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de se quedó en su tienda tan congojado, que, segun me dijo el capitan Miguel de Antillon, su camarero, que nunca lo habia visto tanto en su vida. Venido su hijo D. Martin, le dijo: «¿Qué os parece, hijo, destos Capitanes que quieren que nos retiremos?» Lo que pasó en esto no lo sé, más que los Capitanes iban diciéndole muchas cosas, y prometiendo que volverian, en retirándose del reino los turcos. D. Martin dijo públicamente: «Caballeros, pues que quereis que nos retiremos, hágase; pero mañana vereis qué es retirarse de turcos y moros, y cuán peligrosa cosa pelear con ellos retirandose.» Con esto se comenzó á tratar de la retirada y asi se hizo, que aquella noche se comenzó á hacer la vía de Mazagran, y amaneció cerca de Mazagran, que es una legua; y como los turcos supieron la retirada (cosa que ellos jamás pensaron), ántes, segun se supo, estuvieron toda la noche aguardando cuándo habian de dar en ellos, y así tenian los caballos de la rienda sin desenfrenallos. Como supieron que se retiraba el campo, salieron con grande ánimo á pelear con nuestra retaguardia, adonde D. Martin iba con los caballos y cierta infantería; y fué así, que D. Martin lo comenzó a hacer con más

La so me te los que iban con él, porque s uma arga que les quiso dar, EDIK ata zinema de los muestros, que TST:HTTENTS, Tiao leg33 as reos 20an con el zo de á caballo.

endosat. Dicen algunos que estaban muertos de manire todos.

Vapurrete. Vo mego que no habia

A megeskiai: vera esto qué importa mara a Joanzia que tuvieron que si haPE Testuant ie somer, con pelear lo sparan 1os cremigos que venian bien prove os salos remetaran su recesi

立 HITE; Emaila er ettaro cieron más de lo que higrou, ze upendo i D. Martia herido,

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YUAZO. Q Quios Ibuir sin golpe je na: o saai. riso por el escuadron je a rada, jearga las picas y hicieron OMSIU I antrarse en Mazagran, como e riodu ir neran donde se al

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S ie. vista esta maldad que panta. Youviu je u ranguardia á la reupaura. wremno I ios que huian sin ver porre funque habia tantos, áun no 10. legatio & romper con los nuesTOS N 1 s esatas. Los turcos, con su pero que es tinta que espanta, en vanente. argeron a los nuestros de ma

nera que hicieron retirar á los soldados viejos de Orán, aunque no huyendo como los otros, sino tirándoles y recibiendo las cargas muy ordenadas: con esto detuvo el Conde el ímpetu de los turcos y moros, que iban de victoria cerca de seis horas. En este intervalo entró tres veces el Conde en el lugarejo á pedir á los soldados saliesen á pelear, pues veia que con tan -pocos soldados que peleaban detenia la victoria tanto tiempo..

Mendoza.. Pues á eso, ¿qué le respondian esos que se habian entrado y encerrado?,

Navarrete. No más si no volver las espaldas, y aun dicen que le dijeron que saliese él, que no querian salir. Esto sintió él tanto, que me decian los que allí cerca se hallaron, que dijo: «Salgamos á morir, y no pierda su honra la casa de Montemayor. Y así, salió con tanto ánimo como era menester para ir á morir. En este tiempo los turcos hacian mucho daño en los soldados viejos que peleaban con unas pecezuelas de artillería, aunque los cristianos tiraban con las suyas, y Ginés de Osete, un catalán, como valiente hombre hacia aquello del artillería, pero habiánseles quemado la pólvora cuando huyeron, y entonces tambien se les que

mó, y de necesidad hubieron de desamparar el artillería, por no ser ya posible defender el lugar que habian ocupado. Dicen que aquí hirieron al Conde los mismos cristianos que desde la muralla tiraban, y que mataron á Juan de Angulo, nuestro cordobés, que peleó como caballero. Otros dicen que el caer del Conde fué queriendo detener á los que huian, que le dieron en el caballo y lo hicieron enarmonar, y que cayó con él, y que pasó todo la gente por cima dél, no obstante que lo habian herido antes en un brazo. Y la que despues le dieron los de la muralla, dicen que queriéndolo hacer, porque los turcos no estaban de manera que se puede creer que por hierro se hizo. Acabados de encerrar todos, hicieron otra maldad, de la más cruel que nadie ha hecho, que fué en el mismo punto trataron con los turcos que los tomasen por captivos, y si algun soldado honrado se ponia á la defensa de la mu. ralla y tiraba con su arcabuz, le daban algunos Capitanes de cuchilladas, diciendo: «Sal fuera tú que no eres de rescate.» Procurando tanto el provecho del rey de Argel como su deshonra.

Guzman. Pues D. Martin, já dónde estaba?

Navarrete. Curándose estaba del arcabuzazo que le dieron, y como supo lo que pasaba, lo sacaron en brazos y les hizo un parlamento, diciéndoles que por ellos murió su padre, que mirasen que no hiciesen otra cosa peor, que era vendello á él, que él los sacaria á todos en salvo: ellos se lo prometieron, y él volvió á acabar de curarse. En este tiempo se acabó de concertar que 50 Capitanes saliesen á mil ducados cada uno. D. Fernando de Cárcamo estaba muy malo, y fueron á él á decille lo que tenian concertado, y dijo que él no queria pasar por aquel concier. to, si no que á él lo dejasen fuera para salir por derecho, ó correr la fortuna que D. Martin corriese. Fué esta respuesta como de caballero esforzado, y no nada agradable á los que fueron con el recaudo; y así se salieron y pusieron en una torre una bandera blanca, que es señal de paz, para que los turcos se llegasen; y así se llegaron y metieron dentro ciertos turcos y los llevaron donde estaba D. Martin, el cual, cuando los vió, quisiera mil veces morir; y así, probó de levantarse para defender su persona, y los turcos le dijeron que tuviese paciencia, que era usanza de guerra. Y entraron los turcos y tomáronlos tan civilmente, que no se sabe que haya

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