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muy amado amigo: ya sabeis la paz que hicimos con el Cristianísimo Enrico de Francia, defunto, de que espero en Dios se seguirá mucho beneficio á la cristiandad y amos reinos, y señoríos y estados, y que se conservará; y en este propósito está el Rey que agora es, y por la mia no faltará de corresponder á lo mismo. Y para mayor prenda y confirmacion de amistad y confederacion traté de casarme con hija del dicho Cristianísimo Rey, de que tengo todo contentamiento y satisfaccion, y he determinado que vaya á esos reinos con brevedad; y para que entre en ellos con el acompañamiento que es razon, por hallaros tan á propósito, y vuestra dignidad y autoridad, os he querido elegir para este efecto siendo cierto lo hareis con la voluntad que de vos confio; y así os ruego afectuosamente lo hagais y os adereceis y pongais en órden para partir y ser con la Reina de Francia á tiempo que llegado á esos reinos os avisare; que en ello me hareis muy agradable placer y lo terné y estimaré en lo que es razon segun os lo dirá ó escribirá mas particular el Príncipe de Eboli á quien me remito. Y sea muy Reverendo en Cristo padre Cardenal de Rurgos, nuestro muy caro y muy amado amigo, nuestro Señor en vuestra continua guarda. De Gante etc.—Yo el Rey—Francisco de Eraso.

Carta del arzobispo de Burgos á S. M.
No tiene fecha, pero parece escrita desde Burgos.

S. C. R. M.—El Príncipe de Eboli me ha enviado la carta que V. M. me mandó escribir á 3 del presente en que me manda que me ponga en órden para hallarme con la Reina de Francia, ó á acompañar la Reina nuestra Señora cuando V. M. me avisará. A V. M. beso humildemente sus Reales manos por se acordar de mí para me mandar en semejante jornada que le sirva como siempre he hecho y se ha de hacer hasta que muera, y hicieron mis pasados que nacieron á la misma obligacion que yo, de servir á los de V. M.; y aunque la necesidad con que salí de Sena y lo mucho que debo no me dará lugar para poder hacer lo que yo deseo en servicio de V. M., no dejaré de hacer todo lo que podré, y como mas largamente lo dirá D. Pedro de Guzman á quien envío para que de mi parte bese las Reales manos de V. M., entretanto que yo lo hago en persona, y le suplique que pues la entrada por aquí es tan de prisa se sirva V. M. de posar en esta casa que está fuera de la ciudad, ó en la obispal que es junto á la iglesia mayor. Y fuera para mí muy gran merced ser el primero de sus vasallos y criados que me alegrara en presencia con la bienaventurada venida de V. M. á estos sus reinos con tanta prosperidad y gloria como V. M. vuelve á ellos: y hélo dejado de hacer por haber entendido de que V. M. se servirá mas de que no salga de aquí. A nuestro Señor plega sea con tanta salud y vida de V. M. como es contentamiento general y particular de todos—S. C. R. M. nuestro Señor etc.

Carta del Príncipe de Eboli al arzobispo de Burgos.

Valladolid 15 de agosto de 1559.

llmo. Sr.—Despues de llegado aquí vino un correo de Flandes que trujo la carta que va con esta de S. M. para V. S. llma.; y allende que V. S. verá por ella su voluntad, á mí me manda que declare á V. S. el contentamiento que recebirá de que se encargue de este trabajo de acompañar á la Reina nuestra Señora ; así lo hago porque V. S. se aperciba entretanto que S. M. llega, que dirá cuán servido quedará de que V. S. acepte esta jornada, y dará la orden que se ha de tener en la ida. Lo que yo suplico á V. S. I. es que me avise lo que determina para que yo pueda escribirlo á S. M. Al señor Duque del Infantado creo que tendrá V. S. por compañero. Yo ha ocho dias que llegué y no acabo de desembarazarme para ir á mi casa: hacerlohé una hora de estas, y allí y donde estuviere serviré á V. S., cuya llma, persona guarde nuestro Señor y estado acreseiente. De Valladolid á 15 de agosto de 1559.—Servidor de V. S. Ilustrísima—Rui Gomez de Silva.

