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RELACION VERDADERA

DE LA GRAN VICTORIA

QUE EL SR. D. ANTONIO DE ZÚÑIGA

Y DE LA CUEUA,
MARQUÉS DE FLORES DE AVILA,

DEL CONSEJO DE GUERRA DE SU "MAJESTAD, SU GOBERNADOR Y CAPITAN GENERAL DE ORÁN,

REINOS DE TREMECEN Y TÚNEZ,

TUVO CON LOS MOROS VENARAJES,

distantes de Orán veinte y quatro leguas,

Á LOS 7 DE OCTUBRE DE 1632.

COMIENZA LA RELACION.

ABIENDO el señor marqués de Flores de Ávila que en la boca de la Zahara,

24 leguas desta ciudad, habia moros venarajes sin su seguro, á 4 de Octubre, dia del glorioso padre San Francisco, dió órden de mochila, hallándose Su Excelencia en su convento, donde, con la solemnidad posible, se celebra su fiesta teniendo el Santísimo descubierto, y encomendando el buen acierto desta jornada en la virtud de su nombre, á las seis de la tarde, con su guion y estandarte Real, como es costumbre, salió por la puerta de Tremecen, donde habiéndose detenido para ver pasar la gente y reconocerla, excluyendo la que no le parecia á propósito, saliendo las municiones y bagaje, y en retaguardia la caballería, y Su Excelencia detras, y habiendo llegado cerca del castillo de San Felipe al anochecer, mandó rezar la oracion, y, dando juntamente el nombre, comenzó á marchar la vuelta de Bensulan; y habiéndose refrescado la gente en los pozos que hay en este paraje, se caminó hácia Tafaragua. .

Llegóse á este sitio cerca de las dos de la noche, y comenzando á subir el puerto de la tierra de Tacela juntamente, comenzó el tiempo á amenazar con agua, truenos y relámpagos todo lo que duró subirse la cuesta, que hasta llegar á la cumbre seria más de hora y media, por lo mucho que tiene de ágria su subida. Habiéndola pasado, y mudándose el tiempo de Levante á Maestral, comenzó á llover muy récio, y con tanta continuacion, que duró el agua hasta casi esclarecer el dia, pasando Su Excelencia este tiempo rondando el campo y animando la gente, significando a todos las muchas comodidades que les deseaba. Amaneció el dia, no con mejoría del tiempo; reconocióse la gente, y enfrente de banderas, habiéndose juntado los Capitanes y Oficiales que en tales ocasiones suelen, propuso que, aunque consideraba el tiempo y el trabajo que se habia pasado aquella noche, y cuán rendida tenia el agua toda la gente, con todo, convenia se llegase á Tagamassa, donde se habia de hacer celada y repararse de lo que se habia padecido, y, si Dios mejorase, se proseguiria la jornada, y si no, se retiraria della; á lo cual, con mucha aprobacion respondieron todos que se hiciese así, no obstante que á esta resolucion opusieron algunos inconvenientes, causados, así de la poca seguridad del tiempo, como del estado en que la gente se hallaba; sin embargo de lo cual, Su Excelencia mandó se marchase hasta tanto que se asentase el tiempo; en la fuente de Tagamassa, donde, haciendo algunos reparos la gente, se pudiese acomodar; y, habiéndolo hecho, y estando muy alegres con la mejoría del tiempo, y con la merced que Su Excelencia les hacia , animándolos y dándoles dineros con que se entretuviesen, se comenzó a marchar la vuelta de Méltega (que en castellano quiere de cir junta de los rios), por toparse allí el de Zarno y el de Maquerra, adonde, ha. biendo llegado con muy buen tiempo, como á las cuatro de la tarde, se alojó la gente con la órden y recato que en tales ocasiones conviene, asistiendo á esto con mucha diligencia y cuidado el Capitan y Sargento mayor D. Carlos Ramirez de Arellano, en quien, por sangre y obligacion, concurrén muy lucidos servicios y

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