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todas las páginas en que ocurren; pero se omitieron los de paises extranjeros. Así es que sabiendo solamente en qué lugar se verificó un suceso, basta para saber si trató de él nuestro autor. No ha sido el menor de mis trabajos la formacion de esa Tabla alfabética, ni el que considero menos útil.

Para escribir su obra se valió el P. Mendieta de las fuentes ordinarias de la historia, es á saber, de los escritos de otros frailes sus predecesores; de las noticias verbales que le dieron los que aun vivian, y de lo que él mismo vió y supo en su tiempo. Entre los escritos que le fueron de mayor utilidad, cuenta los de Fr. Andrés de Olmos, y los de Fr. Toribio de Motolinia: sirvióse, ademas, de la Vida de Fr. Martin de Valencia, escrita por su compañero Fr. Francisco Jimenez, y tuvo tambien en su poder los once, doce ó trece libros de Fr. Bernardino de Sahagun, que trataban de las antigüedades de la tierra. A juzgar por lo que tenemos impreso de este autor, parece que el P. Mendieta no hizo uso de sus escritos: una sola referencia hace á ellos, 9 y no es de extrañarse, puesto que el asunto principal del P. Sahagun son las antiguallas de los indios, y estas las trató el P. Mendieta per transennam, como una introduccion necesaria para entender bien lo que iba a escribir de la conversion de los indios á la fe cristiana, objeto capital de su Historia. La Vida de Fr. Martin de Valencia por Fr. Francisco Jimenez se ha perdido hace mucho tiempo: (10) en todo caso no pudo servir á nuestro Mendieta sino para este asunto especial; siendo de notar que lo que escribe en su Historia se encuentra, poco mas o menos, en la del P. Motolinia. Acaso ambos bebieron en la misma fuente, que seria el escrito de Fr. Francisco Jimenez.

Las obras históricas de Fr. Andrés de Olmos no han llegado á nosotros. Refiérenos el P. Mendieta, en el prólogo de su libro II, que el P. Olmos escribió un libro muy copioso de las antigüedades de los indios; que de él se sacaron tres ó cuatro copias y se enviaron á España; que el autor dió despues el original a otro religioso que iba á Castilla; que mas adelante y á instancias de personas respetables, escribió de nuevo el autor un compendio ó suma de dicho libro, y que esta suma fué la que él tuvo á la vista. Tal vez de la inisma se sirvió Torquemada, aunque dudo si las citas que hace al P. Olmos son directas ó copiadas de nuestro Fr. Gerónimo. La circunstancia de haberse enviado á España tres o cuatro copias, y luego el original, hace esperar que algun dia se logre el hallazgo de obra tan

(9) Y esa no á la obra grande, sino á las «Pláticas de los primeros misioneros. » Véase pág. 213.

(10) Ya Gonzaga, que imprimia en 1587 su voluminosa obra De Origine, &c., de que más adelante hablaremos, se quejaba de la pérdida de la mayor parte de este libro: «Scripsit ( Fr. Franciscus Ximenez) singulari diligentia vitam fratris Martini de Va»lentia anno ab illius morte tertio, quæ quorumdam incuria amissa est, uno tantun» modo quaternione reperto e quo quæpiam illorum quæ inferius præscribuntur de. » sumpta sunt. » Pág. 1237.

importante, como ha sucedido con otras que tambien se creian perdidas. Por la conformidad de asuntos, por la mencion expresa en el prólogo, y por las citas que despues se hacen al libro del P. Olmos, debemos creer que el P. Mendieta le usó especialmente para formar el libro II de su Historia.

De los trabajos del P. Motolinia hizo mayor uso: le cita con frecuencia en todo el discurso de la obra, y en el libro III hay capítulos que son sin duda suyos. Mas parece que el P. Mendieta no solo disfrutó las dos obras del P. Motolinia que hoy tenemos, (!!) sino tambien la intitulada «Venida de los doce primeros padres, y lo que llegados acá hicieron.) A ella me parece que por su asunto debe pertenecer la cita del cap. 1.°de la segunda parte del libro V; á lo menos es cierto que no se halla en lo que yo conozco del P. Motolinia.

