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ré de ir pensando en todo, y ofresciéndoseme cosa que me parezca convenir al servicio de S. M. y de V. A. la advertiré en Roma como V. A. me lo manda, y por la misma causa de mi enfermedad y haberse aguardado de dia en dia el Duque de Florencia, he dejado tambien de consultar con él sobre esta materia siendo cosas á mi poco juicio que se tratan mucho mejor con la presencia que por cartas. Si su venida se difiere, yo le escribiré sobre ello para saber lo que se le ofrece como V. A. me lo tiene mandado, á quien suplico mande perdonar la pesadumbre de tan larga carta, que como el silencio no ha sido corto no he podido escusallo, y que en teniendo respuesta de S. M. avisaré luego dello á V. A. por duplicadas, cuya Serenísima persona guarde nuestro Señor etc. De Pisa á 23 de diciembre de 1571.—Don García de Toledo.

Carta de D. Juan de Austria á D. Garda de Toledo.

Mesina 26 de enero de 1572.

Dice que babia recibido una orden de S. M. para enviar á España las galeras necesarias con el fin de hacer el transporte á Italia de tres mil infantes.

Ilustre Señor—Con muy gran deseo aguardo áVm. por acá ó cartas suyas, por las cuales se entienda que tiene salud: entretanto á la ventura me ha parescido escrebir la presente para decir que el Rey mi Señor me envía á mandar por una su carta de los 22 del pasado que dé órden que vayan á España las galeras que serán menester para traer tres mil infantes que á mi cuenta habrán de ser por lo menos veinte, como se verá mas particularmente por el treslado del capítulo que va con esta. Háme puesto cierto esta orden en no poca confusion, por que demas de que las dichas galeras han de ser mucho menester para los efectos que por acá se habrán de hacer, á su Santidad y á los señores venecianos les ha de parecer que dividimos las fuerzas con intencion de no ayudarles de veras. Háme parescido volver á consultarlo con S. M., y en este medio dar órden que las dichas galeras se aparejen, pues no se pierde para la sazon en que la infantería que han de traer esté en orden. Entretanto pido á Vm. por merced que me avise ques lo que le parece que deba de hacer en este particular, que cierto es cosa que me tiene en no poca confusion. Guarde nuestro Señor la muy ilustre persona de Vm como desea. De Mesina á 26 de enero de 1572.

De puño propio.

Ya que Vm. no acaba de venir, de que no tengo yo poca pena, á lo menos avíseme de su salud, y lo que le paresce se hará en este particular de inviar galeras á España, que á mi juicio trae inconvinientes dignos de consideracion.—A servicio de Vm.—Don Juan.

Carta de D. García de Toledo á D. Juan de Austria.

Pisa 2 de febrero de 1572.

Respuesta de D. García á la carta anterior de S. A. acerca del viaje de las galeras á España por los tres mil infantes, y sobre los achaques que le impedían pasar á servir á S. A. como S. M. tenia mandado.

Serenísimo Señor—Por via del embajador Don Juan de Zúñiga he rescibido la de 26 del pasado, y no me maravillo poco que no hubiese llegado á manos de V. A. una mia de 21 de diciembre en que tengo escripto á V. A. muy largo dándole cuenta de mi poca salud y de lo demas Tomo III. 5

que se me ofrecia. Creo que despues se habrá recibido; y por ella y otra que escribí últimamente en 20 de enero (*) habrá V. A. visto cuan desdichado he sido en no haber podido ir á servir á V. A. como S. M. me lo tenia mandado y yo lo deseaba; y ansí remitiéndome á ellas no me alargaré en este particular mas de certificar de nuevo á V. A. que para mientras viviere tendré siempre la misma pena que ahora me queda de habérseme atajado con estas enfermedades tan gran contentamiento, aunque segun ellas me aprietan podrá ser me acaben en breve i que si así no fuera no habia desayudado el tiempo en detener hasta agora por acá las galeras para poderme ir en ellas á servir á V. A.; pero hállome cada dia mas ruin y con menos fuerzas para ello.

