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mos, pues, separarnos de esta línea ni restringir la latitud que nuestro mismo principio da á la eleccion de la España. Hemos comprometido al Rey de Nápoles á reconocer á la Reina de España precisamente para que esta latitud fuese real y subsistente por completo. Lord Aberdeen sabe muy bien que él ha sido el primero que ha hablado de esta combinacion. Nosotros no tenemos designio de sacrificar las otras á esta, pero no podriamos ciertamente tampoco trabajar contra ella, despues de lo que hemos hecho para que fuese posible y tuviese sus probabilidades naturales,

B.—IV.
M, GUIZOT AL CONDE BRESSON.
París 2 de setiembre de 1845,
Particular; eatracto.)

Al llegar aquí he recibido vuestra carta del 28. Habeis comprendido muy bien las diferencias entre los matrimonios. Nosotros no dejamos caer al napolitano; es preciso, por el contrario, sostenerlo hasta el fin, en tanto que no haya que ejercer violencia sobre el público español, de la cual deban resultar probablemente desórdenes en un pais tan desordenado ya, y divisiones en el seno de un poder tan dividido. Queremos ademas que se sepa bien, que se conozca que no oponemos ninguna objecion, ninguna traba á las probabilidades que puede tener el duque de Sevilla, porque á nosotros como Francia y como Borbones, esta combinacion nos satisface y nos conviene. Y si á pesar de nuestro apoyo la combinacion Trápani encontrase en España y por parte de España, obstáculos graves, apoyariamos al duque de Sevilla, tanto cerca de la Reina Cristina como cerca del gabinete español. Este es nuestro pensamiento íntimo sobre las dos hipótesis. Obrad en consecuencia.

B.—V.

EL CONDE BRESSON A M. GUIZOT.
Madrid 28 de junio de 1846.
(Particular; eactracto.)

Dedico grande atencion á ayudará Mr. Bulwer en sus esfuerzos por los hijos del infante D. Francisco, asegurándole que vuestras instrucciones me autorizan completamente á ello.

Aumento cada vez mas mis atenciones con el Infante. Ayer le presenté el arzobispo de Burdeos, y al levantarme para salir, le llamé aparte y le encargué con empeño que recomendase gran prudencia á sus hijos, cuyas probabilidades crecian todos los dias. Me manifestó alguna inquietud y algun disgusto por el viaje del duque de Sevilla á Bruselas. “Pues bien, señor, le respondí, escribid al Rey que lo detenga en París.”—Adjunta es su carta.—Creo que os conviene tener á la mano el mayor número posible

de pretendientes. B.—VI.

M. GUIZOT AL CONDE DE JARNAC.
Paris 19 de agosto de 1846.

(Particular; eatracto.)

El infante D. Enrique está en nuestro principio y por

tanto le admitimos completamente. No debemos ni podemos oponerle ninguna objecion; pero en la inteligencia siempre de que la Reina Isabel, la Reina madre y el gobierno son los solos llamados á elejir entre los dos hermanos, con plena libertad para ello, y que si la eleccion recae en el duque de Cádiz, no venga de Lóndres ninguna objecion ni menos ningun obstáculo.

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Eatracto de un despacho de Lord Palmerston á Lord Normanby de 22 de agosto de 1846, comunicado por Lord Normanby á M. Guizot el 28 del mismo.

Don Enrique es el único príncipe español idóneo por sus cualidades personales, para ser esposo de la Reina de España. ANEJo D.—I.

M. GUIZOT A M. CASIMIRO PERIER.
París 23 de junio de 1842.

Ya sabeis que M. Pageot, vuelto recientemente de Madrid, ha sido enviado segun las órdenes del Rey á Lóndres, Viena y Berlin, para dará conocer las ideas del gobierno de S. M. sobre un negocio muy grave, el futuro matrimonio de la jóven Reina de España Isabel II. No creo necesario enviar tambien á M. Pageot á San Petersburgo, donde este negocio solo puede inspirar un interés muy distante y debilitado. Deseo sin embargo que el conde de Nesselrode conozca por medio de vos y con precision la idea que rije nuestra conducta. Esta idea es sobrado conforme á los principios fundamentales y á los intereses generales del órden europeo, para que no conceptuemos un deber nuestro esponerla anticipadamente á todos los grandes gabinetes. Es posible que su aplicacion esté todavía bastante lejana. Segun la Constitucion española la Reina no será mayor de edad hasta los catorce años; pero segun el derecho comun de España puede casarse á los doce. Ya se ha tratado mucho en Madrid de esto. Queremos se sepa en todas partes que nosotros lo tratamos tambien, y lo que sobre ello pensamos. Nuestra política sobre la materia es muy sencilla. Por interés de la paz general y del equilibrio europeo, no tenemos ninguna pretension á la mano de la Reina de España para los príncipes franceses, pero en cambio no admitimos tampoco príncipes estraños á la casa de Borbon. Tiene suficientes maridos que ofrecer en Nápoles, en Luca, los hijos de don Cárlos y los de don Francisco de Paula. Ni proponemos ni prohibimos ninguno. El que convenga á España nos convendrá á nosotros, estando comprendido en la casa de Borbon. Esto es para nosotros un interés francés de primer órden. No poseemos ningun derecho ni pretension á imponer ó prohibir maridos á la Reina de España: es enteramente libre para escojer el que quiera. Respetamos profundamente la independencia de la corona y la de la nacion española; pero en compensacion tenemos derecho á pensar y decir, que esta ó la otra eleccion nos pareceria tan contraria al interés de Francia, que llegando á efectuarse nos colocaria en una posicion hostil respecto de España. Este es el sentido, lejítimo indudablemente, de nuestra declaracion, y expresándole en alta voz desde luego damos una prueba de lealtad para con Europa y de prevision para con nosotros mismos. Si la eleccion de la Reina de España recae sobre un descendiente de Felipe V nada tenemos que decir, aun cuando dentro de estos propios límites pensásemos que alguna otra combinacion convenia, mas que la adoptada, á la misma España,

Esta carta no pasa de ser confidencial. Os invito sin embargo á que deis conocimiento de ella al señor conde de Nesselrode.

D.—II.
M • GUIZOT AL CONDE DE SAINTE-AULAIRE,
París 13 de marzo de 1843.

(Particular-extracto.)

Sir Roberto Peel, expresando “la opinion decidida del gobierno inglés" ha dicho á la cámara de los Comunes, el 5 de este mes, que “ estando investida la España de todos los derechos y privilegios que pcrtenecen á un estado independiente... la nacion española, hablando por sus órganos debidamente constituidos, tiene el derecho exclusivo y el poder de contraer las alianzas matrimoniales que juzgue convenientes.”

¿Hasta dónde se estiende esta declaracion? ¿Dice realmente todo lo que parece? ¿Significa, por ventura, que cualquiera que sea la alianza matrimonial que la Reina y las Córtes de España, crean deber contraer, aun cuando fuese con un príncipe francés, el gobierno inglés no intervendria en ella, y no se juzgaria con derecho á oponerse á ella?

Si esta es en efecto la intencion de sir Roberto Peel, nada tenemos que decir, y sus palabras tomadas en este sentido y con este valor, simplificarian mucho la situacion de España y la nuestra.

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