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fla momento; y ansí suplico á V. A. que mientras durare esta ausencia, aunque no se ofrezca en que servir yo á V. A., sea servido mandar se me dé aviso della con todas las ocasiones. Déla nuestro Señor á V. A. como yo deseo, y guarde de la misma manera la Serenísima Persona de V. A. con toda felicidad y grandeza. De Napoles á 16 de julio 1574.—Don García de Toledo.

Parecer de D. García de Toledo acerca del medio que

proponía el Duque de Terrünova para introducir socorro

en la Goleta con dos galeras.

(No liene fecha )

Tengo por muy peligroso lo que propone el Duque de Terranova, porque cuando bien las galeras fuesen llegadas á surgir en la Goleta, que hasta hacerlo corren tres de rifa, pues con la noche escura que así conviene elegirla para ir con menos peligro de una casa á otra, se suele hombre errar, cuanto mas en lugar donde el miedo ayuda su parte para que lo hagan los que guian el bajel. Demas desto la noche es corta y poniéndose las dos galeras lejos de tierra como conviene para que no las descubran, no les basta las horas della para llegar, y tomándoles el dia cerca de la Goleta, serian perdidas. Y si para asegurar el llegar de noche quisiesen acercarse mas á tierra, serian descubiertas y perdersehia todo. Pero ya que como digo fuesen llegadas, es bajo fondo como un tiro de arcabuz, y no se podrian llegar á la Goleta, y quedarian entre las dos baterías que tienen los enemigos plantadas. Si las galeras pudiesen llegar con los espolones á las murallas de la Goleta , entonces habría menos trabajo; y cuando el enemigo forzase echar, por perdida la dicha gente. Convendria esperar primero á ver lo que hace Gabrio, y cierto hablando como marinero, yo no me atreveria aunque no hubiese impedimento de enemigos, á acertar de noche ir á dar de punta en la Goleta. Si vá una barqueta, es porque aunque dé encima de los espolones de la armada , como es bajel pequeño, y por esta causa malo de descubrir, puede enmendar su yerro, lo que no puede hacer la galera, y como no ha menester sino dos ó tres palmos de agua, acostase á la tierra para reconocella, y no encalla en ella como haria un bajel grueso. El Duque se habrá fundado en parecelle que esto se podria ejecutar como lo de las tres galeras que yo envié con Don Juan Zanogueía para que entrasen en el puerto de Malta, ó se perdiesen, sin haber caido en que estas embistiendo con los espolones tenian echado sin peligro el socorro en tierra, y que en las que agora piensa enviar hay los inconvenientes que arriba digo. Tambien podrian decir que el mismo peligro corrian las que yo envié á Malta de ser descubiertas, lo cual no es así, porque Malta es una isla muy baja, y no descubre de tan lejos como se puede hacer de Cabo Bono y del Zimbano, que son terrenos altos; y si escarmentados de la ruin guarda que hicieron en Malta, hacen la que deben , poniendo el dia galeras á la mar, tanto mayor será el peligro de los que fueren á entrar. Y tampoco tengo por acertado que anden agora al principio barquillas á menudo, porque es tener advertido al enemigo, y hacerle hacer mas estrecha guardia para que cuando sea necesario el dar avisos, no se pueda hacer. Podrian ansí mismo decir algunos que teniendo los enemigos sus trincheas, cañoneras y tiros de artillería vueltos á la muralla de la Goleta, poco podrian dañar á la gente de las galeras que fuesen; pero esto tendria lugar segun tuviesen hechas las plataformas, porque si hubiese algunas que mirasen á la marina, ó ya que no las hubiese, de las que estuviesen mas cerca della podrian volver con facilidad algunos cañones para hacer daño á las galeras que quisiesen entrar, tanto mas que no es de creer que esten sin artillería menuda , que es la que suele hacer algunas veces mas daño que la gruesa. Tambien tengo por inconviniente grande no saliéndose con ello, que nos vean los enemigos tomar luego al principio partido desesperado, porque conocerán la falta que hay de gente, y pornán tanto mayor cuidado y deligencia para que no entre la del fuerte. Ni es de poca consideracion á mi juicio el temor que tendrán los de la Goleta viendo perder el socorro que se les envía; demas de que conocerán que pues se toman estos medios estamos descuidados y sin fuerzas para dalles el socorro con toda nuestra armada, del cual deben tener esperanza. Esto es lo que me ocurre en esta materia remitiéndome siempre á mejor juicio etc.—Don García de Toledo.

