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delito cometido. Sepan los lectores, si no lo saben, que éste es el mayor delito que en un ejército se puede cometer, que es alevosía grande, y caso muy feo, especial en los Oficiales del ejército. Y pienso yo que el Conde tiene muy bien guardado el proceso.

En estos dias, luégo que el Conde vino de Mostagan, adolesció el Capitan Alonso Hernandez de Montemayor, hijo de Diego Ponce de Leon, deudo cercano del Conde, de la cual enfermedad murió. Fue sepultado muy honorosamente en el monesterio de Sant Francisco, do fué su cuerpo acompañado hasta la sepultura, del Conde y todos aquellos Capitanes del ejército, y sepan que este caballero era uno de los valientes hombres, y que bien lo hizo en esta jornada, pues peleaba como un Aníbal. Hubo su padre, Diego Ponce, la capitanía que él tenia de gente de caballo, y sus bienes. Queda deste gran memoria, porque era muy tenido y temido de los moros. Era mancebo valiente y honrado. Murió asimismo en estos dias el capitan Ruidiaz de la Tovilla, vecino de Granada, el cual fué honoríficamente sepultado, y de sus bienes mandó el Conde hacer inventario, y los mandó llevar á la cibdad de Granada, á su mujer, con lo

demas de que el Conde le hizo mercedes.

Pocos dias despues que el ejército llegó de Mostagan, salió D. Alonso de Córdoua, primogénito hijo del Conde, á se ver con el xeque Guirref, que ya en otras muchas partes tenemos nombrado, en un valle que se llama Agabel, junto á la Laguna grande, de la cual hablamos en la jornada primera. Iban con D. Alonso hasta 1.000 arcabuceros y algunos piqueros, y con ellos 60 lanzas, entre los cuales iba D. Mendo de Benavides, sobrino del Conde, y D. Alonso de Villaroel, Maestre de campo, á los cuales salió á recibir el seque Guirref y se holgaron mucho. Estando en su fiesta y merienda, hacen saber á D. Alonso, como ciertos aduares que estaban cerca de allí, se levantaban é iban huyendo de miedo de los cristianos. Mandó D. Alonso de Córdoua á D. Mendo de Benavides, su primo, y á D. Alonso de Villaroel, fuesen allá con alguna gente de pié y de caballo, los cuales fueron y pelearon con los alárabes, y prendieron muchos dellos, así hombres como mujeres, y mucháchos, y ganados y camellos. Venidos, el xeque Guirref, dijo á D. Alonso de Córdoua que todos aquellos estaban allí so su guarda é amparo, que suplicaba a su

Señoría se los mandasen dar. Respondió D. Alonso, que pues era así que por qué huian. Respondieron que de miedo. En conclusion, que por guardar fidelidad, Don Alonso de Córdoua se lo mandó dar, sin que nada faltase. Loaron mucho el Xeque y los moros la liberalidad de D. Alonso de Córdoua.

Despues de algunos dias fué avisado el Conde como entre unas montañas más adentro estaban trece ó catorce aduares de alárabes, entre unas altas sierras, más á la mano izquierda desta Laguna, y segun dicen, estos aduares eran los que ya dijimos que se levantaron cuando D. Alonso de Córdoua fué con la gente á Arzeo por la gente de las naos del armada que allí aportaron. Mandó el Conde á D. Alonso, su hijo, que diesen alpargates á los soldados, y así se hizo, y D. Alonso fué allí con mucha gente de pié y de caballo, y el xeque Guirref con ellos, y anduvieron hasta diez leguas de Orán, y dieron en los aduares, aunque por presto que llegaron, ya iban huyendo, que llegaron algo tarde, y, en fin, pelearon con ellos y prendieron muchos moros y moras, y muchachos y mucho ganado; y venidos á Orán, el Conde mandó partir la cabalgada entre los soldados.

En esta jornada postrera, que es la de Benarax, nombraremos á vuestra señoría el Africano; con mucha razon Cipion, siendo natural romano, sólo porque conquistó á la cibdad de Cartago, junto á la lengua del agua, y no más, le nombraron el Africano; con justo título ponemos á vuestra señoría el Africano, pues entre reencuentros y batallas, paseando y señoreando el África, ha vuestra señoría vencido diez y seis, desde segundo dia de Hebrero hasta 20 de Junio, sin en ninguna recebir contraste de adversa fortuna; justo es que tenga por nombre el Africano, señoreando, como tengo dicho, á África, y subjetando una tan insigne cibdad como es Tremecen y toda la Çafina , y el valle de Meliona, y Benarax hasta la Zahara. Digo esto, porque los lectores no me culpen, pues con tanta razon debe tener este nombre.

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