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y en valerse de mí á donde quiera como de amigo tan propio, y como tal doy y recibo el parabien de lo que nuestro Don Pedro promete despues de casado, y del preñado de la señora Doña Elvíra, que todo sea á medida de cuanto V. S. desea. Del Pardo á 17 de octubre 1576. A servicio de V. S.—Donjuan.

Contestacion de D. García á la antecedente de S. A., y á otra que cita (que no se ha halladoJ.

Ñapoles 17 de febrero de 1577.

Sobre los particulares del tratamiento de Grande que por medio de S. A. tenia pedido á Felipe 2?, y tambien sobre la ida á Flandes y llegada á aquellos estados del Señor D. Juan de Austria, con varias reflexiones al mismo intento.

Serenísimo Señor—La de V. A. de los 17 de octubre recibí, y otra de 2 del pasado, tanto mas llenas de favores y mercedes, cuanto mas que estando el pie en el estribo y tan cansado de tan gravísimos negocios, y con una determinacion tan peligrosa y dudosa de lo que podia suceder, halló tiempo para acordarse de sus antiguos servidores como lo soy yo, y todos los de esta casa, y hablado á S. M. en mis negocios con tanta aficion y amor, que si no pensase pagarlo con el mismo, aunque con obras desiguales, no me paresceria que me bastarian las fuerzas para poderlo pagar; y aunque ellos no tengan otra dicha sino haber sido guiados por mano de V. A., estafé contento toda la vida de cualquier suceso en que los viere parar; pues no allegando á alcanzarlos la intercesion y los grandes merecimientos de V. A., y al tiempo y puntó que se disponia á hacer los mayores que un hombre ha hecho por otro, con razon me podré yo aquietar que no habrian de llegar los mios ni los de todos mis antepasados; pero pues V. A. me dá tanto ánimo y me asegura de la gran voluntad y estima que S. M. hace de mis servicios, sin merecerlo yo, seguiré el consejo de V. A. en no dejar dormir estos negocios, sino acordarlo de nuevo á S. M. sin tomar otro medio ninguno, sino solo el de V. A. que lo ha comenzado, á quien suplico con cuanto encarecimiento puedo que desde ahí en algunas ocasiones no deje V. A. de acordarlo á S. M. con sus cartas, porque de otra mano que de la de V. A. no querria que dependiese tan grande obligacion como la tendrá siempre toda nuestra casa con el buen subceso desto.

La resolucion que S. M. tomó en enviar á V. A. y de la forma que lo envió, demas que ella fué muy forzosa para poder dar remedio de vida á cuerpo tan muerto, fué dignísima del ánimo y valor de V. A., pues en causa tan pública de Dios y de toda la cristiandad y de su iglesia, de su hermano y de su patrimonio, como verdadero imitador de las esclarecidas virtudes de su padre, no temió, ni se le representó trabajo ni peligro. Esta voluntad tan heróica no dubdo yo, sino que la pagará con efectos y victorias otro tanto heróicas. Estuve con infinito cuidado hasta saber la llegada de V. A. en los estados, representándoseme cien mil peligros hasta que supe que V. A. era llegado en salvamento á Luzemburg; y aunque hallo tanta desvergüenza y tantas dificultades, le prometo al cierto que continuando la causa de Dios, él las ha de allanar por mano de V. A. Y aunque proponiéndoles por tantas vias las condiciones de la paz, y no habiéndolas querido aceptar, creo que ha sido juicio de Dios, así para que delictos tan atroces sean por el azote de Dios, que es V. A., muy bien castigados, como tambien porque mas conviene á la grandeza de V. A. allanar todo eso con armas y con guerra que no con la paz, y así fuí yo de parecer no tratar de acordio con ellos, sino viéndome muy bien armado porque lo contrario los hace peores, atribuyendo nuestra clemencia á flaqueza é impotencia.

He tardado de responder á las de V. A. por esperar el estado que tomaban las cosas: yo he pasado este invierno mejor que los pasados de mi salud, aunque no haya sido tanta, que me haya podido disponer á dar los advertimientos que V. A. me pide. Espero en Dios que vendrá el verano y la terne mejor, y avisado de los particulares en que V. A. desea ser advertido, me esforzaré á escribir lo que se ofreciere á su servicio. Nuestro Señor guarde la Serenísima persona de V. A. etc. De Napoles á 17 de febrero 1577—Serenísimo Señor—Servidor de V. A., que sus manos besa—D. García de Toledo.