(11) Una es la Historia de los Indios de Nueva España que por primera vez publicó trunca Kingsborough al fin del tomo IX de su grande obra Antiquities of Mexico (London, 1830-48, 9 vol. gr. folio), y yo imprimí completa en el tomo I de mi Coleccion de Documentos para la Historia de México ( México, 1858-66, 2 vol. 49). Digo completa en el sentido de estar alli todo lo que tenemos de la obra; pero en ella misma se habla de una Parte Cuarta, que probablemente contenia la vida de los primeros misioneros, y cuyo paradero se ignora.—La otra obra del P. Motolinia vino á mis manos mucho despues de haber impreso la primera. Está en un tomo en folio que el Sr. D. J. M. Andrade adquirió en Madrid al mismo tiempo que el manuscrito de la Historia Eclesiástica de Mendieta. El códice se compone de varias piezas importantes, todas de letra del siglo XVI. Casi al principio está la obra de Motolinia, sin título alguno ni nombre de autor: comprende 126 fojas. Comienza por la Epístola Proemial dirigida al conde de Benavente: no tiene fecha. Siguen dos capítulos con el nombre de primero y segundo; y sin hueco ni interrupcion alguna, salta al 13, 14, 15 y 16. Acabado este, se hallan dos fojas de letra diversa y bien mala : contienen unas breves noticias de las fiestas de los indios, no llevan título, ni creo que pertenezcan á la obra. A continuacion vienen otras dos fojas con este título: «Calendario » de toda la yndica guente (sic) por donde an contado sus tpos asta oy agora nueva» mente puesto en forma de rrueda para mejor ser entendido.» Inmediatamente despues se encuentra la rueda ó calendario, pintado en una foja doble, ó sea en pliego entero, con varias explicaciones escritas en los cuatro ángulos del papel: este es sin duda el famoso calendario del P. Motolinia de que habla Torquemada ( lib. X, cap. 36), quien tomó la noticia, y hasta las palabras, del Reportorio de los T'iempos de Enrico Martinez (México, 1606), trat. II, cap. 10. Despues del calendario hay tres hojas blancas, y lo mismo está el frente de la que sigue, en cuya vuelta comienza de nuevo el texto, que es continuacion del cap. 16. Vienen luego los caps. 17 á 31, y cesa la numeracion de ellos: de allí en adelante solo llevan al frente la palabra « Capitulo » sin expresar el número. De estos capítulos hay treinta y nueve, y en seguida otro con el número 1: falta asimismo la numeracion en los veintinueve restantes.-Una parte del contenido de este manuscrito se encuentra en la Historia de los Indios; pero hay mucho que falta en aquella, así como hay alli otras cosas que no se hallan en el manuscrito. Por el desórden que se nota en este, sobre todo al fin; por la confusion en que están mezclados asuntos muy diversos, y aun por el desaliño del estilo, me inclino á creer que este trabajo del P. Motolinia es una parte de los borradores de que sacó despues su Historia. Sea lo que fuere, el códice es preciosísimo, y por todos títulos muy digno de la imprenta. Pero es muy probable que siga inédito, y al fin perezca en cualquier accidente. De buena gana daria yo aquí siquiera el índice de los capítulos, pero me abstengo de ello por no alargar más esta nota, que temo miren algunos como una añadidura impertinente. No he querido, sin embargo, perder la ocasion, tal vez última, que se me presentaba, de dar á lo menos la noticia de que este importante códice aun existia en el último tercio del siglo XIX.

He indicado brevemente cuáles fueron los principales autores de que se sirvió el P. Mendieta; veamos ahora quiénes a su vez se aprovecharon de los escritos de este.