Carta de D. García de Toledo á D. Juan de Austria.

Ñápoles 27 de julio de 1574.

Participa D. García á S. A. las noticias que tenia de la armada del Turco.

Serenísimo Señor—Con el cuidado que V. A. puede considerar, hemos aguardado aquí estos dias aviso del progreso que habria hecho el armada del Turco en su viaje despues de las últimas cartas del Duque de Terranova. Hoy se han tenido los que lleva este correo , que no me parecen del todo malos; y si lo que refiere el médico Trapanés de que Gabrio Cervellon hubiese enviado los dos mil hombres á la Goleta, que habria sido acertadísimo , se entendiese por relacion del sargento Gonzalo Rodriguez, habríame quitado del mayor cuidado del mundo; que como V. A. habrá visto por mi última carta de 16 de este, aquello es á mi parecer lo que mas importa y á donde se ha de hacer el mayor esfuerzo en todo. Bien creerá V. A. que mis congojas con estas alteraciones deben de tener mas poder para trabajarme; pero defiéndeme dellas la esperanza que tengo de que en breve pienso besar á V. A. las manos, que es el mayor contentamiento que puede pasar por mí en cualquier tiempo. Guarde nuestro Señor la Serenísima persona de V. A. etc. De Nápoles 27 de julio de 1574—1). García de Toledo.

Carta de D. Juan de Austria á D. García de Toledo.

Genova 3 de agosto (l« 1574.

El Señor D. Juan da gracias ú D. García por las advertencias que le había hecho sobre desmantelar la fortaleza de Tunez y defender la Goleta.

Muy Ilustre Señor—En cualquier tiempo y ocasion estimo yo en lo que es razon ser advertido y aconsejado de Vm, á quien doy las gracias que puedo por el cuidado con que lo ha hecho en esta ocasion del sitio de la Goleta. Y aunque como lo escribo al Duque parece recia resolucion desamparar el fuerte de Tunez, al fin es la mas segura cuando bien no se vea que se pueden defender ambas partes, aunque tambien padece escepciones que no son de pequeña consideracion; y los que en la córte fueron de opinion que se desmantelase al principio del verano, tendrán ocasion de hincarnos bien la lana. A Gabrio Cervellon y á Don Pedro Puerto Carrero escribo lo que Vm. verá por los traslados que con esta enviará el Duque, á lo cual no tengo que añadir por no detener este correo , y tambien porque pienso ser ahí muy presto. Entretanto huelgo que estas inquietudes hayan tomado á Vm. con mas salud de la que suele tener para sufrirlas mejor. Déle nuestro Señor la que yo le deseo y guarde su muy ilustre persona como puede. De Genova á 3 de agosto de 1574.

De puño propio.

Yo escribo de mano agena al Duque, y de la mia al Cardenal, lo que Vm. verá por esas cartas, y por las que escribo á Gabrio y á Don Pedro Puerto Carrero: á eso me remito, entretanto que me veo con Vm, que será placiendo á nuestro Señor, ya presto. No deje Vm. en este tiempo de pensar y tratar con esos señores lo que en esta ocasion le ocurre, pues es todo lleno de tanta prudencia. A servicio de Vm.—Don Juan.

Carta de D. García de Toledo á D. Juan de Austria.

Chaya 13 de agosto de 1574.
Sobre la empresa de Biserta.

Serenísimo Señor—Pues V. A. manda que se busquen tesoros á donde no los hay, ni á mi juicio se pueden hallar para poder pensar desvaríos, es menester tener luz desto que pregunto. Y pues los que tienen el negocio en mano se remiten como sabios á decir su parecer segun lo que el tiempo y las ocasiones mostraren, lo mismo podria hacer yo como es razon, por haber menester mas luz para hablar, que los que tratan cada dia esta materia habiendo entre ellos personas que como soldados y marineros me preceden. Pero á la fin veo que con ruines cartas no puede nadie por prudente que fuese ha

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