Carta de D Juan de Austria á D. García de Toledo.

De Marcha 21 de febrero de 1577.

Di cuenta a D. García de la conclusion de las paces con los estados de Flandes, y pide le avise lo que le ocurriese sobre ello.

Muy Ilustre Señor—Por no cansar á V. S. con larga escritura, me remitiré al secretario Juan de Soto que le dará cuenta del estado en que queda lo de acá, que por gracia de Dios es mejor del que nunca pensé, segun estaba todo en el estremo: á él sean las gracias que me ha dado paciencia para sufrir lo que parece imposible á hombre humano, por reducir esta ciega gente á salir de la pasion que tan endurecidos tenia sus ánimos contra su propia quietud: y pues nos ha dejado llegar á estos términos, espero en su Divina Majestad que con el tiempo tornará esta máquina á su primer lugar. Siempre que hubiere cosa de momento la avisaré á V. S., á quien.pido mande que yo sea avisado muy de ordinario de su salud, de la cual y de todo lo de ahí no sé nada despues que llegué á Luzemburg, que há mas de tres meses y medio, que me tiene con harto cuidado , y no sé á que atribuirlo, pues no entiendo que los pasos estén tan cerrados, que obliguen á perder del todo la correspondencia. Yo quedo bueno, gracias á nuestro Señor, que guarde la muy ilustre persona de. V. S. como desea. De Marcha á 21 de febrero 1577.

De puño propio.

Algunas condiciones desta paz han de parecer duras, y á mi me parecen durísimas; pero por salvar religion y la obediencia, cuando esto y los estados estaba perdido, fuerza ha sido pasar de presente por ellas, haciendo cuenta de todo como hallado acaso. Lo demas irá el tiempo dando cada dia, que agora no es poco lo que nos ha dado por gracia de Dios. Avíseme V. S. de lo que sobre esto- le ocurriere, y déme cuenta de su salud, pues lo que deseo el bien y las buenas nuevas de ella se lo merece. A servicio de V. S.—D. Juan.

Respuesta de D. García á la carta anterior.

Ñápoles 23 de marzo de 1577.

Serenísimo Señor—La de V. A. de los 21 de hebrero rescibí, y así por ella como por relacion que me ha enviado el secretario Juan de Soto, tengo visto el estado en que quedan las cosas de ahí, que si durasen en él, no hay duda sino que tendríamos que dar muchas gracias á nuestro Señor de haberse apiadado de aquellos eslados, y haberlos reducido á los dos mejores términos que se podia esperar, que era á lo.de la religion y á la obediencia de S. M., y cierto que solo el medio de V. A. era bastante para él: solo una cosa me pone miedo, que siendo su mal tan arraigado, y fundado todo en libertad y licencia de vivir, y los príncipes con tanta parte en los pueblos, que viendo á S M. sin fuerzas han de hacer lo que querrán, y no lo que querremos, y si esto solo fuese vivir como vivieron sus pasados y segun sus privilegios, salva la religion cristiana, no habria mas que desear; pero integrados de las fuerzas, teniendo tantos enemigos vecinos de tan varias y perniciosas opiniones, hay gran sospecha no les persuadan lo que quisieren, y no podrá haber forma de juramento tan solemne que les obligue á mas de lo que les tenia obligado el sacramento de la religion cristiana, y el homenage prestado con tan perpetua subcesion tantos años há á tantos y tan legítimos predecesores de S. M., para que si han rompido y violado aquellos, no rompan tambien el que de nuevo hicieren; porque la heregía es una peste que si no es con cuchillo mal se puede remediar. Mas al fin, Señor , hácese lo que se puede, y V. A. ha hecho milagros habiendo hallado las cosas de allí tan desconcertadas como las ha hallado, y como dice V. A. como cosa hallada acaso, tomarla con la condicion que se halla. Espero en la misericordia de Dios, cuya causa siempre se trata, y en la buena intencion de S. M., y con la presencia de V. A., las cosas se irán mejorando cada dia, y guiará de manera, que quede Dios muy servido, y cuando ellos abusaren de tanta clemencia , no faltarán fuerzas áS.M.,yáV.A. valor, para usar del cuchillo de la justicia, y para castigarlos. Guarde nuestro Señor etc. De Nápoles 23 de marzo 1577—Se

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