger al conde D. Tello, que huía de la muerte que le amenazaba 4. Era tal su aficion á las cosas de mar, que muchas veces iba á presenciar la maniobra de los bajeles, y la pesquería de los atunes'. Las alhajas que mandó hacer en Sevilla en figura de naves son prueba de esta misma inclinacion á la marina, que sostuvo é hizo respetar, fomentando el comercio interior y exterior de su reino. En las cortes de Valladolid de 1351 eximió del tributo de fonsadera á los pueblos marítimos que diesen galeras armadas para el Real servicio 6. Si la prosperidad de Castilla hubiera de regularse por los cuantiosos tesoros que acumuló este monarca, podría inferirse que fue muy grande, pero aunque mucha parte de ellos pertenecía á su patrimonio privado, no dejó por eso de acrecentarse la riqueza pública con el producto considerable de los derechos y con

1 Anal, de Sevilla, lib. 6.a, año 1356, núm. copiando estas expresiones de una memoria coetánea. , 2 Crón. del Rey, año 1359, caps, ir, 12, 13 y sig.

3 Ortiz de Zúñiga, Anal. lib. 6.a, año 1356, núm. i.°_Crrfn. del Rey D. Pedro, año 1356, cap. 7.

4 Crón. del Rey, año 1358 , cap. 4. . - , *

5 Ortiz de Zúñiga, Anal. lib. ¿.°, año 1356, núm. i.°_Cr<fa. del Rey D. Pedro , año 1356, cap. 7 y 11..

6 Cortes de XJfi, petic. 40 y 48.

tribuciones, y con la cantidad de oro y plata que circulaba en sus estados *. Apoderóse de muchos caudales de las ilustres víctimas que sacrificaba á los arrebatos de su fiera condición, como sucedió con los de la reina de Aragón Doña Leonor y de su nuera Doña Isabel, si es cierto lo que refiere Pedro López de Ayala. Este autor y los historiadores árabes cuentan también que viniendo á Sevilla el rey bermejo de Granada , Abu Said, con gran aparato y comitiva, trayendo las mas exquisitas joyas de esmeraldas, balajes, perlas y aljófar; tejidos de oro y de seda, ricos paños, gran cantidad de doblas de oro, caballos y jaeces primorosos y armas muy bien labradas, para ganar el ánimo del rey y de sus ministros, á fin de que le conservasen en su trono, fue muerto por el mismo rey D. Pedro, que se apoderó de todas estas riquezas, haciendo mención de algunas en su testamento *. Mayor prueba del estado próspero de las artes en Sevilla son las citadas preseas, que se trabajaban allí primorosamente. Dejó á su hija Doña Costanza una galera de plata, á su hija Doña Beatriz una nao de oro con piedras y aljófar, y dos alhaites ó collares de piedras preciosas y perlas de gran magnitud, y á su hijo D. Juan la espada castellana guarnecida de piedras y aljófar, ademas de la gran suma de dinero y cantidad de joyas y pedrería de que hace memoria. Dedúcese también del mismo documento que el comercio de estos géneros del oriente se hacia por medio de los moros granadinos, que por sí ó por mercaderes italianos iban á venderlos á Sevilla.

17. En los dos reinados siguientes conservó la marina castellana su poder y acrecentó su gloria, especialmente en la batalla naval dada sobre la Rochela, donde doce galeras de Castilla con el auxilio de la artillería, usa* da por primera vez en la mar 3, destruyeron á treinta y

1 Scmper, Hist. del lujo, Part. 1.*, cap. 7, pág. 135. 2 Crón. del Rey D. Pedro, año 1362, cap. 3, 4, 5 y 6. — Conde, Hist. de los Árabes, tom. ni, cap. 17.

3 Véase al fin la Ilustrac. 3.a

TOMO I. d

seis naos inglesas, apresando á su general, ademas de ocho mil hombres y el rico tesoro que conducían; llenando luego de terror las costas de Inglaterra, que hostilizaron con valor y buen éxito *. Iguales ventajas, logradas contra las escuadras portuguesas en el Guadalquivir y en el rio de Lisboa, contribuyeron á concertar la paz entre ambas coronas \ Esto prueba que no habian cesado en Castilla los elementos de su prosperidad marítima, cuales eran la proteccion y fomento de su comercio interior y exterior, como se nota en algunas disposiciones de las cortes de 1371, que facilitaban el tráfico de los mareantes de los puertos de Castilla, Vizcaya y Guipúzcoa con los de Asturias y Galicia 3. Continuó este sistema Don Juan y las victorias logradas contra las armadas de Portugal en 1381 y 1384 le convencieron de su acierto 4. Resplandeció su política y su generosidad en la embajada al soldan de Babilonia, solicitando la libertad del rey de Armenia *, dando asi una idea á los príncipes de oriente del poderío y magnanimidad de los de Castilla, y abriendo á sus vasallos nuevas relaciones para su comercio é ilustracion. Habiendo finalmente concluido el ventajoso tratado del casamiento de su primogénito Enrique 111 con Doña Catalina, hija del duque de Alencáster, aseguró la paz y cortó las miras ambiciosas de los portugueses 6. Como aquella princesa (segun algunos escritores) trajo de Inglaterra en parte de su dote el ganado merino 7, cuyas lanas mejoraron tanto en nuestro cli

1 Crdn. de Enrique 11, año 1371, cap. 10, y año 1374, cap. 9— Disc. sobre los progresos en España del arte de navegar, pág. 32 y siguientes.

