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de grueso, para que puedan sostenerse mútuamente por los costados. Antes de colocarlas se prepara el terreno con materiales sólidos y uniformes, y esto se conseguirá mejor que de ningun otro modo, echando cascajo de buena calidad, y dejándolo espuesto por algunos meses al tránsito de los animales y carruages, segun lo hizo "Telford por primera vez, en el empedrado de las cales de Dublin. Las piedras se asentarán entónces sobre este terreno, poniendo, si es posible, en perfecto contacto sus partes inferior y superior, pero no los costados, porque lo impide una cavidad lateral que se les forma para llenarla de arena y darles mas firmeza. Debe procurarse tambien nivelar la superficie, y aun será útil cubrirla de arena, para que la presion desigual de las ruedas no descomponga el empedrado ántes de consolidarse. Algo semejante á este empedrado es el que propone Walker, bien que difiere de él en muchos puntos; y como su autor lo recomienda mucho, yo no quiero pasarlo en silencio. Las piedras tendrán la figura de casi un prisma triangular: se clasificarán segun su tamaño para no mezclar las grandes con las mas pequeñas, pues de esto proviene el hundimiento de algunas con notable perjuicio del camino: se colocarán muy unidas en una direccion que formen ángulos rectos con los lados del camino, pero en términos que las junturas de dos piedras en una línea, no están contiguas á las de otras en las líneas anterior y posterior. Colocadas que sean, se apretarán para nivelarlas perfectamente; y si alguna estuviere floja, se quitará y pondrá otra en su lugar. Las junturas se rellenarán de cascajo muy fino, y si se tiene agua á la mano, se dará mas consistencia al empedrado, empapando bien por la noche lo que se haya trabajado en el dia, y apretándolo otra vez á la mañana siguiente. Cubriráse entónces la superficie hasta el grueso de una pulgada con cascajo muy fino á fin de mantener siempre llenas las junturas, é impedir que las ruedas se pongan en contacto con las piedras ántes que el carnino esté firme. Se aumentará considerablemente su solidez, echando agua de cal en las junturas, pues combinándose esta con el cascajo que se halla entre y debajo de las piedras, formará una masa muy sólida. Limaduras, ó pedacitos delgados de hierro mezclados en corta cantidad con el cascajo, producirán efectos análogos á los del agua de cal, pues aquella sola los convertirá en un óxido de hierro que dará al cascajo la consistencia de una l'OC8 , No atinando la Gran—Bretaña á remediar los males que la aquejaban, empezó á adoptar el sistema de empedrados; y en consecuencia se construyeron estos en várias partes; pero ni los nombres respetables de los autores que los recomiendan, ni el ejemplo de esa gran nacion, deben arrastrarnos ciegamente, comprometiéndonos en una empresa que despues de grades sacrificios, solo vendria á darnos un funesto desengaño. En aquel mismo pueblo ha probado la esperiencia que esos empedrados ni son duraderos ni baratos. Los que se hicieron en las inmediaciones de Lóndres costaron diez veces mas que los caminos construidos en los distritos vecinos segun el método de M.c Adam; y sin embargo; se descompusieron casi todos dentro de poco tiempo. Los de Edimburgo á pesar de ser formados de los mejores y mas baratos materiales costaron muchísimo mas que los caminos hechos por un método mas seguro y económico; y casi todos los de Lancashire, construidos con enormes gastos, siempre han existido en pésimo estado. Pero donde son mas perjudiciales y gravosos es en las subidas muy inclinadas á los puentes y á otros parages semejantes, pues siendo resbaladizos, esponen el ganado de carga y tiro á caer frecuentemente. Existieron tambien estos empédrados en los suburbios de Bristol; pero hace algunos años que fueron destruidos, y aprovechándose de los mismos materiales, formaron, segun el método de M.c Adam caminos mucho mas sólidos y baratos, La misma operacion se ha hecho en varios campos y poblados, y siempre con gran ventaja, pues los gastos se han disminuido por una parte, y la facilidad del tráfico se ha aumentado por otra; y para decirlo todo, en la misma ciudad de Lóndres existen hoy várias calles, compuestas segun el método de M.c Adam. Tal es la breve historia de los em; Nedrados de la Gran— Bretaña, y tales las consecuencias que nosotros debemos evitar. (*) Acaso me he detenido en este artículo mas de lo que pensé; pero la importancia del objeto fué empeñando mi atencion, y no quise pasar á otro sin presentarlo en todas sus faces, pues tenemos que salvar los escollos á que puede conducirnos ó una brillante teoría, ó un ejemplo pernicioso. Cerraré pues esta parte de mi Memoria con las palabras del célebre Me Adam. “La medida de sostituir empedrados á caminos cómodos y útiles, es un remedio desesperado á que ha recurrido la ignorancia. La escasezó mala calidad de los materiales no puede servir de escusa racional, porque la misma cantidad de piedra que se requiere para empedrar, esa misma basta para hacer un buen camino en cualquier parte: siendo ademas evidente que los materiales de mejor calidad que se emplean en los caminos, pueden obtenerse á menos costo que los que se usan en los empedrados.” (**)

