El romancero nacional

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Oficina tip. de la Secretaría de fomento, 1885 - 811 páginas
 

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Pasajes populares

Página 201 - Melchor, tu buen corazón Ha adunado con pericia Lo que pide la justicia Y exige la compasión. Das consuelo al desvalido En cuanto te es permitido, Partes el postre con él, Y agradecido Miguel Te da las gracias rendido.
Página x - Renueva ¡oh musa! el victorioso aliento con que, fiel de la patria al amor santo, el fin glorioso de su acerbo llanto audaz predije en inspirado acento: cuando más orgulloso y con mentidos triunfos más ufano, el ibero sañoso tanto ¡ay!
Página 145 - Rey!" los de Calleja Claman en gritos feroces, Mas les impone silencio Un cadáver que allí vióse, Y parece que desmiente Los lauros y los honores. Es Flon, honra de los bravos, De la Cadena es el Conde. La sangre de sus heridas Negra se cuaja y no corre; Murió lachando valiente; Dios piadoso le perdone.
Página xliv - Prieto, creando la poesía heroica, revivirá en el alma del pueblo la fe en sus destinos, contribuirá a formar la verdadera nacionalidad por la fusión de los recuerdos gloriosos, ya dar a las masas el conocimiento de su verdadero valor en los futuros conflictos de la patria.
Página 366 - ¿Quién es? — preguntó la fama, "El niño de tal proeza ?" Y contestaba orgullosa La Historia imperecedera: "Ese es Narciso Mendoza, "Que no abandona la escuela, "Que los catorce no cumple "Y entre el fuego se pasea. "Con vítores le saludan "Los chicuelos que le cercan, "Y recordando su hazaña, "Se llama la calle entera "Calle del "Niño Artillero,
Página 363 - ¡Que muera España! ¡ Que viva la Independencia!" En trueno, en llamas, en bronce, sobre el pueblo se descuelga, como aguacero de rayos, la cólera de Calleja que, seguro de su triunfo, ruge, cual ruge la fiera, al empaparse de sangre cuando destroza su presa. Sobre los aires se cruzan con el plomo las blasfemias, y con la sangre que corre pierde su color la tierra. Escenas de horror y espanto en los aires se renuevan, y en las alturas la llama con furia voraz ondea. Los heridos moribundos con...
Página viii - ... ambas es la misma. Bastan las modificaciones que han impuesto a la lengua española que se habla en México, los modismos de la lengua que habla el pueblo indígena, los millares de vocablos de toda especie que han sustituido en el modo común de hablar a sus equivalentes españoles haciéndolos olvidar para siempre...
Página xliii - Altamirano ha llegado a afirmar de él — sin duda hiperbólicamente — que "es la epopeya nacional con todos sus caracteres, con su sabor dramático, su aspecto personal y pintoresco y su verdad histórica, que no tiene necesidad de revestir el brillante atavío de la leyenda para ser admirable".
Página 446 - ... el peligro encontró erguido? Luto es su frente, su mirada llanto, es su pecho un abismo de quebranto. Alumbra amarillenta una bujía en su mesa la letra de Morelos. en que el caudillo ilustre le decía: «Tu padre don Leonardo está en los cielos; fue digno de la patria en su agonía.
Página xxxviii - ... colección en pequeños romances, como en el Romancero del Cid y el Romancero de romances moriscos, verdadera y legítima expresión de la poesía épica española. Nuestro poeta consideró que, a semejanza del pueblo español, nuestro pueblo que habla la misma lengua, gusta más de la versificación llana y fácil del romance octosílabo, que de las intrincadas combinaciones de otros metros, y que más bien que torturarse la memoria recordando el consonante, prefiere saborear la armonía del...

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