2 Crdfi. de Enr. ir, año 1370, cap. 5.°, y año 1373, cap. 5.°, 6." 7

3 Cortes de 1371, pet. 31.

4, Crdn. de D. Juan 1, año 1381, cap. 4, y año 1384, cap. 7 y 8. 5 Crdn. año 1380, cap. 6, y año 1383 , cap. 2, 3 y 4.

6 Crdn. aro 1387, cap. 6 y 7 , y año 1388 , cap. i.° y siguientes.

7 Salazar de Mendoza, Dignidades de Castilla, lib. 3 , cap. 23. _ Florez, Reinas Cat. tom. If, pág. 696. Tratando el Sr. D. Josef Antonio Conde en su Hist. de los Arab. de España (tom. 1, cap. 94) del esmero con que el rey de Córdoba Alhaken, que murió el año 976, ma, se estableció un nuevo ramo de comercio, y se fomentaron las fábricas de paños, que eran poco despues un manantial de riqueza para la nacion. Pero estas guerras felices y estos tratados ventajosos causaron al mismo tiempo gastos tan considerables que los vasallos estaban consumidos por la exorbitancia de las contribuciones.

18. Enrique ni los alivió de este peso recogiendo el fruto de la política de su padre, y fijando un sistema de economía y templanza propio de su caracter moderado. Honró mucho á los hombres doctos; y solia decir que no aprovecharon menos á los atenienses los sabios consejos de Solon, que las armas victoriosas de Temístocles x. Tuvo discrecion y acierto para elegir ministros y consejeros, para captarse la amistad de los grandes potentados , y para conocer las costumbres, leyes y comercio de los países mas remotos enviando embajadores, entre otros al emperador de los turcos Bayaceto, al soldan de Babilonia, al Preste Juan, señor de la India, y al Gran Tamorlan, á quien repitió la embajada con ricos presentes, habiendo ido los encargados de ella á Constantinopla, y desde allí á las riberas del Eufrates, á Armenia, á Persia y la India hasta Sumarcante, donde hallaron al Tamorlan, que murió en este tiempo \ Asi pudieron dar á su regreso noticias exactas de estos paises, como lo

fomentaba la prosperidad de su reino, dice que muchos pueblos se entregaban á la ganadería, y trashumaban de unas provincias á otras, procurando á sus rebaños comodidad de pastos en ambas estaciones, dando lugar á que se renovasen las yerbas. En la mtiaifa ó estacion de verano los conducían á las alturas frescas hacia el norte ú oriente, volviendo al fin de la estacion para la Mesta ó invernadero hacia los campos abrigados del mediodía ó poniente. Estos árabes, añade, se llamaban Moedi* nos vagantes ó trashumantes, y es facil que por alteracion del nombre haya procedido de él el de nuestro ganado merino. Esta ju'ciosa observacion del Sr. Conde desvanece las etimologías caprichosas que se han intentado dar á las palabras trust a y merinos; y prueba que 412 años antes que viniese á España la reina Doña Catalina, ya los árabes españoles practicaban la trashumacion de los ganados, y conocían por consiguiente la mejora y perfeccion que sus.lanas adquirían por este medio.

1 Gil Gonzalez Dávila, Hist. de Enriq. 111, cap. 5.°

x Gonzalez Davila, Hist. de Enr. UJ, cap. 71.

hicieron en su Itinerario que disfrutamos impreso *. Con tantos conocimientos traídos de fuera, y la proteccion que adentro se dispensaba á las artes, florecieron estas en Sevilla, Toledo y otras ciudades, donde las armas bien templadas, las alhajas primorosas y los exquisitos paños competían con los artefactos extrangeros, si no los aventajaban. La abundancia general produjo nuevas ideas de comodidad, refino el gusto, y acrecentó en todas las clases el lujo, que en vano se intentó reprimir con nuevas leyes coactivas *. Al confirmar el rey los privilegios á Bilbao, suprimió ciertos derechos que entorpecían su tráfico con los pueblos comarcanos3. Este fue el primer rey de Castilla, que para fomentar la construccion naval y el comercio entre sus vasallos, dictó aquella famosa ley para que los navios de los naturales de su reino fuesen preferidos en los fletes y cargamentos á los extrangeros, aun por los mercaderes de otras naciones, establecidos en España4. Prosperando asi las artes y el comercio, mantuvo la marina militar su poder y su respeto, como lo experimentó Portugal, cuando quebrantando imprudentemente las treguas concertadas, se empeñó en una guerra de tres años, en la cual, destruidas sus fuerzas marítimas y saqueadas sus costas por el almirante de Castilla D. Diego de Mendoza, se vió obligado á pedir la paz ó la continuacion de las treguas '. Igual escarmiento tuvieron los moros en el mediterráneo y los ingleses en el océano con las atrevidas empresas de D. Pedro Niño, que destruyendo sus pueblos marítimos, batió y apresó dentro de sus mismos puertos las naves que en ellos se abrigaban. De mayor importancia para nuestro objeto fue la expedicion á las Canarias que unos refieren al año 1393 y otros á 1399 6. Aso

1 Publicóle Argote de Molina en Sevilla, año 1582, en fol., y le reimprimió el Excmo. Sr. D. Eugenio de Llagunoaño 1782 , 4.0

2 Semper Hist. del lujo, tom. 1, cap. 7, pág. 171. 3 • Crón. de Enr. 111, año 1393 , cap 21, nota 2.a del editor. 4 Véase íntegra en el Apéndice á la Coleccion diplomática, núm. 2 5 Gonz. Dávila. Hist. de Enr. 111, cap. 54.

6 Crónica de Enr. Jii, año 1393 , cap. 20 Gonz. Dávila, Hist.

de Enr. 111, cap. 79. Este autor, Ortiz de Zíifiiga y Viera colocan en 1399 estos sucesos de aquellas islas.

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