Carta del arzobispo de Burgos al Príncipe de Eboli.

Burgos 17 fie agosto de 1559.

llmo. Señor: Jarava me dió esta mañana la carta de V. S. con la de S. M. de 3 del presente, y aunque á mí me falta todo lo que he menester para semejante jornada y estoy tan empeñado como dije á V. S. porque pasa en verdad que pago intereses de sesenta mil ducados ó cerca dellos, nunca quise persona, hacienda ni honra sino para servir á mi Rey y Señor como lo hicieron mis pasados siempre y es obligacion con que nací, y así me apercibiré y porné orden lo menos mal que pueda para cuando S. M. me mandare avisar que parta para no faltar de me hallar en la raya al tiempo que mandará dándome Dios vida. A V. S. suplico me avise de lo que le parece que debo ir advertido para hacer el servicio mas á gusto de S. M.; y porque creo que no tengo necesidad de hablar en que no será servicio de S. M. que se deje de tener la cuenta que es razon con el grado y dignidad que tengo en lo que toca á los poderes y cerimonias que en semejantes casos se ofrecen, no hablo en ello, y porque tambien cualquier agravio en cuanto á esto me excusaria justamente , del cual estoy muy sin cuidado ; y si el señor Duque del Infantadgo hace la jornada no será para mí pequeño contentamiento, el cual terne muy grande en saber que V. S. es llegado á su casa con mny entera salud. A la señora Princesa beso las manos con las del señor Duque y las de la señora Duquesa: de acá no ha que decir. A Laredo envío á visitar á S. M. y ofrecerle esta posada y besarles las manos por mandarme qne le sirva. En esto nuestro Señor guarde y acreciente la llma, persona y estado de V. S. como desea. De Burgos 17 de agosto 1559—Servidor de V. S.—Francisco Cardinalis Burgensis.

Carta de Felipe II al arzobispo de Burgos.

Laredo 6 de setiembre de 1559.

D. Felipe por la gracia de Dios, Bey de Castilla, de Leon, de Aragon, de las Dos Sicilias, de Hierusalen, etc.

Muy Beverendo y en Cristo padre Cardenal, nuestro muy caro y muy amado amigo: ví vuestra letra de veinte del pasado y la voluntad con que aceptastes de ir á la raya de Francia á venir en acompañamiento de la Serenísima Beina, mi muy cara y amada esposa, y lo demas que escribís y enviais á decir por D. Pedro de Guzman: os agradecemos mucho ques conforme á lo que siempre confiamos de vuestra persona y la voluntad que hay en mí para honrarla y favorecerla en todo lo que hobiere lugar. Muy bien habeis hecho en esperar en esa ciudad y no venir por acá; que mas á propósito estaréis en ella para todo. Por la mar he venido bueno, y lo quedo á Dios gracias, y aunque pienso ir á pasar algunos dias á Valladolid, hasta agora no sé si haré el camino por esa ciudad como mas particularmente os lo dirá el dicho D. Pedro á quien me remito. Muy Revereudo Cardenal, nuestro Señor os haya en su guarda. De Laredo á 6 de setiembre de 1559—Yo el Rey—Por mandado de S. M.— Pedro de Hoyo.

Carta de Felipe II al arzobispo de Burgos.

Del Bosque de Aran juez 19 de octubre de 1559.

D. Felipe por la gracia de Dios, Rey de España, de las Dos Sicilias, de Hierusalen, etc. Muy Reverendo Padre Cardenal, nuestro muy caro y muy amado amigo: yo he determinado que la Serenísima Reina mi muy cara y muy amada muger parta y sea en Bayona á último del mes de noviembre primero que viene, y trairá el camino que vereis por la relacion que va con esta, la cual os he querido desde luego hacer saber y rogaros mucho os adreceis y partais para ser á tiempo en Pamplona, donde tambien se juntará el Duque del Infantadgo y la Condesa de Urueña, á quien escribo lo mismo; que antes que llegueis os avisaré con correo propio de lo que conviniere y se debe hacer, y mandaré proveer lo que será necesario para el servicio de la Reina, de manera que seais

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