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lo demas que tenian los hombres que dejó en la Gomera el Almirante cuando fue á la isla de Canaria á adobar la carabela Pinta, finalmente se hizo á la vela de la dicha isla de la Gomera con sus tres carabelas Jueves á 6 dias de Setiembre.

Jueves 6 de Setiembre.

Partió aquel dia por la mañana del puerto de la Gomera, y tomó la vuelta para ir su viage , y supo el Almirante de una carabela que venia de la isla del Hierro, que

continuaron las ilusiones y la preocupacion vulgar de su existencia, sin embargo de las expediciones y buques que se despacharon para encontrarla y reconocerla, sin que pudieran conseguirlo los mas hábiles marineros que para ello se emplearon. Viera en su Historia de Canarias refiere circunstanciadamente todos estos sucesos con sinceridad y buena crítica (tomo i.°, lib. i.°, §. Xxvih, pág. 78 y siguientes); y Feijoó refuta estas visiones como una preocupacion de la gente vulgar ( Teat._Crit., tom. 4, Disc. x, §. 10).

El M. Pedro de Medina en sus Grandezas de España (cap. 52, pág. 47) dice que no muy distante de la isla de la Madera estaba otra que se llamaba Antilia que ya no se veia, y que la halló figurada en una carta de marear muy antigua; y Viera (tom. pág. 90) refiere que algunos portugueses y habitantes de la Madera veian al Oeste unas tierras que jamas pudieron encontrar aunque lo intentaron, y que de ahí tuvo principio el representar en las Cartas que entonces se delineaban algunas Islas nuevas en nuestros mares, especialmente la Antilia y San Borondon. Esta se halla situada en el globo ó mapa-mundi que construyó Martin de Behem en Nuremberg el año 1492, como al SO. de la del Hierro, aunque interpuestas las islas de Cabo Verde.

De estas preocupaciones tan arraigadas por el espacio de cerca de cuatro siglos, y que dominaban mas en la época de los descubrimientos á fines del siglo xv y principios del xvi, y de la maligna emulacion con que despues del primer viage se procuró rebajar el mérito del gran Colon, pudieron nacer las voces de haber sido antes descubierto el nuevo Continente y sus Islas, ya por Alonso Sanchez de Huelva ó por otro navegante portugues ó vizcaíno, como escribieron varios españoles, ya por Martin de Behem, como han pretendido aun modernamente algunos extrangeros; pero Oviedo, autor coetáneo, asegura que aquella novela con verdad ninguno la podia afirmar, que asi corría por el mundo entre la ¿ente vulgar, y que él la tenia por falsa. D. Cristóbal Cladera en sus Investigaciones históricas refutó con solidísimas razones y fundamentos estas pretensiones de naturales y extrangeros, defendiendo el mérito y la gloria del primer Almirante de las Indias.

andaban por allí tres carabelas de Portugal para lo tomar: debia de ser de invidia quel Rey tenia por haberse ido á Castilla; y anduvo todo aquel dia y noche en calma, y á la mañana se halló entre la Gomera y Tenerife.

Viernes 7 de Setiembre.

Todo el Viernes y el Sabado, hasta tres horas de noche , estuvo en calma.

Sobado 8 de Setiembre.

Tres horas de noche Sabado comenzó á ventar Nordeste, y tomó su via y camino al Oueste : tuvo mucha mar por proa que le estorbaba el camino, y andaría aquel día nueve leguas con su noche.

Domingo 9 de Setiembre.

Anduvo aquel dia diez y nueve leguas, y acordó contar menos de las que andaba, porque si el viage fuese luengo no se espantase ni desmayase la gente. En la noche anduvo ciento y veinte millas, á diez millas por hora, que son treinta leguas.Los marineros gobernaban mal, decayendo sobre la cuarta del Nordeste, y aun á la media partida j sobre lo cual les riñó el Almirante muchas veces.

Lunes 10 de Setiembre.

En aquel dia con su noche anduvo sesenta leguas, á diez millas por hora, que son dos leguas y media; pero no contaba sino cuarenta y ocho leguas porque no se asombrase la gente si el viage fuese largo.

Martes 11 de Setiembre.

Aquel dia navegaron á su via, que era el Oueste, y anduvieron veinte leguas y mas, y vieron un gran trozo de mastel de nao, de ciento y veinte toneles, y no lo pudieron tomar. La noche anduvieron cerca de veinte leguas, y contó no mas de diez y seis por la causa dicha.

Miercoles i2 de Setiembre.

Aquel dia, yendo su via, anduvieron en noche y día treinta y tres leguas, contando menos por la dicha causa.

Jueves 13 de Setiembre.

Aquel dia con su noche, yendo á su via, que era al Oueste, anduvieron treinta y tres leguas, y contaba tres ó cuatro menos. Las corrientes le eran contrarias. En este dia, al comienzo de la noche , las agujas noruesteaban, y á la mañana noruesteaban algun tanto 1. ,

Viernes 14 de Setiembre,

Navegaron aquel dia su camino al Oueste con su noche, y anduvieron veinte leguas, contó alguna menos: aquí dijeron los de la carabela Niña que habian visto un garjao y un rabo de junco, y estas aves nunca se apartan de tierra cuando mas veinte y cinco leguas.

