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dos usos de los ácidos sulfúrico y muriático, del fósforo de la sosa &c.—¿quién será capaz de preveer que nuevos y no imaginados productos químicos que se apliquen á los usos y bienestar del linage humano serán conocidos dentro de los veinte y cinco años sucesivos?

Despues de estas indicaciones no se tendrá por exageracion el que digamos que la cantidad de ácido sulfúrico que un pais consume es un indicio bastante seguro de su prosperidad comercial. Si reflexionamos en la importante influencia que el precio del azufre ejerce en el blanqueo de las telas de algodon, en la fabricacion del jabon, del vídrio &c. y recordamos que Inglaterra provee de estos efectos á muchos paises, cambiándolos por algodon en rama, vinos, pasas, añil &c., comprenderémos por qué el gobierno británico se decidió hasta entrar en guerra con Nápoles para abolir el monopolio de azufre que hace poco intentó establecer esta potencia. Nada podia ser mas perjudicial á los intereses de la Sicilia que ese monopolio, y si hubiera durado algunos años mas, es probable que ese mismo azufre que es en el dia un manantial de riqueza para ella, hubiera cesado de tener valor alguno. La ciencia y la industria tienen un poder al que no se pueden poner trabas sin riesgo. No se necesitaba de grande perspicacia para preveer que el resultado final seria la completa cesacion de la estracciou del azufre de Sicilia. En el corto espacio de tiempo que duró el monopolio del azufre, se sacaron 15 patentes para recojer el ácido sulfúrico empleado en la fabricacion de la sosa. Dando por sentado que estos 15 nuevos métodos hubieran salido fallidos en parte, no puede dudarse que ántes de poco se habria logrado lo que se buscaba. En el yeso (sulfate de cal) en el espato pesado (sulfate de barita) poseemos montañas enteras de ácido sulfúrico: en la galena (sulfureto de plomo) y en las piritas de hierro tenemos masas no ménos grandes de azufre. La dificultad está en separar el ácido sulfúrico ó el azufre de estos depósitos naturales. Centenares de míles de libras de ácido sulfúrico se estrajeron de las piritas de hierro, miéntras subió el precio del azufre durante el monopolio. Probablemente ántes de mucho habriamos triunfado de todas las dificultades y obtenídole del yeso. El impulso habia principiado, la posibilidad de la operacion se habia demostrado y puede acontecer que ántes de muchos años se vea Nápoles privado de su lucrativo comercio en consecuencia de su mal meditado sistema de hacienda. Del mismo modo ha perdido Rusia mucho de resultas de sus reglamentos prohibitivos en su tráfico de sebo y potasa. Un pais compra con dificultad de otro que escluye del mercado sus productos. En vez del sebo y aceite de linaza ruso, Inglaterra usa ahora del aceite de palma y de coco de otros paises. Precisamente análoga es la confabulacion de los operarios contra

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los que los emplean, pues ha conducido á la construccion de muchas máquinas admirables para reemplazar el trabajo de manos. Las imprudencias en el comercio y la industria acarrean consigo su propio castigo: toda restriccion recae inmediata y palpablemente sobre las cabezas de aquellos de quienes emana.

