Estudios filológicos ...

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Publican la obra Trübner y ca., 1857 - 516 páginas
 

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Página 272 - ¿Qué es la vida? Un frenesí ¿Qué es la vida? Una ilusión una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
Página 489 - Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.
Página 330 - Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas (quiero, amiga, que me diga) ¿son de alguna utilidad? Yo me afano; mas no en vano. Sé mi oficio, y en servicio de mi dueño, tengo empeño de lucir mi habilidad.
Página 237 - Laurcalco, señor de la puente de plata : el otro de las armas de las flores de oro, que trae en el e'scudo tres coronas de plata en campo azul , es el temido Micocolembo...
Página 270 - Apurar, cielos, pretendo, ya que me tratáis así, qué delito cometí contra vosotros, naciendo : aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido : bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido.
Página 490 - ... que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra; y no eran sus adornos de los que ahora se usan...
Página 277 - Sentenciado estoy a muerte ! Yo me río: no me abandone la suerte y al mismo que me condena colgaré de alguna entena, quizá en su propio navio. "Y si caigo, ¿qué es la vida? por perdida ya la di cuando el yugo del esclavo, como un bravo sacudí.
Página 277 - Son mi música mejor aquilones, el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones.
Página 262 - La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
Página 490 - Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia : aun no se había atrevido la pesada reja del corvo arado á abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella sin ser forzada ofrecía por todas las partes de su fértil y espacioso seno lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar á los hijos que entonces la poseían.

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