(*) Paises hay, como en la Holanda, donde en vez de piedras, se usa de ladrillos puestos de canto y cubiertos de una capa de arena: pero semejante método no siendo el mas perfecto, ni tampoco casi aplicable á nuestra Isla por la carestía de sus materiales, razon será que lo omita,

(**) Este seria el lugar mas oportuno para añadir un artículo relativo à los ca

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Esta es ciertamente una materia de la mayor importancia para los verdaderos progresos de un pais cualquiera que sea su posicion, cualesquiera que sean sus recursos; y sin embargo nada hay mas descuidado entre nosotros, cuando por el contrario, debia ser tratada y discutida con la mayor frecuencia, existiendo casi en ermbrion numerosos elementos de riqueza y prosperidad. Estas consideraciones nos han hecho mirar con distinguido aprecio la consignacion que se ha servido hacernos el Escmo. Sr. D. Angel Calderon de la Barca, digno representante de S. M. C. en la República de los Estados— Unidos, remitiéndonos la traduccion de unas cartas estensas sobre este objeto por la mediacion de uno de nuestros respetables amigos que merece la consideracion de profesor, aunque elevado por sus talentos y diferentes estudios á la dignidad de magistrado. La preferencia que de nuestro periódico ha hecho el Sr. Calderon de la Barca, justamente reputado entre nosotros, seria siempre un motivo que nos determinaria á corresponderle insertando sus trabajos en nuestras páginas; pero hay un mérito real é intrínseco en las cartas que vamos á publicar: ellas contienen tal abundancia de conocimientos útiles, aplicables á nuestro pais, á todas nuestras circunstancias, que podemos calificarlas como unas de las publicaciones mas amenas é importantes, mas oportunas y provechosas. Solo sentimos que el número y estension de estas cartas nos obliguen á dividirlas en diferentes cuadernos de nuestro periódico; ó nos espresarémos con mas propiedad, sentimos que la naturaleza de estas Memorias que deben sostener la variedad, nos impida ocuparlas esclusivamente con unos materiales que se recomiendan suficientemente por la eleccion que han hecho de ellos personas, no como quiera ilustradas. sino profesoras, por la solidez de los conocimientos que tienen acreditado en todos los ramos de la ciencia.

minos de hierro; pero estando este género de comunicaciones internas íntimamente unido á la construccion de canales, porque es asunto muy important el saberá cuál de los dos se debe dar la preferencia, me es imposible entrar en su investigacion sin apartarme demasiado del objeto del programa propuesto por la Sociedad. Nota del Director.—Por el relato de esta neta se viene en conocimiento de que cuando escribia esto el autor de la Memoria sobre caminos, la esperiencia no habia sancionado todavía la preferencia que debe darse à los ferro-carriles á todo género de comunicaciones y trasportes.