CARTA CUARTAo

Una de las causas que mas influyen en el benéfico progreso de la condicion social del linage humano es el espíritu de empresa que induce á los capitalistas á adoptar y poner en planta los adelantos en la maquinaria, la creacion de nuevos artículos de comercio ó la produccion á ménos precio de los que estan en demanda; y no es posible dejar de admirar la energía con que algunos de estos hombres consagran sus talentos, su riqueza y su tiempo á hacer efectivos los beneficios que ofrecen los descubrimientos de las ciencias. Pues aun cuando la inviertan en objetos de imposible realizacion, y aun cuando los resultados demuestren que la idea que dió el impulso era completamente impracticable y absurda, generalmente recibe algun bien la sociedad, porque algun resultado útil y acaso inesperado nace directamente ó proviene al fin de los esfuerzos fustrados respecto al principal designio. Lo mismo acontece en las investigaciones puramente científicas. Las teorías conducen á esperimentos y observaciones y el que investiga raras veces deja de hacer descubrimientos. Puede aconteccr, es cierto, que la teoría que se quiere establecer no esté fundada en la naturaleza, pero miéntras se trata con buen método é inteligencia de hallar una cosa suele inopinadamente presentarse otra de mucho mas valor é importancia que la que se buscaba; recompensando ámpliamente las fatigas del investigador. En la actualidad el electro magnetismo como fuerza motriz está llamando la atencion, y siendo objeto de serio y constante estudio. Espéranse prodigios de él bajo este punto de vista. Segun las personas que mas animadas se hallan de confianza debemos creer que en breve se empleará para mover toda especie de máquinas y entre otras mil pronosticadas aplicaciones será una la de impulsar los carros de los caminos de hierro, y con tan insignificante gasto, que no merecerá calcularse. Inglaterra no tardará en perder su importancia como nacion manufacturera, porque sus inmensos depósitos naturales de carbon mineral cesarán de suministrarle una fuerza motriz barata. “Nosotros,” dicen los alemanes, “que á este ramo de la ciencia consagran sus vigilias, poseemos grandes depósitos de zinc y ¿qué pequeña no es la porcion de esta sustancia que se requiere para poner en movimiento un liston y por consiguiente una máquina!” Muy gratas son sin duda esas esperanzas y sin embargo son ilusorias. No pueden sostener la prueba de muchos cálculos sencillos que nuestros amigos no parecen haber meditado. Mediante la llama del alcohol aplicada á una vasija adecuada llena de agua hirviendo se pone en movimiento un pequeño carruage del peso de 200á 300 libras, y se puede elevar á 20 pies un cuerpo que pese de 80 á 100 libras. Los mismos efectos se pueden producir disolviendo una porcion de zinc en un aparato construido al intento. Descubrimiento por cierto asombroso y en sumo grado interesante; pero la cuestion se ha de decidir averiguando cual de estos dos métodos es ménos costoso. A fin de resolver el problema y juzgar del fundamento de las esperanzas que se han concebido, es preciso tener presente lo que los químicos se han convenido en denominar equivalentes. Estos son una inalterable escala ó proporcion de efectos que están unos respecto de otro en constante relacion y pueden espresarse por consiguiente en números. Por ejemplo, si para producir un resultado determinado se necesitan 8 libras de peso de oxígeno y queremos producir el mismo efecto por medio de la clorina, es preciso que empleemos 353 libras de esta, ni mas ni ménos. En este seniido 6 libras en peso de carbon de piedra son equivalentes á 32 libras tambien en peso de zinc. Los numeros que representan equivalentes químicos espresan tambien proporciones muy generales de efectos comprensivas en todas las acciones que todos los cuerpos son capaces de opérar. Si el zinc se combina de cierto modo con otro metal, y así combinado se somete á la accion del ácido sulfúrico, diluido en agua, es por este disuelto en forma de óxide y en esta realidad quemado á espensas del oxígeno que el ácido contiene. Una consecuencia de esta accion es la produccion de una corriente de fluido eléctrico, que si se hace pasar por un alambre de hierro convierte á este en hierro magnético. Al verificar así la disolucion de una libra, por ejemplo de zinc, obtenemos una cantidad fija de fuerza bastante para levantar á la altura, digamos, de una pulgada un peso dado, y conservarlo suspendido; y la cantidad de peso que podrá levantar será mayor cuanto mayor sea la rapidez con que se disuelva el zinc, Interrumpiendo y renovando alternativamente el contacto del zinc con el ácido y por medio de ciertos artificios mecánicos, muy sencillos, logramos comunicar al hierro un movimiento de arriba abajo, ú horizontal, produciendo por consiguiente las condiciones que para hacer andar una máquina se requieren. Esta fuerza motriz es producida por la oxidacion del zinc y, prescindiendo del nombre que se ha dado á esta fuerza para nuestro propósito, sabemos que puede producirse de otro modo. Si quemáramos el zinc debajo de la caldera de una máquina de vapor, por consiguiente en el oxígeno del aire en vez de quemarle en la pila galvánica, produciríamos ciertamente vapor, y por medio de este una cierta porcion de fuerza. Si admitién amos (lo que sin embargo no está probado) que la cantidad de fuerza es desigual en estos casos, que, por ejemplo, habriamos obtenido doble ó triple en la pila galvánica ó que se padece ménos pérdida por este modo de engendrar fuerza, debemos tener en la memoria los equivalentes del zinc y del carbon, y hacer entrar estos elementos en nuestros cálculos. Segun los esperimentos de Despretz, 6 libras de peso de zinc en su combinacion con el oxígeno no desarrollan mas calor que una libra de carbon: por consiguiente en igualdad de condiciones podemos producir con una libra de carbon seis veces mas fuerza que con una de zinc. Es pues evidente que traeria mas cuenta emplear carbon que zin, aun cuando este último produjese cuatro tantos mas de fuerza quemado en la pila voltáica, que un peso igual de carbon consumido debajo de una caldera. Y en efecto es muy probable que si quemamos debajo de la caldera de una máquina, de vapor la cantidad de carbon que se necesita para estraer de su ganga y reducir el zinc á estado metálico. producirémos mucha mas fuerza que el zinc así obtenido, podria engendrar en aparato alguno de cualquiera forma que sea.

