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correos sin ellas. Yo rescibí á los 8 la de V. A. de 1." de este, y con ella tan particular merced y favor como suelo rescebir siempre con todas las de V. A., Cuyas manos beso muchas veces por la que se me ha hecho en mandarme avisar tan particularmente de la partida de V. A. para levante, y de la armada y gente que lleva, como lo he visto por la misma carta y relaciones que con ella vinieron. Nuestro Señor vaya siempre con V. A. y á él plegue de dalle en breve otra tan gran victoria como la del año pasado, para que de mano de V. A. resciba la cristiandad señalados beneficios. Y viniendo á lo que V. A. me manda le avise mi parescer en lo que se podria ó debria hacer con el armada de la liga; para poder responder á ello con mas seguridad en cosa tan importante, deseara yo saber principalmente qué empresas son las que han propuesto á V. A. que se pueden ó deben hacer este año en levante, para que conforme á ello y á lo poco que yo entiendo pudiera decir lo que se me ofreciese en el pro y contra en la ejecucion dellas; que no teniéndolo de aquellas partes tan impreso en la mente como los que las navegan cada dia, de mala gana me pongo á hablar en esto antes de oir su parescer dellos, no fiándome de solo mi juicio y memoria; pero por obedescer lo que V. A. me manda, digo que la armada de los enemigos ha de tener dos calidades para poder hacer efectos y estorbar á V. A. sus desiños. La primera fuerzas bastantes para pelear con V. A., y cuando esto no tuviere , tener tal ligereza que pueda llegándose cerca de V. A., impedirle sus desiños, ó ejecutar la ocasion si alguna se le ofresciese, como hizo Andrea Doria cuando tomó las doce galeras y los esquirazos; porque aunque no tenia fuerzas para pelear, como tenia pies para retírarse con seguridad, atrevíase á andar cerca de las ocasiones , y así le vinieron á las manos. A los enemigos no les veo fuerzas para pelear, ni pies para huir si se llegasen cerca de V. A para inquietarle, y por esto creo que no lo harán; pero si por caso saliesen fuera de los castillos, cualquier otra empresa me paresce se habria de dejar para seguillos. Yo no sé parte donde el armada pudiese meterse fuera de donde digo, que cerca de V. A. estuviese con seguridad, porque Rodas es muy tras mano, y estando allí daria poco sobresalto. Longo y Metelin no creo sean bastantes á defendella de mar y tierra: digo por aclararme mas, que ya que los defendiese de mar, no impedirian ninguna de las dos fuerzas, á lo que me acuerdo, que poniendo V. A. artillería y gente en tierra no los deshiciese con ella, aunque estuviesen en bajo de sus fuerzas. Para poder hacer esto se han de considerar y medir muy bien las fuerzas de V. A. y las que el enemigo tuviera, y si se puede con seguridad poner tal número de gente en tierra y dejarle tal en la armada, que no se ponga en peligro si los enemigos saliesen á ella viéndole poner gente en tierra. Tambien se ha de considerar en tal caso si es fácil el sitio para embarcar y desembarcar la gente, si está siempre nuestra gente á vista de nuestra armada, si pueden ser favorescidos de nuestra artillería, y otras particularidades que seria menester presencia para saberse resolver; pero V. A. lleva tales personas consigo, de mas de su gran juicio, que pudiera yo escusar lo dicho y todo lo demas que podria decir, si el armada se estuviese queda donde tengo dicho , y quisiese mas su seguridad que venirse á poner en manifiesto peligro. La empresa de Negroponte me contenta mas que otras que oigo proponer del vulgo, si ya despues acá qué se trata no la han proveido de manera que sea mas difícil de hacer que cuando yo lo ví. Y si se me dijese que los enemigos harán con V. A. lo que se hizo en Malta contra ellos, de poner diez mil hombres en tierra con que se socorrió aquella plaza; digo que esto no puede ser por cuatro causas. La primera y mas firme y cierta es, porque no querrá Dios ayudar á ellos como ayudó á nosotros, y desto buena señal nos tiene dado por mano de V. A. La segunda porque no mandará hacer V. A. tan ruin guarda como ellos hicieron; que si por diferentes vientos tuvieran el dia (*) cincuenta millas en mar diez ó doce galeras, era imposible que al poner del sol no nos descubrieran, con lo cual nos pusieran en muy gran peligro, ó nos hicieran dejar la empresa. La tercera es que nosotros reforzamos sesenta galeras de una armada vieja, y ya reforzada y de chusmas platiquísimas, tomamos la flor para armar dichos navíos; y los enemigos han de reforzar de una armada nueva mal plática y poco ejercitada al remo: así que, aunque traigan cantidad de chusma para armar otros tantos navíos como nosotros llevamos al socorro de Malta, siempre serán galeras nuevas y mas flacas del remo de lo que á ellos les conviene para su seguridad. La cuarta es que yo llevé diez mil hombres armados á combatir con veinte mil desarmados de picas y coseletes, juzgando que era más fuerte el poco número que el mayor, y no me engañé en ello como se vió por el suceso; y en nuestro caso es lo contrario, porque traerian los turcos diez mil desarmados contra veinte mil y mas armados que V. A. tiene, de suerte que esta manera de socorro yo no le tengo en nada, antes me holgaria que le emprendiesen.

