Antologia de prosistas castellanos

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Ramón Menéndez Pidal
Imp. clásica española, 1917 - 384 páginas
 

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Página 246 - Ni gusto de murmurar, ni consiento que delante de mí se murmure; no escudriño las vidas ajenas, ni soy lince de los hechos de los otros.
Página 243 - ... por mis valerosas, muchas y cristianas hazañas he merecido andar ya en estampa en casi todas o las más naciones del mundo. Treinta mil volúmenes se han impreso de mi historia, y lleva camino de imprimirse treinta mil veces de millares, si el cielo no lo remedia.
Página 306 - ... las barbas, descoloridas de miedo de la boca vecina, que, de pura hambre, parecía que amenazaba a comérselas...
Página 220 - En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Página 109 - Dios, si al conde topo en la calle, y no me quita muy bien quitado del todo el bonete, que otra vez que venga, me sepa yo entrar en una casa, fingiendo yo en ella...
Página 223 - ... y de todos, ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva...
Página 308 - Cierto que no hay tal cosa como la olla, digan lo que dijeren; todo lo demás es vicio y gula.» Acabando de decillo, echóse su escudilla a pechos, diciendo: «Todo esto es salud y otro tanto Ingenio.
Página 110 - ¿Y no es buena manera de saludar un hombre a otro — dije yo — decirle que le mantenga Dios ? — ¡Mira mucho de enhoramala! — dijo él — .A los hombres de poca arte dicen eso ; mas a los más altos, como yo, no les han de hablar menos de: «Beso las manos de vuestra merced», o, por lo menos: «Besóos, señor, las manos», si el que me habla es caballero.
Página 101 - Con mejor salsa lo comes tú", respondí yo paso. — Por Dios, que me ha sabido como si hoy no hubiera comido bocado. "¡Así me vengan los buenos años como es ello! ", dije yo entre mí. Pidióme el jarro del agua, y díselo como lo había traído: es señal que, pues no le faltaba el agua, que no le había a mi amo sobrado la comida. Bebimos, y muy contentos nos fuimos a dormir, como la noche pasada.
Página 309 - Quede esto para los criados, que también han de comer; no lo queramos todo.» ¡Mal te haga Dios y lo que has comido, lacerado, decía yo; que tal amenaza has hecho a mis tripas! Echó la bendición, y dijo: «Ea, demos lugar a los criados, y vayanse hasta las dos a hacer ejercicio, no les haga mal lo que han comido.

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