Historia general de España, Volumen 8

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Establecimiento Tipográfico de Mellado, 1852
 

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Página 259 - Avila que yva junto con el rey, poniendo el dedo en la frente, «Para esta cruz, don obispillo, vos me lo pagueis.» Y el obispo le respondio, «Señor, juro a Dios ea las ordenes que recebi que tan poco cargo os tengo en esto como el rey de Granada.
Página 144 - vos demando misericordia, y pídovos por merced »que vos membrédes del linaje donde yo vengo. — Yo »vos, perdoné, le contestó el rey, y ove de vos mise»ricordia, cuando vos otorgué quanto me deman»dastes : é agora por ruego de la infanta mi tia vos »perdoné , que mereciades la muerte por los yerros »que aviados fecho; é asseguro vuestros miembros, é »que non seades desterrado de los mis reynos.
Página 433 - El arzobispo de Sevilla no tuvo escrúpulo en adherirse á la causa de la manceba; el marqués de VillciKi se mantuvo en favor de la reina doña Juana, y á ejemplo de estos dos personages, aquella corrompida corte se dividió en dos bandos, tomando parte cada cual por una de las dos bellas enemigas. Tampoco la reina doña Juana tardó en inspirar sospechas de que no era el rey su esposo el que poseía todo su corazón. Su belleza, su juventud, sus modales ligeros y alegres daban alguna ocasión...
Página 262 - Esta es la justicia que manda hacer el Rey nuestro Señor a este cruel tirano e usurpador de la corona real: en pena de sus maldades mándale degollar por ello.
Página 213 - Anal. de Sevilla. don Enrique, hijo de don Juan II., casara con la princesa doña Blanca, hija de don Juan de Navarra, llevando ésta en dote las villas de Medina del Campo, Olmedo, Roa y Aranda, con el marquesado de Villena; que se devolviesen mutuamente los lugares tomados en la guerra, y que los infantes de...
Página 121 - Antonio, de que deseaba conferenciar con él y le esperaba camino de Zaragoza. El arzobispo acudió al lugar de la cita, desarmado y en compañía solo de algunos caballeros y familiares suyos. El de Luna llevó consigo solos veinte hombres armados; pero dejó emboscados en una montaña vecina hasta doscientas lanzas. Encontráronse los dos personajes, saludáronse cortes y aun cariñosamente, y se retiraron un trecho á hablar solos. En la...
Página 271 - Fue este ilustrísimo rey de grande y hermoso cuerpo, blanco y colorado mesuradamente, de presencia muy real; tenia los cabellos de color de avellana mucho madura, la nariz un poco alta, los ojos entre verdes y azules; inclinaba un poco la cabeza; tenía piernas y pies y manos muy gentiles.
Página 260 - ... daño de la cosa pública de vuestros reinos por el »maestre de Santiago don Alvaro de Luna, é como ha »seydo usurpador de la Corona Real , é ha tiranizado »é robado vuestras rentas ; hallan que por derecho »debe ser degollado, y después que le sea cortada la »cabeza é puesta en un clavo alto sobre un cadalso »ciertos dias, porque sea ejemplo á todos los grandes »de vuestro reino.
Página 149 - Gerona (que antes era duque), á imitación del príncipe de Gales en Inglaterra, y del príncipe de Asturias en Castilla, lo cual hizo vistiéndole un manto, poniéndole un chapeo en la cabeza y una vara de oro en la mano, y dándole paz. Con la misma ceremonia confirió al infante don Juan, su hijo, el título de duque de Peñafiel (1).
Página 475 - Mendozas , que no pudiendo sufrir tanta mengua y humillacion del rey cuyo hija tenian en su guarda, se salieron con grande enojo de la córte. En este intermedio la reina doña Juana, que se hallaba en la fortaleza de Alaejos en poder del arzobispo de Sevilla, una noche, de acuerdo con don Luis Hurtado, de la familia de los Mendozas, se fugó del castillo, descolgándose por una ventana, y y lisiándose al caer en el rostro y en alguna otra parte de su cuerpo.

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