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particulares, proclaman del modo más resplandeciente y magnífico hasta qué punto era entonces pujante y asombrosa la iniciativa individual en nuestra madre España.

La consolidacion de la conquista del reino de Tremecen reclamaba otros medios más eficaces que aquellos de que podian disponer los valerosos Condes de Alcaudete, los cuales por largo tiempo tuvieron encomendada la custodia ó Tenencia de Oran; pero estas mismas dificultades realzan muy singularmente el mérito de sus proezas y dominacion en aquellas regiones.

Al dar á la estampa la interesante RELACION manuscrita de la guerra de Tremecen, nuestro propósito ha sido únicamente salvar del olvido los afanes, desvelos, sacrificios, padecimientos, trabajos, peligros, hazañas y nombres de aquellos esforzados españoles que tanto hicieron por la gloria de su patria, sin que ésta, en proporcion, les agradeciese sus servicios ó les ayudase con todos sus recursos para sostenerlos en su honrosa demanda.

:: Consideraciones meramente editoriales nos hacian lamentar que la narracion del presbítero La Cueva no contuviese original suficiente para completar un tomo de nuestra COLECCION; y, por otra parte, sentíamos tambien que dicho relato se terminase con el súbito regreso á España del animoso Conde de Alcaudete, omitiéndose la circunstancia de que éste habia dejado en su lugar á su hijo mayor, D. Alonso, con escasa, pero escogida hueste, para guarnicion y defensa de Oran, Mazalquivir y algunos fuertes ó castillos.

Mas hé aquí que nuestra buena fortuna hizo que viniese á nuestro poder un ejemplar de cierto libro, rarísimo y por demas curioso, impreso en Córdoba á fines del siglo xvi, y cuya portada hemos reproducido con la exactitud más completa. El hallazgo fué agradable y oportuno bajo todos conceptos, pues que el tal libro, además de ser ampliacion y complemento felicísimo de la RELACION de Francisco de la Cueva, reune á sus condiciones literarias el requisito importante, para nosotros, de que sus dimensiones permitan que ambos trabajos puedan publicarse en un solo volúmen, y á mayor abundamiento lleva á su frente la aprobacion del insigne cantor de la Araucana.

Este libro, pues, que hoy reimprimimos, está escrito por el capitan Baltasar de Morales, titúlase DIÁLOGO DE LAS GUERRAS DE ORAN, y por su forma, corte y lenguaje, ya que no por el asunto, nos trae involuntariamente á la memoria el famoso Diálogo de la lengua, de autor incierto para muchos, pero que indudablemente lo escribió Juan de Valdés, Secretario de cartas latinas del emperador Cárlos V, y natural de Cuenca.

Pueden observarse en ambos libros, aparte la materia de que tratan, algunas semejanzas externas que en ningun modo significan imitacion ni áun recíproca influencia de los autores, sino más bien análogo temperamento intelectual, ó cierta similitud de concepcion y de ingenio, como sucede en el presente caso. En efecto, los interlocutores del Diálogo de la lengua, enta

blan su coloquio en una casa de campo de la costa, cerca de Nápoles, versando la discusion sobre el origen y carácter del idioma castellano. Ahora bien, los interlocutores del Diálogo de las Guerras de Oran, encuéntranse casualmente en la Iglesia Catedral de Córdoba , y para departir á sus anchas del asuntó que tanto les interesa, encamínanse á la cercana y amenísima huerta de uno de ellos, en donde pasan dos dias hablando de las hazañas de los Condes de Alcaudete y de otros ilustres caballeros.

Si Valdés trata de letras, Morales habla de armas, y excusado parece encarecer el atractivo y animacion indecibles que la narracion de las guerras de Oran adquiere, mediante la forma suelta y variada de un ingenioso diálogo y de un estilo natural, llano y vivo, porque tambien Morales, como Valdés, gusta de escribir con la misma lisura y sencillez que si hablase. Al general agrado que producen la singularidad de sus noticias y la fuídez de su diálogo, agrégase el particular interes que á los Cordobeses inspira el que se les hable de sus antigüedades, campos, sitios, linajes y héroes conocidos; interes histórico, poético y sagrado como el recuerdo de los padres, y del cual participamos nosotros, que tantas veces hemos frecuentado en nuestra niñez aquellos lugares en la preclara ciudad de los Sénecas, donde los primeros albores de la inteligencia y de la razon brillaron en nuestra alma , donde el eterno murmurio de las ondas del olivifero Bétis arrullaron los hermosos ensueños de nuestra juventud primera, y donde, por último, contrajimos en la dorada edad de las ilusiones y del generoso entusiasmo tiernos vínculos de amistad inquebrantable con algunos de los descendientes de aquellos nobles é ilustres guerreros, tan justamente celebrados en la RELACION de Francisco de la Cueva , y en el Diálogo de Baltasar de Morales.

Finaliza el presente volúmen con una Relacion de la victoria que en 7 de Octubre de 1632 alcanzó el Marqués de Flores de Avila, de los moros venara

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