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Señoria es reciba mi deseo, pues es todo en su servicio. Y ruego á Nuestro Señor me dé fuerzas para que en algun tiempo puedan mis servicios ser merecedores de pagar las mercedes en esta tan sancta jornada rescibidas, porque lo que aqui hago, solo es imitar al enfermo que está sin habla, que con menear las manos, ojos o cabeza, le pesa, porque otro arrepentimiento mejor no puede tener, y ésta es señal de arrepentirse. Asi, yo, muy Ilustre Señor, en esta relacion no es otra cosa sino mostrar señal de mi amor, y deseo ser muy enderezado al servicio de vuestra Señoria; y asi ruego á Nuestro Señor, por los méritos de su Sagrada Pasion, para ello me dé su gracia, Amen,

COMIENZA LA RELACION.

CAPÍTULO PRIMERO.

Del mucho cuidado y vigilancia que el Conde tiene en la guarda de la cibdad

de Orán á él encomendada.

n nelnombre de la Sanctísima Trinidad,

Padre, Hijo y Espíritu Sancto, triniLidad en las personas y unidad en la esencia, un solo Dios Todopoderoso, y de la Sacratísima Vírgen sin mancilla, Nuestra Señora la Virgen María, su Madre, sea manifiesto á todas las naciones de los cristianos, y á todos los demas que de la presente obra quisieren gozar, como en el año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, de 1542 años, reinando la Sacra Católica Cesárea Majestad del Emperador y Rey D. Carlos, nuestro señor, quinto de este nombre, á los veintiseis años de su reinado en estos reinos de Castilla, estando el muy ilustre Sr. D. Martin de Córdoua y de Velasco, conde de Alcaudete, Señor de la casa de Montemayor, por Capitan general de los reinos de Tremecen y Tenez, en la cibdad de Orán, contra los enemigos de nuestra sancta fe católica, empleando sus fuerzas y ánimo generoso como fidelísimo y católico cristiano, en servicio de Nuestro Señor y honra de su sancta fe, y en servicio de su Rey, manifestando lo que dentro en su generoso corazon tenia, conformándose con lo que dice Sant Pablo, que la fe sin las obras es muerta; y así, por la honra de Jesucristo, padeciendo este señor grandes trabajos, así de noche como de dia, contra los infieles en la guarda de la cibdad de Orán á él encomendada, haciendo en esto, como esforzado varon, conforme a lo que dice David; «haced como varon, y esforzad vuestro corazon»; y así trabajó y siempre trabaja que la cibdad de Orán esté muy reparada y adelante; con el favor y amor que el Emperador y Rey, nuestro señor, le hace, y porque sus obras han dado testimonio de lo que nuestro gran Capitan merece.

CAPÍTULO II.

De como el emperador D. Cárlos, nuestro señor, le envió la provision de Capitan general para hacer la guerra al Rey,

de Tremecen, Muley Mahamet.

Pues estando el muy ilustre señor conde de Alcaudete en la guardia y defensa de la cibdad de Orán á ciertos negocios que á su Señoría convenian, los cuales á mi propósito ningun caso hace saberlos, envió de la cibdad de Orán un caballero, deudo suyo, que se llama el capitan Alonso Hernandez de Montemayor, hijo de Diego Ponce, el cual, juntamente con el despacho que de su Señoría llevó á la corte de S. M., volvió á la cibdad de Orán, y trujo una provision patente del Emperador, nuestro señor, en la cual se contenia que le mandaba y encargaba la guerra contra los moros, enemigos de nuestra sancta fe católica, y le cometia su potestad y daba poder bastante, y de nuevo le criaba Capitan general de Africa en su nombre, y le daba su poder cumplido, libre y bastante, como se requeria y requiere para tan alto oficio, como es de- - fensor y honrador de Jesucristo, y con todas las libertades que en tal caso se requieren y los semejantes Capitanes generales suelen tener. Presentada la dicha provision por el capitan Alonso Hernandez de Montemayor al muy ilustre señor conde de Alcaudete, rescibida con aquella solemnidad que se requeria, como á provision de su Rey y señor natural, y con el ardentísimo deseo que siempre tuvo de la honra de su Dios y Señor, viendo el deseo tan deseado que tenia efectuado, dijo lo de Sant Juan Bautista: «en esto veo mi gozo cumplido»: y, tomada la provision de S. M. en sus manos, siendo testigos los ojos de lo que tenia en su corazon, la puso sobre su cabeza, y así, imitando aquel valeroso capitan Judas Macabeo, sábado, á 9 de Setiembre del dicho año, posponiendo todo temor á las marítimas aguas, en un bergantin pequeño se metió; y así, con harto afan y trabajo de su muy ilustre persona, pasó y desembarcó en el Cabo de Gata, lugar despoblado y solitario, y de allí fue por aquellos montes á pié hasta la torre de las Salinas, que es tres leguas de la cibdad de Almería, y de allí le proveyeron de cabalgaduras hasta esta dicha cibdad, y así fué hasta sus villas de Alcaudete y Montemayor. :

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