Discurso preliminar. Poesia lirica. Poesia elegiaca. Poesia bucolica. Poesia descriptiva

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Lawalle joven y sobrino, 1819
 

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Página 302 - Aquí de Elio Adriano, de Teodosio divino, de Silio peregrino rodaron de marfil y oro las cunas; aquí ya de laurel, ya de jazmines coronados los vieron los jardines que ahora son zarzales y lagunas. La casa para el César fabricada ¡ay! yace de lagartos vil morada; casas, jardines, Césares, murieron, y aun las piedras que de ellos se escribieron...
Página 290 - Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos descansamos.
Página 289 - Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando...
Página 328 - Corrientes aguas, puras, cristalinas; Árboles que os estáis mirando en ellas, Verde prado de fresca sombra lleno, Aves que aquí sembráis vuestras querellas, Hiedra que por los árboles caminas, Torciendo el paso por su verde seno; Yo me vi tan ajeno Del grave mal que siento, Que de puro contento Con vuestra soledad me recreaba, Donde con dulce sueño reposaba, O con el pensamiento discurría Por donde no hallaba Sino memorias llenas de alegría...
Página 166 - Allí, a mi vida junto, En luz resplandeciente convertido, Veré distinto y junto Lo que es y lo que ha sido, Y su principio propio y escondido.
Página 325 - Materia diste al mundo de esperanza de alcanzar lo imposible y no pensado, y de hacer juntar lo diferente, dando a quien diste el corazón malvado, quitándolo de mí con tal mudanza, que siempre sonará de gente en gente.
Página 330 - Y aquel dolor que siente Con diferencia tanta Por la dulce garganta Despide, ya su canto el aire suena, Y la callada noche no refrena Su lamentable oficio y sus querellas...
Página 334 - El blanco trigo multiplica y crece, produce el campo en abundancia tierno pasto al ganado, el verde monte ofrece a las fieras salvajes su gobierno; a doquiera que miro me parece que derrama la copia todo el cuerno; mas todo se convertirá en abrojos si dello aparta Flérida sus ojos.
Página 323 - El sol tiende los rayos de su lumbre por montes y por valles, despertando las aves y animales y la gente...
Página 31 - Por ti, como solía, del áspero caballo no corrige la furia y gallardía, ni con freno le rige, ni con vivas espuelas ya le aflige. Por ti, con diestra mano no revuelve la espada presurosa, y en el dudoso llano huye la polvorosa palestra como sierpe ponzoñosa.