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gente habia hecho, y á hombre que tuvo tan gran atrevimiento, el cual ningun señor cristiano tuvo con tanto ánimo y esfuerzo, pasear toda África; y así lo hizo él y el alcaide Almanzor-ben-Bogani, luego que el Conde se lo mandó.

CAPÍTULO III.

De cómo vino el alcaide García de Navarrete, y con él un hermano del alcaide Almanzor, alcaide de Mascar, y dos

sobrinos de Humida-Lauda.

Despues que el alcaide García de Navarrete hubo tratado con Humida-Lauda y Almanzor lo que el Conde le habia mandado, Humida y Almanzor se holgaron mucho con el despacho que el buen Conde Africano habia enviado; y despues de haber entre ellos consultado lo que en este caso se debia hacer, enviaron al Conde con el alcaide García de Navarrete un hermano de Almanzor, valiente hombre, alcaide de la Casa real del valle de Benarax, que se llama Mascar, y dos sobrinos del xeque Humida, á los cuales dieron su poder, para que en nombre de ellos tratasen y jurasen las paces y confederacion con el Conde; y así vinieron hasta el lugar donde el Conde con su ejército estaba, los cuales fueron muy bien del Conde recibidos, y con mucho placer y alegría regocijados; y así como llegaron donde el Conde estaba, le besaron la ropa, espantados de ver la persona de nuestro gran Capitan; y despues de muchas cosas que allí se platicaron, y dadas las encomiendas y cartas que de HumidaLauda y Almanzor-ben-Bogani traian, las cuales el Conde recibió muy alegremente, dieron órden en sus conciertos y confederacion, la cual asentaron y juraron en nombre de Humida y Almanzor, con aquella solemnidad que en este caso es costumbre, con la protestacion y obligacion que hicieron de dar los rehenes en el tiempo ordenado por el Conde, que era cuando se juntasen Humida y Almanzor con el Conde, donde su Señoría fuese servido; y así se cumplió, sin que nada de lo capitulado faltase.

CAPÍTULO IV.

De cómo el Conde y el alcaide de Mascar .caminaron con su ejército la vuelta del valle de Benarax, y de cómo vino Humida-Lauda y el alcaide

Almanzor.

Otro dia, de mañana, mandó el Conde tocar la trompeta á levantar y los atambores, y sale el campo de aquel rio que ya dijimos, y camina el Conde con su ejército hasta el rio de Chiquiznaque, y otro dia viene el seque Humida-Lauda y Almanzor-ben-Bogani á verse con el Conde; y sabido por su Señoría como los moros venian, mandó poner sus escuadrones muy en órden, á punto de guerra, así los arcabuceros, ballesteros y piqueros, como la gente de caballo, con su estandarte, y el artillería para el recibimiento; y el Conde á caballo, rodeando su gente, como llegaron cerca del rio de Chiquiznaque, el Conde pasó el rio con algunos arcabuceros y gente de caballo; y como llegaron Humida-Lauda y el alcaide Almanzor, luégo los arcabuceros que iban con el Conde soltaron su arcabucería por su

Vasco

VINO

órden, y luego que acabaron, comienza nuestra artillería muy magníficamente, y toda nuestra arcabucería, que era gloria de oir, y los trompetas que eran gloria de oir, que eran muchos, y todos los atambores. Esta fué una de las solemnes salvas que se pudieron hacer.

Estaba Humida-Lauda espantado y admirado de ver al Conde, el cual no se hartaba de mirar, porque Almanzor, segun dicen, ya le habia visto. Fueron estas vistas del Conde y Humida y Almanzor, como cuando Cipion se vió con Aníbal, que no se hartaban de mirar el uno al otro; y despues que hubieron reposado, dice el xeque Humida-Lauda al Conde estas palabras:

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PARLAMENTO DEL XEQUE HUMIDA-LAUDA

AL CONDE.

Cracias á Dios, que tan venturoso y tan esforzado Dios te hizo, que has hecho lo que Príncipe cristiano jamás hizo. Has señoreado el mundo, así la mar como la tierra. Vengote á ver y conocer por mi señor y amigo verdadero, y ténmelo á grande amistad, que ningun Príncipe ni Rey ha visto mi cara para que yo le fuese á conocer. Y el principal intento mio de verte y conocerte es, que yo soy viejo, y segun razon, me quedan pocos años de vida. Tengo estos dos hijos, hombres: acuerdo, Señor, de os los dejar encomendados y debajo de vuestra guarda y amparo, porque me parece que, amparándolos un tan valiente hombre como vos, ellos quedarán seguros, y yo moriré contento, y ellos, Señor, os servirán y darán el ayuda que demandaredes contra turcos cuando se lo pidiéredes. Y esto os suplico, y, con el acatamiento que debo, ruego que lo acepteis y me lo jureis.

Y lo mismo hizo Almanzor-ben-Bogani. Sacaron un libro de su ley, y en él juraron el amistad é confederacion, con toda solemnidad, y allí le entregaron los rehenes, que fueron dos niños de hasta diez ó doce años, los cuales venian en sus caballos; y así como se apeaban, los llevaban moros en los hombros. Dijeron que el uno era hijo de Almanzor y el otro de un Xeque muy señalado. El Conde se lo agradeció mucho, y llegaron los dos hijos de Humida y besaron las manos al Conde, y el Conde los abrazó, y dió paz en las mejillas; y así

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