Handbuch der spanischen Litteratur: Bd. Die epische, lyrische, und didaktische Poesie, 1855

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F. Fleischer, 1855
 

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Página 617 - Vencida de la edad sentí mi espada y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte 2.
Página 778 - DEL PIRATA Con diez cañones por banda viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín : bajel pirata que llaman por su bravura el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul...
Página 329 - Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido...
Página 437 - A mis soledades voy, de mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos. No sé qué tiene el aldea donde vivo, y donde muero, que con venir de mí mismo, no puedo venir más lejos. Ni estoy bien ni mal conmigo; mas dice mi entendimiento que un hombre que todo es alma, está cautivo en su cuerpo. Entiendo lo que me basta, y solamente no entiendo, cómo se sufre a sí mismo un ignorante soberbio.
Página 653 - Si ves el ciervo herido que baja por el monte, acelerado, buscando, dolorido, alivio al mal en un arroyo helado y sediento al cristal se precipita, no en el alivio, en el dolor me imita.
Página 331 - Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido, los árboles menea con un manso ruido que del oro y del cetro pone olvido.
Página 224 - De mí arrancada, en otro muro asida. Y mi parra en otro olmo entretejida, Que no se esté con llanto deshaciendo Hasta acabar la vida, Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
Página 611 - No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, o ya la frente, silencio avises, o amenaces miedo. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Página 335 - ¿No ves cuando acontece turbarse el aire todo en el verano? El día se ennegrece, sopla el gallego insano, y sube hasta el cielo el polvo vano; y entre las nubes mueve su carro Dios ligero y reluciente, horrible son conmueve, relumbra fuego ardiente, treme la tierra, humíllase la gente. La lluvia baña el techo; envían largos ríos los collados; su trabajo deshecho, los campos anegados, miran los labradores espantados...
Página 567 - ... goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lilio, clavel, cristal luciente, no sólo en plata o viola troncada se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

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