Aun no habia concluido su Historia Eclesiástica cuando el general de la órden Fr. Francisco Gonzaga, le envió á pedir lo que tenia escrito, y entonces nuestro autor le remitió el « Memorial » de esta provincia que comprendia, segun nos informa el P. Domayquía, alas vidas de los primeros doce religiosos y de otros que fueron despues de la provincia de San Gabriel.» Estas vidas, prosigue diciendo el P. Domayquía, las dió el general Gonzaga á Fr. Juan Bautista Móles, quien las imprimió en castellano en su «Memorial de la Provincia de San Gabriel», (12) y el mismo general las insertó en su crónica latina. (13) No he logrado ver el Memorial de la Provincia de San Gabriel; pero las Vidas que hay en la obra de Gonzaga, son indudablemente las de nuestro Fr. Gerónimo, á quien cita dos ó tres veces en apoyo de algunas historias maravillosas que refiere, y que se encuentran tambien en la presente obra. Parece que ademas de las Vidas, son asimismo de nuestro Mendieta las noticias de conventos que trae Gonzaga, y que todo eso comprendia el Memorial que aquel le remitió. Probablemente el mismo Memorial fué el que tuvo Betancurt, y cita con el siguiente título, en la lista de los manuscritos de que se valió para escribir sus obras: «Un »cuaderno escrito por el R. P. Fr. Gerónimo de Mendieta, con las »fundaciones de conventos, vidas de algunos varones ilustres, y sin»gulares casos que sucedieron con (sic) el viaje de los doce primeros » padres, con dia, mes y año, y lo que se decretó acerca del modo de »administrar los santos sacramentos.» (14) De las crónicas de Móles y de Gonzaga tomó Daza (5) mucho de lo que dice en la suya acerca de la predicacion del Evangelio en estas tierras; y he aquí que en cuatro obras por lo menos (las de Gonzaga, Móles, Daza y Betancurt), están impresas, bien sea en parte, ó abreviadas, ó traducidas, las Vidas escritas por Fr. Gerónimo de Mendieta.

(12) Impreso en Madrid, por Pedro Madrigal, 1592, en 49, segun D. Nicolás Antonio.

(13) De Origine Seraphicæ Religionis Franciscanæ ejusque progressibus, de Regularis Observancia (sic) institutione, forma administrationis ac legibus, admirabilique ejus propagatione. Roma, ex typographia Dominici Basæ, 1587. En fol., de 1400 págs., con muchos grabados en dulce. La parte cuarta comprende las provincias de las Indias Orientales y Occidentales.

(14) Al principio de su Teatro Mexicano (México, 1698). A continuacion anota «Un libro escrito en cuarto por el R. P. Pedro de Oroz el año de 585, dedicado á » la Señora Doña Blanca Enriquez, Marquesa de Villamanrique, que está de verbo ad

verbum en latin en lo trae que (sic) de esta Provincia el Illmo. Gonzaga.» El cotejo del texto español de Mendieta con el latino de Gonzaga no deja duda de que este es una traduccion de aquel; pero traduccion libre, y no de verbo ad verbum. Betancurt tuvo las Vidas de Mendieta: ¿cómo, pues, no dice que en Gonzaga estén estas, sino lo que escribió el P. Oroz? ; Refundiria este el trabajo de Mendieta, y esta refundi. cion seria la que sirvió á Gonzaga? He aquí un punto que no me es posible aclarar.

(15) Quarta parte de la Chronica General, &c., lib. II, caps. I á 60.

Aunque anterior en el orden de los tiempos á Betancurt, he dejado de intento para lo último el nombre de otro escritor que aprovechó los trabajos del P. Mendieta, y ya no solo las Vidas ó el Memorial, sino el todo ó la mayor parte de su grande obra la Historia Eclesiástica Indiana. Ya comprenderá el lector que hablo del P. Fr. Juan de Torquemada, autor de la célebre Monarquía Indiana, libro que en concepto de algunos le hace acreedor el sobrenombre de Tito Livio de la Nueva España. (16) Tal uso hizo Torquemada de los escritos de Mendieta, que no faltó quien le tratase de plagiario, cargo de que otros han procurado.defenderle. Esta cuestion ha permanecido indecisa, como era forzoso, no existiendo el documento indispensable para resolverla, cual era la obra del P. Mendieta: publicada ahora esta, cada uno puede decidir la cuestion segun su propio juicio. Sin tratar de prevenir el del lector erudito, y aunque ya habria yo hecho lo bastante con presentarle la pieza capital que faltaba en el proceso, agregaré aquí algunos apuntes que facilitarán el conocimiento de la causa, y que por ser en parte sacados de libros raros, no pueden obtenerse con facilidad.

