Obras de D. Francisco de Quevedo Villegas ...

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J. Ibarra, impresor de Cámara de S.M., 1772
 

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Página 174 - ¿Qué tienes que contar, reloj molesto, en un soplo de vida desdichada que se pasa tan presto; en un camino que es una jornada, breve y estrecha, de este al otro polo, siendo jornada que es un paso solo?
Página 233 - Un nuevo corazón, un hombre nuevo ha menester, Señor, la ánima mía; desnúdame de mí, que ser podría que a tu piedad pagase lo que debo. Dudosos pies por ciega noche llevo, que ya he llegado a aborrecer el día, y temo que hallaré la muerte fría envuelta en (bien que dulce) mortal cebo. Tu hacienda soy; tu imagen, Padre, he sido, y, si no es tu interés en mí, no creo que otra cosa defiende mi partido.
Página 159 - Tan sólo mi gemido pierde el respeto a tu silencio santo; yo tu quietud molesto con mi llanto y te desacredito el nombre de callado con mi grito. Dame...
Página 158 - ¿Con qué culpa tan grave sueño blando y suave, pude en largo destierro merecerte que se aparte de mí tu olvido manso? pues no te busco yo por ser descanso, sino por muda imagen de la muerte. Cuidados veladores hacen inobedientes mis dos ojos a la ley de las horas: no han podido vencer a mis dolores las noches, ni dar paz a mis enojos.
Página 164 - Argos y pavón la espalda, Donde muestran las fábricas que lloras La fuerza que en los pies llevan las horas; Pues vencidos del tiempo y mal seguros, Peligros son los que antes fueron muros, Que en siete montes circulo formaron, Donde á la libertad de las naciones Cárcel dura cerraron.
Página 51 - ... fue cera en pedernales. Ya de la memoria borro todas las obligaciones, porque vuestras sinrazones me han dado carta de horro; y tal estoy, que me corro de que tengáis prendas mías; mas, por no mover porfías, en vuestras manos las dejo, cual la culebra el pellejo, para renovar sus días.
Página 102 - Y la sal en un plato, Un cuchillo sin cabo, un pan mulato; Un jarro desbocado, Tan sucio y sin adorno, Que pudo tener vino de retorno; Y en el vidrio volvióse Vinagre de la esponja, ¿Es bueno? preguntaron, yo a lo monja Respondí, muy fruncida de apariencia; Por bueno se lo dan, en mi conciencia.
Página 81 - Como tu pensamiento tengo el pecho, alto, y en generosa compostura, donde pueden caber honra y provecho. Como es tu vida tengo la cintura, estrecha, sin barranco ni caverna, que parezco costal en la figura. Como tu alma tengo la una pierna, mala y dañada; mas, Belisa ingrata, tengo otra buena, que mi ser gobierna. Como tu voluntad tengo una pata, torcida para el mal. y he prevenido que le sirva la otra de reata.
Página 267 - Las frías desangradas sombras muertas Oprime en ley desesperada y dura : Las tres gargantas al ladrido abiertas, Viendo 'la nueva luz divina y pura, Enmudeció Cerverp, y de repente Hondos suspiros dio la negra gente.
Página 34 - TRAS ARDER SIEMPRE, NUNCA CONSUMIRME... Tras arder siempre, nunca consumirme; y tras siempre llorar, nunca acabarme; tras tanto caminar, nunca cansarme; y tras siempre vivir, jamás morirme; después de tanto mal, no arrepentirme; tras tanto engaño, no desengañarme; después de tantas penas, no alegrarme; y tras tanto dolor, nunca reírme; en tantos laberintos, no perderme, ni haber, tras tanto olvido, recordado, ¿qué fin alegre puede prometerme? Antes muerto estaré que escarmentado: ya no pienso...

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