Sabado z$ de Setiembre.

Navegó aquel dia con su noche veinte y siete leguas su camino al Oueste, y algunas mas, y en esta noche al principio della vieron caer del cielo un maravilloso ramo de fuego en la mar lejos de ellos cuatro ó cinco leguas.

Domingo 16 de Setiembre.

Navegó aquel dia y la noche á su camino el Oueste; andarían treinta y nueve leguas, pero no contó sino treinta

1 Primera observacion que se hizo de la variacion magnética*

y seis; tuvo aquel dia algunos nublados, lloviznó : dice aquí el Almirante que hoy y siempre de allí adelante hallaron aires temperantísimos; que era placer grande el gusto de las mañanas, que no faltaba sino oir ruiseñores. Dice él, y era el tiempo como Abril en el Andalucía. Aquí comenzaron á ver muchas manadas r de yerba muy verde que poco habia, según le parecía, que se habia desapegado de tierra, por la cual todos juzgaban que estaba cerca de alguna isla *; pero no de tierra firme, según el Almirante que dice : porque la tierra Jtrme hago mas adelante.

Lunes ij de Setiembre.

Navegó á su camino el Oueste, y andarían en dia y noche cincuenta leguas y mas: no asentó sino cuarenta y siete; ayudábales la corriente; vieron mucha yerba y muy á menudo, y era yerba de peñas, y venia la yerba de hacia Poniente; juzgaban estar cerca de tierra 3; tomaron los pilotos el Norte marcándolo, y hallaron que las agujas noruesteaban una gran cuarta, y temían los marineros, y estaban penados y no decían de qué. Conociólo el Almirante , mandó que tornasen á marcar el Norte en amaneciendo , y hallaron que estaban buenas las agujas; la causa fue porque la estrella que parece hace movimiento y no las agujas *. En amaneciendo aquel Lunes vieron muchas mas yerbas, y que parecían yerbas de ríos, en las cuales

1 Asi el original, quizá manchas.

2 No era infundada esta sospecha, pues iban aproximándose á unas rompientes que se señalan en nuestras cartas como vistas en el año 1802.

3 En esta situación todavía distaban las rompientes cuarenta leguas al Oeste.

4 El ingenioso Colon, que fue el primer observador de la variación, procuraba disipar los temores de su gente, explicándoles de un modo especioso la causa de este fenómeno. Asi lo asegura su historiador Muñoz, y asi era la verdad, como se comprueba al ver las reflexiones que hace en su tercer viage sobre estas alteraciones del imán. La misma sorpresa y cuidado de los pilotos y marineros es una prueba decisiva de que hasta entonces nadie habia notado esta variación en las agujas. Asi lo dicen Casas, Hernando Colon y Herrera, historiadores exactos y fidedignos: y por lo mismo es muy singular que haya cundido tanto la opinión de que el pri- TOMO I. B

hallaron un cangrejo vivo, el cual guardó el Almirante, y dice que aquellas fueron señales ciertas de tierra , porque no se hallan ochenta leguas de tierra: el agua de la mar hallaban menos salada desde que salieron de las Canarias , los aires siempre mas suaves; iban muy alegres todos, y los navios quien mas podia andar andaba por ver primero tierra; vieron muchas toninas, y los de la Niña mataron una. Dice aquí el Almirante que aquellas señales eran del Poniente , donde espero en aquel alto Dios en cuyas manos estan todas las victorias que muy presto nos dará tierra. En aquella mañana dice que vido una ave blanca que se llama Rabo de junco, que no suele dormir en la mar.

Martes 18 de Setiembre.

Navegó aquel dia con su noche , y andarían mas de cincuenta y cinco leguas, pero no asentó sino cuarenta y ocho , llevaba todos estos dias mar muy bonanza, como en el rio de Sevilla. Este dia Martin Alonso con la Pinta, que era gran velera, no esperó, porque dijo al Almirante desde su carabela que habia visto gran multitud de aves ir hacia el Poniente, y que aquella noche esperaba ver tierra 1, y por eso andaba tanto. Apareció á la parte del Norte una gran cerrazon, qués señal de estar sobre la tierra.

mero que observó las declinaciones del imán fuese Sebastian Caboto, que no salió á descubrir hasta el año 1497 con permiso del Rey de Inglaterra Enrique vn, suponiendo que publicó esta novedad el año de 1540; y que otros la atribuyan á un tal Criñon, piloto de Dieppe, hacia el año 1534. Nuestro erudito Feijoó incurrió en este error, y lo sostuvo, tomándolo, segun dice, de Mr. Fontenelle en su historia de la Real Academia de Ciencias del año 1712. {Ttat. Crit. tom. 5.°, Disc. xi, y Carta v del tomo i.°) El P. Fournier ( Hidrog. lib xi, cap. 10.) atribuye la primacía de aquella observacion á Caboto y á Gonzalo Fernandez de Oviedo, sin duda porque habló de ella en el lib. a.°, cap. 11. de su Historia general de las Indias. Asi se ha procurado obscurecer el mérito de Colon hasta en las observaciones que eran propias de su situacion é hijas de su meditacion y conoclnventos

1 Las rompientes les demoraban al Oeste, á veinte leguas de distancia.

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