Obras de Don Francisco de Quevedo Villegas ...

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Página 348 - ... la alma, que anudada está en la vida, disimulando horrores a esta prisión de miedos y dolores, a este polvo soberbio y presumido, ambiciosa ceniza, sepultura portátil, que conmigo la he traído, sin dejarme contar hora segura.
Página 52 - ... parezco muy mal amante y cuerdo. La red que rompo y la prisión que muerdo y el tirano rigor que adoro y toco, para mostrar mi pena son muy poco, si por mi mal de lo que fui me acuerdo. Óiganme todos: consentid siquiera que, harto de esperar y de quejarme, pues sin premio viví, sin juicio muera.
Página 320 - ¿Qué tienes que contar, reloj molesto, en un soplo de vida desdichada que se pasa tan presto; en un camino que es una jornada, breve y estrecha, de este al otro polo, siendo jornada que es un paso solo?
Página 80 - Es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente, es un breve descanso muy cansado. Es un descuido que nos da cuidado, un cobarde con nombre de valiente, un andar solitario entre la gente, un amar solamente ser amado. Es una libertad encarcelada que dura hasta el postrero parasismo, enfermedad que crece si es curada. Este es el niño amor, éste es su abismo: ¡mirad cuál amistad tendrá con nada el que en todo es contrario de sí mismo!
Página 12 - Aquestos pajarillos en su canto Imitan de los ángeles los tronos , Reglando con mi gusto y con mi llanto Ya los alegres , ya los tristes tonos < A murmurar me ayudan estos rios De la corte las pompas y atavíos.
Página 299 - ... te toca. Mira que es gran rigor. Dame siquiera lo que de ti desprecia tanto avaro por el oro en que alegre considera, hasta que da la vuelta el tiempo claro: lo que había...
Página 173 - Como tus faldas tengo yo las barbas, Levantadas, bien puestas: no me apoca Que digas que hago con la caspa parvas. Es como tú, para acertar, mi boca, Salida, aunque no tanto como mientes, Con brava libertad de necia y loca. Como son tus pecados son mis dientes, Espesos, duros, fuertes al remate, En el morder de todo diligentes. Es como tu marido mi gaznate, Estirado, mayor que tres cohombros; Que el llamarle gloton es disparate. Como son los soberbios son mis miembros, Derribados, robustos á pedazos,...
Página 44 - Escucho sordo , y reconozco ciego: Descanso trabajando , y hablo mudo: ' : Humilde aguardo , y con soberbia pido. Si no es amor mi gran desasosiego, • De conocer lo que me acaba dudo; Que no hay de sí quien viva mas rendido.
Página 52 - La red que rompo y la prisión que muerdo y el tirano rigor que adoro y toco, para mostrar mi pena son muy poco, si por mi mal de lo que fui me acuerdo. Óiganme todos: consentid siquiera que, harto de esperar y de quejarme, pues sin premio viví, sin juicio muera. De gritar solamente quiero hartarme. Sepa de mí...
Página 339 - Argos divino de cristal y fuego, por cuyos ojos vela el mundo ciego; señas esclarecidas que, con llama parlera y elocuente, por el mudo silencio repartidas, a la sombra servís de voz ardiente...

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