Imágenes de página
PDF
ePub

que en esto se habia de tener para que con mucha brevedad hiciesen la gente, llamó el muy ilustre señor conde de Alcaudete, Capitan general de Africa, á sus muy amados hijos, D. Francisco Hernandez de Córdoua y á D. Martin de Córdoua, á los cuales da todo su poder cumplido y bastante, como de S. M. lo tiene; y á Don Francisco envió á la cibdad de Málaga, y á D. Martin á la cibdad de Cartagena, para que allí en entrambos puertos se proveyese lo necesario. D. Francisco de Córdoua se fué luégo á la cibdad de Málaga, y se dió tan buen recaudo, que ha sido de notar la orden que tuvo en el proveer de los bastimentos, municiones y artillería, porque proveyó y recogió diez naos grandes, en las cuales mandó embarcar mucho bizcocho, vino y carne salada, aceite, vinagre, habas, garbanzos y otras legumbres, y todo esto con grande abundancia; y así, como testigo de vista, digo que todos los del armada venian muy contentos. Acabóse de embarcar la gente en la cibdad de Málaga á veintidos dias de Diciembre de dicho año. Embarcóse en las naos las gentes de Sevilla, Jeréz, Córdoua, Alcaudete, Écija, la de Cabra y Lu- . cena, Aguilar y Montilla y Baena , Rambla, Santaella, Archidona y Antequera,

en que serian hasta 4.500 hombres. Partió esta dicha armada con D. Francisco de Córdoua por Capitan general, en lugar de su padre, viérnes, á las tres horas despues de medio dia, á 22 de Diciembre del dicho año, y salió del puerto muy triunfante, sin contraste de mar ninguno que daño le hiciese, salvo algunas calmas que fueron ocasion que la dicha armada se detuviese seis dias. Iba este caballero en una nave vizcaina, á la cual todos llamaban Capitana, y por tal era obedecida, por ir él dentro en ella. Entramos en el puerto de Cartagena, miércoles, dia de Sant Juan Evangelista, á 27 de dicho mes de Diciembre, donde fué muy bien rescibido por D. Martin, su hermano, que esperándole estaba.

CAPÍTULO VII.

De cómo llegó el armada al puerto de Cartagena, y de las alegrías que se

hicieron.

Llegando que llegó la dicha armada al puerto de Cartagena , salió D. Martin de Córdoua, hijo del muy ilustre señor conde

de Alcaudete , con algunos caballeros, Gentiles-hombres, mancebos, en una barca á rescibir la nao Capitana que delante venia; y así ella como las otras naos hicieron gran salva á la cibdad, y respondió la fortaleza con sus tiros de artillería, y las otras partes de la cibdad donde la habia, y las naos que en el puerto estaban, que serian hasta doce, gruesas, fué tanta la humareda, que no se parecia la cibdad por espacio de media hora; y fué muy grande la alegría de la gente de la cibdad con la venida del armada; y en presencia mia, D. Martin de Córdoua dió de albricias á un mozo que se puso en una atalaya, un sayo; y luego, D. Francisco, su hermano, se desembarcó con muchos caballeros y Capitanes que consigo traia, y yo con ellos, y fueron a la cibdad, en la cual estuvimos esperando al muy ilustre señor conde de Alcaudete, donde tomamos muchos refrescos de pan y vituallas.

CAPÍTULO VIII.

De.como el Conde mandó bendecir su estandarte en su villa de Alcaudete,

y lo que aquel dia hizo.

El muy ilustre señor conde de Alcaudete, Señor de la casa de Montemayor, Capitan general de África, luego que hubo despachado sus Capitanes con todo lo necesario para recoger sus gentes, hace su estandarte general, el cual fué muy solemne y hermoso, y no ménos devoto. Era de tafetan doble, colorado, con muchos letreros muy compendiosos, y letras de oro bordadas, que contenian en sí grandes secretos y maravillas, y en medio deste estandarte, porque era muy magnífico y grande, como convenia para tan sancta jornada, porque representaba la persona Real, iba de la una parte la imágen de la limpia Concepcion de la Vírgen, Nuestra Señora , vestida de azul, y de la otra parte la Cruz de Hierusalem, y delante un guion blanco de damasco, con la Cruz de Hierusalem en medio y el hábito de Sanctiago con mucho oro bordado. Pues ya llegándose la hora que esta sancta jornada se hiciese, manda su Señoría aderezar, y sale de su villa de Montemayor. ¡Oh cristiano, si vieras las lágrimas que allí derramó aquella muy ilustre y cristianísima señora Condesa, á la despedida y partida del Conde, porque, de una parte le hace fuerza el verdadero amor que le tiene, y de otra la ánima la sancta jornada que lleva! Y así despedido, se va á su villa de Alcaudete, donde reposó por espacio de veinte dias, aderezando lo necesario para su jornada..

Venido el dia de Sancto Tomé, que fué á 21 de Diciembre del dicho año, salió el Conde.y Capitan general de Africa á bendecir su estandarte, acompañado de sus ricos hombres y criados, á la iglesia de Sancta María, donde fué rescibido muy solemnemente de toda la clerecía, con trompetas y música muy acordada, donde se dijo la Misa Mayor y se bendijo el estandarte, y predicó el reverendo Padre Fray Francisco Montesinos, de la Orden de Predicadores, y así hecha esta solemnidad se volvió el Conde á la fortaleza, de donde salió con mucha alegría y solemnidad, y con sonido de trompetas, acompañado de toda la gente de la villa; y aquel dia hizo su Señoría gran banquete á todos los que le quisieron rescibir.

« AnteriorContinuar »