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En esta jornada postrera, que es la de Benarax, nombraremos á vuestra señoría el Africano; con mucha razon Cipion, siendo natural romano, sólo porque conquistó á la cibdad de Cartago, junto a la lengua del agua, y no más, le nombraron el Africano; con justo título ponemos á vuestra señoría el Africano, pues entre reencuentros y batallas, paseando y señoreando el África, ha vuestra señoría vencido diez y seis, desde segundo dia de Hebrero hasta 20 de Junio, sin en ninguna recebir contraste de adversa fortuna; justo es que tenga por nombre el Africano, señoreando, como tengo dicho, á África, y subjetando una tan insigne cibdad como es Tremecen y toda la Çafina, y el valle de Meliona, y Benarax hasta la Zahara. Digo esto, porque los lectores no me culpen, pues con tanta razon debe tener este nombre.

AQUÍ COMIENZA

LA

TERCERA JORNADA

QUE EL MUY ILUSTRE SEÑOR DON MARTIN

DE. CÓRDOUA Y DE VELASCO, EL AFRICANO, CONDE DE ALCAUDETE, SEÑOR DE LA CASA DE MONTEMAYOR, CAPITAN GENERAL DE ÁFRICA HIZO LA VUELTA DEL VALLE DE BENARAX

Y LA ÇAFINA.

CAPÍTULO PRIMERO.

De cómo el Conde salió de Orán con su ejército y fué la vía del valle de

Benarax.

D

ESPUES desto pasado, salió el muy ilustre señor conde de Alcaudete,

Señor de la casa de Montemayor, Capitan general de África, al campo donde estaba alojado su ejército, á la Rambla honda , y puesto en medio de todos los sol

dados, los cuales estaban alterados, les dijo así: «Hijos, ya habeis visto y sentido los trabajos en que nos habemos visto,

у las grandes batallas que ha sido Nuestro Señor servido que venciésemos, y tambien habeis visto que en estos trabajos siempre me habeis hallado delante vosotros peleando con los enemigos; habeis dicho mal de mí, no teneis razon, porque yo soy un pobre soldado como vosotros, héos dado lo que he podido, y bien habeis conocido que no puedo más. Si decís que por qué no os envio en España, no tengo yo la culpa, porque Su Majestad me envió á mandar os detuviese, porque os queria para su servicio; mas yo os prometo, como caballero, que para en fin de Junio yo os tenga embarcados para España. Al presente hay necesidad, que vamos hasta Benarax yo os ruego vais con migo en esta jornada.» Todos los soldados respondieron: «Vamos mucho de en hora buena.» Luego el Conde les mandó dar muy bien de comer en el camino y todo lo necesario para la partida, y sacada el artillería al campo en aquellos llanos de Orán, aderezan su viaje. Llevaba el Conde poco más

de 2.000 hombres y 70 lanzas de cristianos, y destos soldados, eran los más tira

dores, arcabuceros y algunos ballesteros, y así caminan la vuelta del valle de Benarax; fué aquella noche á alojarse el Conde con su ejército á los Pozuelos, que ya en la segunda jornada dijimos , dos leguas y media de Orán; y otro dia á las salinas, que están junto a la casa del Morabito; y otro dia fué el buen Conde Africano con su ejército hasta un rio que está siete leguas de Orán, que se llama el rio de Cicilete , y allí mandó su Señoría ha. cer sus estancias, porque le era forzoso parar allí seis dias entretanto que los negocios se efectuaban; de allí envió el Conde al alcaide García de Navarrete con sus cartas de creencia para el xeque Humida-Lauda, y el alcaide Almanzor-benBogani, el cual fué al valle donde estos caballeros moros estaban. Fué dellos bien recebido, al cual hicieron mucha honra y buen tratamiento; la causa de su ida fué á contratarle seguridad y rehenes que el Conde pedia, porque así es necesario hacerse, en especial entre estos que son infieles y pocas veces tratan verdad; vistas las letras del Conde y lo que en ellas pedia, el xeque Humida-Lauda y el alcaide Almanzor-ben-Bogani dijeron que lo cumplirian como su Señoría lo mandaba, excepto Humida-Lauda que no dió

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