(*) Tal vez: aquel dia.

En lo que toca al armada que V. A. deja en Sicilia, si es para estar á la mira y ver en que paran las cosas de Flandes y Francia no hay que temer. Si fuere para hacer alguna empresa en Berbería, no estoy del todo sin recelo que pueda rescebir alguna ofensa del enemigo, que aunque parece se puede fiar en la brevedad del tiempo y facilidad con que ha de ser hecho lo que se emprendiere, todavía por muy fáciles que sean las empresas, suelen á las veces alargarse por inconvenientes que nascen antes de llegar á ejecutallas, ó estando ya sobre ellas; y si por algunas destas causas hubiese dilacion, y el enemigo lo entendiese, siendo tan práctico como todos sabemos de las cosas de Berbería, y tan pequeño el número que acá queda de galeras, podria quizá reforzar algun buen número de bajeles, y tener pies y manos para buscarla y ofenderla; y ansí será bien que en esto esté V. A. muy advertido, y de la misma manera los que fueren con ella, como no dudo lo estarán: y pues no se me ofresce al presente otra cosa en lo que V. A. me manda, no me alargaré mas. Guarde nuestro Señor la Serenísima persona de V. A. por muy largos años con la felicidad que sus servidores le deseamos. De Nápoles 12 de agosto 1572—Servidor de V. A. que sus manos besa—Don García de Toledo.

Carta de D. Juan de Austria á D. García de Toledo.

Corfú 13 de agosto de 1572.

Participa su llegada con la armada de su cargo á la isla de Corfú, y que no habia hallado en ella á Marco Antonio Colona ni sabia noticia de su paradero.

Muy Ilustre Señor—Dende la Fosa de San Juan á los 3 Tomo III. 7

del presente escribí á Vm. dándole aviso de la partida de Mesina con la armada del Rey mi Señor, y que venia á esta isla á juntarme con la de la liga, para pasar adelante á daño del comun enemigo, segun lo que pareciese que fuese mas conviniente. Allegué á la dicha isla á los 9 del dicho al anochecer, donde no solamente no he hallado á Marco Antonio Colona con su armada que tiene á cargo, pero ni aun carta suya en que me avise á que parte ha ido á aguardarme, ni á donde nos habemos de juntar. He despachado dos galeras á buscarle, y ordenádole que se vuelva á la isla del Zante, para donde me partiré con esta armada dentro de tres dias, porque me voy entreteniendo para dar tiempo al dicho Marco Antonio que se pueda juntar conmigo, y juntos que seamos se procurará de hacer los efectos que parecerán mas convinientes al beneficio comun de la cristiandad. De lo que adelante subcediere avisaré á Vm., cuya muy ilustre persona nuestro Señor guarde como desea. De Corfú á 13 de agosto 1572—A servicio de Vm.—Don Juan.

Carta de D. Juan de Austria á D. García de Toledo.

Corfú 19 de agosto de 1572.

Participa S. A. á D. García lo que sabia de las armadas de la liga y del Turco, y como Labia resuelto poner treinta galeras bien en orden y con ellas partirse la vuelta de la isla del Cirigo para juntarse con Marco Antonio Colona, á quien pensaba encontrar allí.

A los 15 del presente escribí á Vm., y últimamente lo que hasta aquel dia habia que poder avisar. Despues se han tenido las relaciones de las armadas de la liga y del Turco, que serán con esta. Paresciéndome que al be

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