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Tienen los turcos ganado el ánimo contra venecianos, y aun creo que contra nosotros no le tienen muy perdido, ni los nuestros muy ganado contra ellos; y creo que tambien nosotros sabemos ó creemos que venecianos serian mejores para consejeros que para secutares.

Estas y otras desventajas importantes conozco de nuestra parte, las cuales se podrian igualar con ser nosotros muy superiores en número de navíos al de los enemigos, y sin esto yo por mí confieso que si no tuviese orden particular de S. M. de lo contrario, no me meteria en parte donde forzado hubiese de aventurallo á una jornada; pero los que estamos lejos no podemos hablar sino á ciegas y escrebir temores de lo que puede suceder: y cuando no se pudiese escusar el venir á las manos, mayormente si ha de haber naves en nuestra compañía, habrá de ser á lo menos viniendo los enemigos á buscarnos á nosotros y no nosotros á ellos, procurándose de nuestra parte todas las ocasiones posibles que los forzasen á hacello así; y si esto se hiciese en pais de enemigos, que fuese lo mas cerca de tierra que se pudiese para hacer (1) á sus soldados de huirse á ella; y si en tierra

de cristianos, lo contrario. Por amor de Dios que se considere mucho, como sé que se hará, negocio tan grande como es el que se trata y de que tan gran daño puede suceder; y pareciéndome que es bien que no sepan venecianos por buen respecto qué ministro ni en á donde S. M. traete de que no se pelee, porque saben despues aprovecharse de esta y de otras cosas menores, suplico á V. S. I. mande despues de haber leida de mi parte esta carta al Señor D. Juan, rasgalla luego si ansí le pareciere, y que

(1) Hay aqui una palabra que no se puede leer.

no vaya en otras manos sino en las del secretario Soto. Y acabaré esta plática con decir que aunque yo haré siempre poca falta en todo, por vida de D. Pedro juro que si tuviera un poco de mas salud, me embarcara en esta armada por soldado ó marinero del Sr. D. Juan como si sü hermano viniera en ella. Guarde nuestro Señor etc. Pisa 1.° de agosto de 1571—Don García de Toledo—A Don Luis de Requesens Comendador mayor de Castilla.

Carta de D. García de Toledo á D. Juan de Austria,

Pojo ( Poggio) 3 de agosto de 1571.

Respuesta de D. García á dos cartas de D. Juan de Austria, asegurando á S. A. que siempre avisará de cuanto le ocurriere para el buen acierto de la jornada.

Serenísimo Señor—A noche recibí en Pisa la de V. A. de 27 del pasado, y esta mañana habiéndome salido de ella para el Pojo que en este tiempo es mejor estancia para mi salud, he recibido en el camino la otra con D. Rodrigo de Mendoza. Reso muchas veces las manos á V. A. por la merced y favor que en entrambas es servido de hacerme, que para mí ha sido tan grande como podria encarescer juntamente con lo demas que D. Rodrigo mé ha referido de la voluntad que V. A. tiene de hacérmelas, que lo uno y lo otro es bien conforme á como lo merece la que yo tengo y he tenido siempre al servicio de V. A. en el cual en cuanto yo pudiere y supiere tenga V. A. por firme que me emplearé siempre de la misma manera que en el de- S. M., certificando de nuevo á V. A. que si yo me hallara con un poco de mas salud para resistir á los trabajos de la mar, ninguna cosa pudiera ser parte á estorbarme que no fuera á servir á V. A. en esta jornada como deseaba; pero hacerlohé desde aqui en acordar todo lo que se me ofreciere, y ansí antes qne recibiese la de V. A. en que me mandaba esto, lo tenia ya hecho y enviado el despacho á Génova con órden que habiendo V. A. partido de allí me le volviesen á enviar porque no tuviese mal recaudo. Y pues V. A. se ha dado tan buena maña en seguir su viaje, me ha parecido que D. Rodrigo lleve un duplicado al que me remito, quedando con el cuidado que debo, así como V. A. me lo manda, de avisar siempre de todo lo que me pareciere con seguridad que aunque no acierte en lo que supiere, no podrá errar jamas mi voluntad en el servicio de S. M. y de V. A. Del Pojo 3 de agosto de 1571—Don García de Toledo.

Carta de D. García de Toledo á D. Juan de Austria.

Pojo (Poggio ) 12 de agosto de 1571.

