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torio, sino también mandar se imprimiese por cuenta de V. M. en su Real Imprenta. Aun cuando razones tan poderosas no lo exigiesen de justicia, la profunda gratitud que debo d las honras que V. M. se ha dignado dispensarme en todos tiempos, me excitaría d buscar en V. M. su generoso amparo para satisfacer de algún modo tan señalada y grata obligacion, y acreditar mi sincero y eterno reconocimiento. Dígnese , pues, V. M. admitir una obra que toda es suya por tantos respetos. Nuestro Señor guarde la importante vida de V. M. para felicidad de esta Monarquía. Madrid /a de Enero de 1826.

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Z. xLimprendemos de orden superior la publicación de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los Castellanos desde fines del siglo xv, comenzando por los del célebre Cristóbal Colon, y acompañándolos de muchos documentos que ilustran los sucesos de su vida, y los de los primeros establecimientos de los Españoles en el Nuevo-Mundo. Pero como el origen de semejantes empresas fue buscar un nuevo camino para la India oriental , por donde traer con mayor facilidad y presteza las ricas producciones que desde muy antiguo alimentaban el lujo de los europeos, hemos creído oportuno dar anticipadamente una idea general de los progresos que con estas expediciones recibieron la geografía y la náutica, y cómo la nación Española conservó en todos tiempos aquel gusto dominante que produce la opulencia, y es resultado infalible de la industria y del comercio, asi como lo es de este el fomento de la marina mercantil y militar. Este enlace de los elementos de la prosperidad pública, nos ha empeñado en investigaciones históricas harto difíciles , que merecían tratarse mas de propósito por su novedad é importancia. Procuraremos después hacer una indicación de las ventajas que estas colecciones acarrean á la geografía, á la náutica, á la historia, á las ciencias y á la política: referiremos los auxilios que hemos tenido ó se nos han proporcionado para coordinar esta colección; y expondremos, como por via de ejemplo, algunos puntos ó sucesos dudosos ó controvertidos hasta ahora en la vida de Colon, que á nuestro parecer adquieren mucha luz, ó se asientan y comprueban con los documentos que publicamos. Solo resta que el desempeño corresponda á nuestros deseos, á la soberana confianza que hemos merecido para este encargo, y á la esperanza de nuestros favorecedores.

2. Los progresos de la geografía ó el conocimiento de las partes del globo que habitamos han dependido siempre de los viages, que la necesidad, el interés ó la curiosidad excitaron en los hombres para alejarse mas ó menos de su nativo suelo. Asi que las primeras emigraciones debieron ser por tierra, y sus progresos lentos y limitados por las orillas y los confines de los mares Las tentativas ó ensayos primitivos de la navegacion, solo pudieron dar idea de la configuracion de las costas, de sus puertos, abras, playas y cabos principales; método tambien muy insuficiente para adelantar un estudio tan provechoso. En tiempos posteriores se combinaron ambos modos de viajar, ejecutándolo por tierra, y atravesando con barcas ó canoas los rios, las grandes bahías, los lagos ó mares de corta extension para abreviar asi las expediciones. Por estos medios las naciones antiguas acrecentaron su poder y su cultura y protegieron su marina , no solo para defender sus estados litorales ó marítimos de las invasiones extrangeras, sino para llevar su dominacion y su tráfico á países mas remotos; como lo hicieron los egipcios, los fenicios, los judíos, los cartagineses, los griegos y los romanos. Las conquistas del Gran Alejandro dieron á conocer el oriente, como las de Roma el occidente y las de Mitrídates el norte r: de manera que la ambicion ó la fortuna de estos conquistadores abrió el conocimiento de nuevos países, y estableció la comunicacion y la civilidad, que por lo comun es efecto y consecuencia del trato y relaciones de los pueblos entre sí. 3. Apoderados los romanos de la Macedonia y la Grecia, de la Siria y del Egipto, enriquecidos con los despojos y tributos de todo el mundo conocido, se entregaron no solo á las comodidades regulares de la vida, sino á los placeres facticios que produce el capricho y la extravagancia con la posesion de las riquezas. La seda * y las exquisitas manufacturas, los aromas y las especerías, las perlas y las piedras preciosas, que un pueblo sencillo y laborioso mira con indiferencia y aun con

