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des y honrados como vos lo sodes, etc.>> Y es la data desta escriptura tres años despues de la pasada, á los veinte de Agosto de la era de mil y cuatrocientos y nueve, que es el año de nuestro Redemptor, mil trescientos setenta y uno.

Mendoza. Todo está muy bueno, en el premiarse tan grande hecho, y conservarse tan autorizadamente la memoria dél; mas por haberos divertido señor Guzman (aunque con mucha razon y gusto vuestro), no querria os olvidásedes de lo comenzado: por esto os quiero advertir como decíades como el adelantado D. Alonso Fernandez de Montemayor, fué señor de Andújar, de Bailen, y de Linares y Hornachuelos y otros lugares, ¿pues cómo se perdió todo aquello?

Guzman. Yo os lo diré: Como el Adelantado quiso para sí la capilla de San Pedro, que hoy tienen en esta casa, y el Dean y Cabildo de Córdoba contradijolo, de manera que el adelantado D. Alonso Fernandez lo mandó matar. En este tiempo, el rey D. Enrique vino sobre el rey D. Pedro, y envióle á decir que se pasase con él, y que lo haria Maestre de Santiago, y otras mayores mercedes. El Adelantado no quiso, aunque se lo aconsejó su hermano Lope Gutierrez de Cór

dobá, sino salióse de Córdoba y fuése á Montemayor, que esto se pudo acabar con él. Con esto, el rey D. Enrique quedó mal con D. Alonso Fernandez, y el D. Pedro ya lo estaba, como habeis oido, porque no tuvo la ciudad á su devocion, sino que se salió de Córdoba; pues como prevalesció el D. Enrique, achacaron al Adelantado la muerte del Dean, y con esto tomóle todas sus tierras y á Alcaudete tambien, y estuvo enajenado trece años, hasta que despues, por una batalla que venció á los portugueses, le hicieron merced de Alcaudete. Esto es lo que habeis querido saber.

Mendoza. ¿Cómo una cosa como ésta del Campo de la Verdad, no la escribe el coronista en la corónica del rey D. Pedro?

Guzman. Los coronistas no escriben sino como les pagan, y muchas cosas se callan en las historias que eran dignas de ser escriptas, y esto por falta de los escriptores que tenian en aquellos tiempos; y así no se dice más de que llegaron los moros á Córdoba, y la llegada de Don Martin Lopez, y lo que en esto pasó, y dejóse lo que tanto importaba, ni se sabe si por malicia ó descuido; como han hecho otros escriptores, que han dejado de escrebir cosas señaladísimas de los españoles que otras naciones las escribieron, y así creo yo fué ésta.

Navarrete. Cierto debe ser esto, porque yo he leido muchas cosas de los reyes de España y de otros particulares, que los escriptores naturales lo callan, ó porque no lo supieron ó por otros respectos.

Guzman. Ello es así sin duda; y así, no hay para qué tratar más desto ni de su hijo Martin Alonso, que defendió á Alcaudete, segun por la corónica del rey Don Juan, parece que, cierto, es cosa notable con el valor que se hubo en ello, y en tomar el castillo de Audita.

Mendoza. ¿Qué castillo es ese que decís?

Guzman. Yo os lo diré. El infante D. Fernando, que tomó á Antequera, entró en tierra de moros, y síguelo toda la nobleza de España; y estando en esta entrada, supo como en un castillo que se llama Audita, que es en lo de Ronda, habia gente que hacia mucho daño, y envió á Martin Alonso de Montemayor á que lo reconociese; y el dicho Martin Alonso fué allá con su gente y pendon, y escaramuzó con los del castillo , y diose tal maña, que entró con ellos por fuerza en el castillo; y enviólo á decir al Infante, de que se hubo por ello gran placer, y fué muy loado el hecho porque les parecia que era negocio de grande estorbo, y donde el campo se habia de detener muchos dias.

Mendoza. Por cierto, esa fué cosa muy buena y digna de ser loada, y ahora no me maravillo tanto de lo que el Conde D. Martin ha hecho, pues desciende de tales hombres como aquí habeis dicho; y el Sr. Navarrete tiene gran razon en decir que en los tiempos venideros se espantarin mucho oyendo estas cosas.

Guzman. Pues en pago deso será bien que el Sr. Navarrete nos diga qué seguridad tomó el Conde del Rey que dejaba.

Navarrete. Ninguna más de escripturas, que no podia ser otra cosa.

Mendoza. ¿Pues qué órden se tuvo en el salir?

Navarrete. Bien habeis preguntado, que no fué cosa para dejalla ir por alto. Sabido en el reino y en todas las demas comarcas como se salieron, se juntó tanta y más gente que á la entrada , y más indignada, porque habia muy pocos que no hubiesen recibido daño, y con esto peleaban como desesperados; y así nos vimos en más peligro, por ser el camino estrecho y entre olivares, que los nuestros no se podian aprovechar de su destreza; y si no fuera por unas pecezuelas de arti

llería que allí se hallaron, creo nos hicieran gran daño; y con estas se mataban tantos en los olivares, que algun rato nos. dejaban descansar; y lo que os dijeron que el Conde quitaba las haciendas á los soldados, teneis razon que así fué, pero yo os. certifico que si Sant Francisco estuviera en su lugar hiciera lo mismo. Habiendo mandado echar un bando y bandos que todos. los soldados se recogiesen á sus banderas, por ser informado que estaban muchos. con sus bagajes haciéndose enfermos, y así fué por el bagaje, y al que hallaba alli con ocasion dejábalo, y habia otros. atados á las piernas un paño con sangre para dar a entender que estaban heridos. Hacíales quitar los paños, y visto lo que era, mandaba desbalijarlos; mirad si se les hacia agravio, mereciendo la muerte, en quitarles su ropa para los que peleaban, que él, yo os juro, que no hubo un almayzar desto que allí tomó, ésta es la fama que allí hubo destas cosas, que el Conde se aprovechó, bien lo conoscian, que no habia Alexandre que tal fuese.

Mendoza. ¿Pues qué me direis que maltrataba de palabras y áun de obras á muchos hombres principales y á otros. particulares?

Navarrete. No pasa así: lo que el Con

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