Propone lo que convendrá tener presente en la jornada de la simada de la liga.

Serenísimo Señor—Con D. Rodrigo de Mendoza envié á V. A. un duplicado de lo que en 1.° de este escribí á V. A. por vía de Génova, y habiendo sido el mensajero tan cierto no hay que dudar de que se habrá recibido, á cuya causa no se vuelve á enviar otro con esta, en la cual diré mas particularmente lo que despues acá se me ofrece en respuesta de la de V. A. de 28 del pasado; y lo primero será certificar á Y. A. que de la misma manera me desvelan y me inquietan las cosas de la mar, teniéndolas V. A. á cargo, que en el tiempo que yo tuve el gobierno de ellas, y ansí confieso de nuevo á V. A. que cuanto mas le veo llegar hácia los enemigos, por las mismas causas que tengo escripto á V. A., tanto mayor sobresalto me dan, y mas desasosegado me tienen; y si lo que yo entiendo lo pudiese emplear conforme á mi voluntad en servicio de V. A. en ausencia, como deseara hacello en presencia, aunque todo vale muy poco, estaria con alguna mas quietud, porque como los mas nos engañamos en nuestras propias cosas, pensaria á la jornada poder aconsejar algo que pudiese ser de provecho; pero es Dios servido de tenerme de manera que no pueda ejecutar en esto presencialmente lo que deseo, como sin duda lo hiciera sin que se me mandara. Mándame V. A. que yo le advierta en esta ocasion de todo lo que se me ofreciere; y á podello hacer como yo quisiera diérame esto mucho descanso; pero es imposible sobre casos inciertos y que suceden de una hora y de un punto á otro, como V. A. sabe mejor, dar regla cierta el que estuviere ausente, mayormente en casos semejantes; y por esto hallándome yo tan lejos no sabria secutar ni poner por obra á mi satisfaccion lo que se me manda en este particular. Si esto consiste en la navegacion, aunque yo no lo escribiese, tiene V. A. personas pláticas cabe sí que lo podrán acordar; pero si se desea que yo lo haga, todas las galeras de la armada tienen los capítulos y contrasenos con que yo navegaba para la inteligencia de los unos y los otros, y cosas que tocaban á la navegacion; y cuando esto faltase, que es imposible, podríalo enviar que seria lo mismo que está ahí. Si consiste lo que se desea saber en lo que toca al particular gobierno de las galeras y aprovechamiento del gasto que con ellas se hace, estando Juan Andrea tan cerca de V. A. y tan al cabo desto podria yo escusar de hablar en ello; pero no obstante esto si V. A. manda que yo diga lo que se me ofrece, enviaré una memoria de todo lo que acerca deste punto me ocurriere. Si he de hablar en lo que toca al pelear, en esto á mi parecer habria algunos expedientes muy importantes; pero porque no serian á tiempo por este año, y tambien por ser cosas mas para platicar que para escribir, dejándolos (1) para adelante, pues creo no han de faltar ocasiones en que V. A. pueda servirse dellos. He dicho solo en este punto parte de lo que se me ofrecia como lo habrá V. A. visto por lo que arriba digo, aunque no sabiendo qué fuerzas se juntarán de nuestra parte en número de gente ni de qué bondad; ni que tal, ni de qué cantidad, número y bondad de soldados será la de los enemigos, tambien confieso que hablo en ello á ciegas; y si bien veo que con muy gran dificultad puede acertar quien habla sin verdadera informacion desto, todavía el deseo de que no se yerre en nada, me ha hecho alargar en lo que he escrito y enviado á S. M. y á V. A. Y porque suelen suceder casos que dan alguna dilacion y tiempo para considerar mejor lo que se hubiere de hacer en ellos, si cuando esto fuese quisiese V. A. saber mi parecer, seré prontísimo á decir sobre ello y sobre lo demas que se me mandare mi opinion , y por agora diré que en caso que se hubiese de venir á las manos con los enemigos, ha de advertir V. A. de no mandar poner toda su armada en un escuadron, porque del número grande es cierto que nacerá confusion y embarazo de unas galeras con otras como se hizo en la Prevesa. Débense poner en tres escuadrones y todos tres en una ala, y que los dos de las puntas sean de las galeras en quien V. A. tuviere mas confianza, dando los cuernos de cada una á personas señaladas, y quede tanta mar en

(1) Quizá: dejolos.

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