CARRA PRIMERÁo

Muy Señor mio: La influencia que la Química ejerce en la industria humana, en la agricultura y el comercio, en la fisiología, la medicina y otras ciencias es un asunto tan general é interesante de la conversacion en todas partes que creo mirará V. como un obsequio digno de su atencion el que yo le indique, en unas pocas cartas familiares algunas de las relaciones que tiene con las mencionadas ciencias y que le ponga de manifiesto los efectos que actualmente produce sobre la condieion del linage humano. Al hablar del estado presente de la Química, y de sus adelantos, no he menester escuse si, como paso preliminar, llamo la atencion de V. á los utensilios de que se sirve el químico á los medios de que usa como indispensables para el buen éxito de sus tareas. Estos consisten, generalmente, en sustancias que nos son suministradas por la naturaleza y que poseen muchas muy notables propiedades adecuadas á nuestro objeto. Si una de ellas es á la verdad produccion del arte, sin embargo su aplicacion al uso del género humano y las propiedades que la hacen útil, deben atribuirse al mismo orígen que las de las sustancias suministradas inmediatamente por la naturaleza. El corcho, la platina, el cristal y el caoutchouc goma elástica son las sustancias á que aludo y que tan esencialmente auxilian las investigaciones químicas modernas. A no ser por ellas nuestros progresos habrian sido muy lentos, y si bien hubiéramos podido alcanzar mucho habria sido mucho ménos de lo que con su auxilio hemos conseguido. Algunos empleando equivalentes dispendiosos habrian podido continuar con buen éxito, investigando la ciencia; pero el número de personas inteligentes que hubieran podido dedicarse á ella habria sido necesariamente mucho menor. Las sustancias mencionadas sin embargo no se han sabido ni apreciar ni usar completamente hasta hace poco tiempo. En el de Lavoisier solo á los ricos los era dado dedicarse a hacer esperimentos químicos; pues los aparatos indispensables al efecto eran muy costosos.

Principiemos por el cristal. Todos estamos familiarizados con las propiedades de esta curiosa sustancia; su trasparencia, su dureza, carencia de color é inalterabilidad en circunstancias ordinarias son bien conocidas. A estas propiedades asociemos la que le constituye tan esencialmente adecuado para los usos del químico. En primer lugar el ser inatacable por la mayor parte de los ácidos y fluidos que en él se depositan, y en segundo lugar el ablandarse á cierto grado de temperatura y hacerse mas ductil y manejable que la cera; por cuyo medio y con el auxilio de la llama de una lámpara comun podemos hacerle tomar la forma de recipiente que nos haga al caso para contener nuestros materiales, ó de aparato necesario para nuestros esperimentos.

¿Y qué diremes de las útiles y admirables propiedades del corcho! ¡Cuán poco paran los hombres su atencion en el precio incalculable de esta sustancia tan comun! ¡Qué pocos son los que aprecian debidamente su importancia para los progresos de las ciencias y la civilizacion moral del linage humanc. No hay produccion alguna del arte ni de la naturaleza que se adapte tanto como esta á los objetos á que el quimico la aplica. El corcho se compoye de una sustancia suave y en sumo grado elástica é impregnada de otra cuyas propiedades se asemejan á la cera, al sebo y la resina, pero con todo diferente de estas y denominada Suberina la cual la constituye completamente impermeable á los fluidos y hasta cierto punto aun á los gases. Es por consiguiente la sustancia que conocemos mas adecuada para tapar las botellas y conservar lo que en ellas depositamos. Sirviéndonos del corcho y de la goma elástica enlazamos unas á otras diferentes vasijas y tubos de cristal para formar los mas complicados aparatos; producimos junturas, y líneas de union, adaptamos grandes y pequeños orificios unos á otros y nos sustraemos á la necesidad de emplear al broncista y al mecanista. En fin, por este medio los utensilios de que ha menester el químico se pueden adquirir á poco costo y con facilidad, adaptarse sin demora á su objeto y alterarse y componerse prontamente.

A investigar la composicion de los cuerpos sólidos, de los minerales por ejemplo, es preciso que los reduzcamos á un estado líquido, bien sea fundiéndolos ó disolviéndolos. Las vasijas de vidrio, porcelana y de todas las sustancias no metálicas se destruyen por los medios que con aquel objeto empleamos; son atacadas por varios ácidos álcalis y carbonatos alcalinos. Los crisoles de oro y de plata se fundirían á una temperatura

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