El calor, la electricidad y el magnetismo tienen entre sí una relacion semejante á la de los equivalentes químicos del carbon, del zinc y del oxígeno. Por medio de una cierta medida de electricidad producimos una proporcion correspondiente de calor ó de fuerza magnética, y obtenemos esa electricidad por afinidad química, la cual en una forma produce calórico y en otra ya electricidad, ya magnetismo. Una cierta porcion de afinidad produce un equivalente de electricidad del mismo modo que, por otro lado, descomponemos equivalentes de combinaciones químicas, mediante una medida determinada de electricidad. La fuerza magnética de la pila voltaica se limita pues á la estension de la afinidad química, y se consigue en el caso que examinamos por la combinacion del zinc con el ácido sulfórico. En la combustion del carbon el calor es medio por la afinidad del oxígeno de la atmósfera con aquella sustancia.

Verdad es que con muy poco consumo de zinc se puede convertir un alambre de hierro en un iman capaz de sostener un peso de mil libras de hierro; pero no nos dejemos alucinar por este fenómeno. Este iman sin embargo no podria levantará la altura de dos pulgadas un peso de una libra de hierro, y por consiguiente no puede comunicar movimiento. El iman obra como una roca que miéntras está inmóvil ejerce sobre su base una presion equivalente al peso de muchos miles de libras; es como un lago encajonado sin salida ni cascada. Se dirá, sin embargo, que por medio de ciertos artificios mato riales hemos conseguido darle ese desagüe. Es cierto: y el hecho debe considerarse como uno de los mayores triunfos de la mecánica, que por medio de nuevos progresos llegará, creo; á obtener mayor fuerza. Pero suponiendo cuantas ventajas sean imaginables del uso de la mecánica, nadie con todo pondrá en duda que una libra de carbon quemado debajo de la caldera de una máquina de vapor pondrá en movimiento una masa, varios centenares de veces mayor, que una libra de zinc en la pila voltaica. Con todo, la aplicacion del electro magnetismo como fuerza motriz es demasiado reciente para poder preveer cuales serán los resultados finales de los medios artificiales que al efecto se inventen, y por lo tanto los que á este estudio se han consagrado, no deben desalentarse; dado que seria un importantísimo triunfo el sustituir, por este fluido invisible la máquina de vapor y sustraernos á los riegos de su uso en los caminos de hierro; aunque fuera con un gasto doble del actual. El profesor Weber de Gottingen ha sugerido la idea que si lográsemos inventar un medio de convertir en el momento deseado las ruedas de los carros en imanes, podriamos bajar y subir cuestas con suma facilidad. Este pensamiento llegará tal vez á realizarse hasta cierto punto. s Sin embargo el uso de la pila de Volta como fuerza motriz, debe depender como cualquier otro medio artificial, de su mayor ó menor costo. Probablemente de aquí á algun tiempo se conseguirá aplicarla con buen éxito en algunas localidades favorables, y se colacará respecto del vapor en la misma proporcion que se encuentran el azúcar de remolacha con respecto al de caña, ó la produccion del gas hidrógeno por medio de los aceites respecto á la estraccion de dicho gas del carbon mineral. La historia del azúcar de remolacha pone claramente de manifiesto el efecto de los precios sobre las producciones mercantiles. Este ramo de industria parece haber llegado al último grado de perfeccion, al ménos respecto á la elaboracion. En el dia se estrae de la remolacha en vez del antiguo azúcar viscoso con el sabor á la raiz un hermoso azúcar blanco y en vez del 3 al 4 por ciento que se obtenia por el método de Achard, doble y aun triple cantidad; y esto no obstante, es muy probable que se abandonará bien pronto esta fabricacion, En los años desde 1824 á 1827 el precio de los productos agrícolas era mas bajo que en la actualidad, miéntras que el del azúcar era el mismo. En aquella época un martel (*) de trigo se vendia á

Martel medida que contiene mayor ó menor número de celemines scguu las localidades.

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