Obras de Don Gaspar Melchor de Jovellanos: (1845. 520 p.).- T. II(694 p.).- T. III(564 p.).- T. IV (1846. 506 p.).-T. V(590 p.)

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Página 245 - ... los hombres, han cuidado más de las lanas que los visten que de los granos que los alimentan; las que estancando la propiedad privada en las eternas manos de pocos cuerpos y familias poderosas, encarecen la propiedad libre y sus productos, y alejan de ella los capitales y la industria de la nación...
Página 64 - Entonces no solo se podrá esperar de los labradores la aplicación , la frugalidad y la abundancia , hija de entrambas , sino que reinarán también en sus familias el amor conyugal , paterno, filial y fraternal ; reinarán la concordia , la caridad y la hospitalidad , y nuestros colonos poseerán aquellas virtudes sociales y domésticas que constituyen la felicidad de las familias y la verdadera gloria de los Estados.
Página 428 - Seré siempre el primero a confesar sus bellezas inimitables, la novedad de su invención, la belleza de su estilo, la fluidez y naturalidad de su diálogo, el maravilloso artificio de su enredo, la facilidad de su desenlace, el fuego, el interés, el chiste, las sales cómicas que brillan a cada paso en ellos.
Página 107 - ... canal de riego, una acequia, una máquina, una mejora, un solo monumento que acredite los esfuerzos de su poder en favor del cultivo ? Tales obras se hacen solamente donde las propiedades circulan , donde ofrecen utilidad, donde pasan continuamente de manos pobres y...
Página 413 - ... su prosperidad, y no por eso observados con menos rigor y dureza. En unas partes se prohiben las músicas y cencerradas, y en otras las veladas y bailes.
Página 195 - La Sociedad, Señor, está muy lejos de negar el justo aprecio que se debe á las ciencias intelectuales, y mucho más á las que tanto le merecen por la sublimidad de su objeto. La ciencia del dogma, * que enseña al hombre la esencia y atributos de su Criador; la moral, que le enseña...
Página 412 - Y si a esto se añade la aridez e inmundicia de los lugares, la pobreza y desaliño de sus vecinos, el aire triste y silencioso, la pereza y falta de unión y movimiento que se nota en todas partes, ¿quién será el que no se sorprenda y entristezca a vista de tan raro fenómeno?
Página 411 - En los días más solemnes, en vez de la alegría y bullicio que debieran anunciar el contento de sus moradores, reina en las calles y plazas una perezosa inacción, un triste silencio, que no se pueden advertir sin admiración ni lástima.
Página 185 - Siglos ha que este sistema preside á los tratados de paz, y conduce las negociaciones políticas. Siglos ha que España cediendo á la fuerza del contagio le adoptó para sí, y aunque llamada principalmente...
Página 97 - En este sentido no se puede negar que la acumulación de la riqueza sea un mal; pero, sobre ser un mal necesario, tiene más cerca de sí el remedio. Cuando todo ciudadano puede aspirar a la riqueza, la natural vicisitud de la fortuna la hace pasar rápidamente de unos en otros; por consiguiente, nunca puede ser inmensa en cantidad ni en duración para ningún individuo.

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