La primera indicacion de haberse aprovechado Torquemada de los escritos de Mendieta, remonta á los principios del siglo XVII. Fr. Juan Bautista, discípulo de Mendieta, y maestro a su vez de Torquemada, dice en el curioso prólogo de su Sermonario mexicano, impreso en 1606, lo que sigue: «Escribió (Mendieta) en la lengua » castellana un gran libro que intituló Historia Eclesiástica Indiana, » de la venida de los primeros religiosos á esta Nueva España, &c. » Y las vidas de muchos y sanctos religiosos de esta provincia del » Santo Evangelio, el cual antes que muriese me lo entregó para » que yo lo imprimiese. Y háse mejorado en haber caido en manos » del P. Fr. Juan de Torquemada, guardian del convento de Sanc» tiago Tlatilulco, discípulo mio, y singular amigo, que no le dará » menos vida y espíritu del que dió al libro que escribió de la vida »y milagros del beato Fr. Sebastian de Aparicio que imprimió los »años pasados.) De esta noticia tomó pié Betancurt para soltar la acusacion de plagio, en estos términos: «Escribió (Mendieta) mu»chos sermones de que se valió el P. Juan Bautista, como lo dice »en el prólogo que imprimió del Adviento (el Sermonario), donde » dice tambien que el V. P. Mendieta escribió la Monarquía In» diana, y que á él se la dejaba; pero que fué á dar á manos del »P. Torquemada, discípulo suyo, que le dará no menos espiritu .»que su autor, y así fué que la imprimió en su nombre. En su vida » (del P. Mendieta) dice el P. Torquemada, escribió (Mendieta) » in libro que intituló Historia Celestial (sic) Indiana, que remitió »á España, y no sé qué se hizo. » (17) Pudiera acusarse de mala fe á Betancurt en este pasaje, pues el P. Bautista no dice que Mendieta

(16) Beristain, Op. cit., tom. III, pág. 207. (17) Menologio, pág. 46.

escribiera la Monarquía Indiana, sino la Historia Eclesiástica Indiana, y se creeria que Betancurt cambió el nombre para agravar mas la acusacion, haciendo entender que el plagio de Torquemada habia sido tan completo, que hasta el nombre del libro habia usurpado. Mas como en otro lugar, (18) al tratar del P. Mendieta, da el título exacto, diciendo que escribió la Historia Eclesiástica Indiana, debemos pensar caritativamente que el título de Monarquía Indiana fué solo un error de pluma. De todos modos, es demasiado atrevimiento ó ligereza asegurar que Torquemada imprimió en su nombre la obra de Mendieta, puesto que Betancurt no conocia esta ni sabia lo que se hizo. Probablemente halló que las Vidas (de las cuales tenia copia, como antes vimos) conformaban con las de Torquemada, y por aquello de ab uno disce omnes, generalizó temerariamente la acusacion.

Pretendió defender de ella á Torquemada el erudito é infatigable colector y editor D. Andrés Gonzalez de Barcia en el prólogo á la segunda edicion de la Monarquía Indiana; pero así como Betancurt soltaba al aire el cargo, tambien la defensa tenia que ser á tientas, una vez que ni el uno ni la otra podian fundarse en la comparacion de ambas obras. El principal argumento del defensor consiste en que Torquemada declara varias veces haberse servido de los escritos de Mendieta, lo cual, á juicio de Barcia, basta para librar á aquel de la nota de plagiario, y añade que no hizo sino usar del derecho de todo historiador á servirse de las noticias de sus predecesores. Más breve, pero mas curiosa, es la defensa de nuestro dean Beristain. Recopila en pocas palabras los argumentos de Barcia, y luego añade con gran desenfado, que «ni en el estilo, ni en la copia, ni en la erudicion, ni en el método se parece la obra de Torquemada á lo que escribió Mendieta.) ¿Cómo y dónde haria Beristain el cotejo de las dos obras, faltándole una de ellas? Y si no leyó mas que una, ¿cómo se atreve á calificar á ciegas la diferencia entre ambas? Pero Ojala que esta fuese la única prueba de la lamentable ligereza con que solia escribir nuestro bibliotecario!

La verdad es que Betancurt asentó una proposicion notoriamente falsa cuando dijo que Torquemada habia impreso en su propio

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