1 Plinio, Hist. nat. !¡b. 11, c. 67.

2 Véase al fin de este Discurso la Ilustración 1.*

tedio, fueron para los romanos objetos de codicia y ansiedad, y de un consumo muy general y dispendioso. Este interés animó y dio actividad al comercio de la India que hicieron por dos caminos; el uno por Alejandría, embarcando en el Nilo sus cargamentos y conduciéndolos á Berenice, atravesando desde alli el golfo arábigo hasta Ocelis ó hasta Canna en la costa de la Arabia feliz, de donde los trasportaban á Musiris, primero y principal depósito de la India. El otro por los puertos de Siria á donde bajaban las mercaderías atravesando los arenales desde Palmira, entonces opulenta y magnífica, y cuyas veces sustituyó Alepo, después de arruinado y destruido aquel emporio. Los pilotos griegos y egipcios, de quienes se valian los romanos, notaron en estos viages las mudanzas regulares de los vientos periódicos ó monzones, y aprovechándose de esta observación abandonaron el método lento y peligroso de navegar á vista de las costas, lanzándose desde la entrada del golfo arábigo en medio del océano para ser llevados por la monzón del oeste hasta Musiris, puerto situado en la costa conocida hoy con el nombre de Malabar Asi se frecuentaron los países de oriente y se fueron conociendo mas y mas, como se nota en las descripciones que de ellos hicieron sucesivamente Estrabon, Plinio y Tolomeo. Reducido el comercio á tan cortos límites, no debe parecer extraño que por largo tiempo fuese mirado por los romanos el Estrecho de Gibraltar como el término mas remoto de su navegación , y que calificasen á esta de larga, estéril y penosa cuando su situación no les proporcionaba las ventajas que sacaban de sus expediciones á la India. No se hubiera intentado el viage hecho por Hannon de orden de la república de Cartago para descubrir en el océano atlántico las costas occidentales del Africa, y para formar en ellas colonias de libio-fenices ó cartagineses , si la vecindad de aquella ciudad al Estrecho y sus establecimientos en diferentes provincias de España,

I Robcrtson, Recherckes hUtoriqtut tur l'Inde, Scct. n, p.70.

no les hubiera proporcionado los auxilios que necesitaban para empresa tan atrevida y temeraria 1. Los romanos con el ejemplo de los españoles tentaron mucho despues navegar á las Sorlingas para hacer el comercio del estaño. Era ya el año 94, antes de la era cristiana, cuando emprendieron el primer viage al océano atlántico, que luego frecuentaron en naves gaditanas. Los comerciantes españoles que llevaban á Roma en las suyas propias los esquisitos frutos de supais, traían en retorno los géneros de ultramar. El lujo y ostentacion de los gobernadores, ministros imperiales y caudillos de los ejércitos romanos que residieron en España, dejaron en ella con otras costumbres el gusto y aficion á las producciones del oriente *.

4. Con la decadencia del imperio romano fueron desapareciendo las artes y ciencias que se habian cultivado, las invenciones y descubrimientos que se habian hecho. Que la tierra fuese esférica y habitable en toda su redondez ó superficie, y que por consiguiente hubiese antípodas, fue opinion recibida por Pitágoras, Platon, Aristóteles y casi todos los filósofos antiguos de Grecia, y aun era general entre los romanos, que, como Ciceron y Estrabon, la adoptaron igualmente. Esta materia fue objeto de contienda entre los literatos é ignorantes; y creciendo el partido de estos á proporcion que menguaba el esplendor del imperio y de la literatura, llegaron á burlarse de los que seguían el sistema opuesto, mirándole como falso y erróneo, y aun como irreligioso: lo cual apoyaban con la autoridad respetable de Lactancio y de S. Agustín. ¡ Qué de caprichos y extravagancias no se inventaron entonces sobre la figura de la tierra! Unos la creían llana como una tabla, otros algo cóncava como una barca 3; y asi ni podían creer habitables las regiones

1 Campomancs, Ilustrac. al Períplo de Hannon, pag. 26, 28, 29 y otras Robertson , Reck. sur l'Inde, tom. 1, not. 53.

2 Masdeu, Hist. trit. de España, tom. vm, lib. 3.°, art. 97. 3 Bailly, Hist. de l'Astron. anc. lib. v, % 8, pág. 137—Eclaircist. lib. iv, vm, xvi, pág. 366.— Lib. 11, § 2, y en una adicion á este lugar, pág. 520.

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