He visto lo que V. A. me escribe por esta última carta acerca lo que S. M. manda que se envien galeras á España para traer los tres mil soldados que de allí han de venir; y segun venecianos suelen ser sospechosos, tiene V. A. muy gran razon en dudar que podria dalles alteracion la ida de estas galeras como la tuvieron el año pasado de ver ir las de Nápoles al mismo viaje; pero habiendo de servir esta gente para la jornada que se hubiere de hacer este verano, y siendo el tiempo tan adelante que no sufre el poderse aguardar que pueda venir en naves, y tampoco el número de las galeras que se enviaren; de razon les debria quitar cualquier sospecha, y asegurar que estas diligencias no se hacen para otro efecto sino para mayor beneficio dellos y de la cristiandad: y pues esta infantería no estará aun levantada y V. A. ha mandado apercebir las galeras que habrán de hacer este viaje, y consultado so

(*) Efita carta no se ha hallado.

bre ello con S. M., parésceme no hay que decir sino que lo mas cierto será aguardar su respuesta y saber de nuevo la voluntad de S. M. para conforme á ella ejecutar con mayor seguridad lo que se volviere á mandar en este particular, en el cual por obedecer lo que V. A. me manda como lo haré siempre en todo lo demas, me ha parescido decir esto.

En Roma segun me escribe el Comendador mayor, paresce estan ya conformes en que la jornada sea en levante; y yo espero que cualquiera que se emprendiere con el gran valor y prudencia de V. A. ha de tener el mismo suceso que la pasada: que así plegue á nuestro Señor de encaminallo, y de guardar muy largos años la Serenísima persona de V. A. con toda felicidad. De Pisa 2 de febrero de 1572.—Don García de Toledo.

Copia de un capítulo de carta que D. Juan de Austria escribio al Comendador mayor de Castilla.

Melazo 5 de febrero de 1572.

Sobre el viaje de las galeras á España para el transporte de los tres

mil infantes.

Lo que al presente me da no poca pena es no acabarme de resolver en las galeras que he de enviar á España, porque de una parte veo las órdenes de S. M á las cuales deseo obedecer como soy obligado; de la otra veo claramente no convenir á su Real servicio enviar al presente golpe de galeras á España, porque segun lo que de allá me escriben del tiempo en que se habia de levantar la infantería española que ha de venir en Ralia, partiendo ahora las dichas galeras llegarian demasiado temprano; pero lo que me da mas pena es considerar que ansí el Papa como venecianos han de sentir mucho el ver apartar un número de galeras en España, en tiempo que si estuvieran en aquellas partes hubieran de venir á estas; pero como el resolver lo que á esto toca no esté en nuestra mano, y tengamos la ley en escripto, solamente nos toca ejecutarla, mirando como somos obligados al servicio de nuestro amo. Y á este propósito digo que soy de parecer que las galeras que trae á cargo el capitan Luis de Acosta, se vengan á juntar conmigo lo mas presto que fuere posible, porque teniendo como tienen las chusmas reforzadas, cuando no viniesen donde yo estoy, quedarian desarmadas dos ó tres de las de España, de mas de lo cual no nos podríamos valer de muchas cosas que traen de Genova para armamento y provision destas otras galeras; y ansí escribo al dicho Luis de Acosta que se venga á Palermo con la mayor brevedad que pudiere, y he tomado resolucion de que vayan en España quince al efecto que S. M. manda, en esta manera: tres de la Señoría de Genova, tres de Saboya, cuatro de Negron, dos de Juan Andrea, dos del cargo de D. Alvaro de Bazan, y la capitana de Juan Vazquez de Coronado, el cual presupongo que ha de ir con todas las dichas galeras: estas se irán poniendo en órden con toda brevedad, y se avisará á los de Nápoles, Genova y Saboya que lo esten, que como arriba digo creo que llegarán á tiempo, aunque partan mediado el mes de marzo, y cuando vayan llevarán la artillería que está en Mesina para las galeras que se han de armar en España.

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