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someterse en fin á las calificaciones mas injustas, ó al insoportable desprecio con que suele mirarse el fruto de un penoso y dilatado trabajo, presidido por el mejor deseo y dedicado solamente á la causa del beneficio público y de la prosperidad comun. Se necesita pues toda la resolucion de que es capaz un alma bien templada, una fuerza suficiente y que se haga superior á todas estas consideraciones, para dar á luz aun los proyectos mejor concebidos; y no alcanzando á tal grado nuestra posibilidad en la plena certeza de lo que valemos como escritores, no hacemos mas que ofrecer esta pequeña tarea como un proyecto, aventurado si se quiere, imperfecto en muchos puntos y acaso irrealizable bajo el aspecto que lo presentamos y por los medios que proponemos. Pero cuántas veces un proecto informe, una idea que no ha sabido presentar el que la

¿ concebido ha servido para las obras mas grandes en las ciencias, en la industria, en la humanidad Frecuentemente hay grandes desatinos que tienen la fortuna de pasar por algun tiempo como verdades, á la vez que hay verdades que tienen la desgracia de no ser creidas. Deseamos que la voluble diosa no nos someta á esta aberracion de sus caprichosas leyes: condénense al olvido nuestros errores, apréciense las verdades que ofrezca nuestro trabajo.

Es indudable que la hermosa micociana es una de las mas ricas producciones de nuestro suelo, principalmente en la situacion especial de las comarcas mas occidentales de la Isla; y aunque se ha estendido prodigiosamente el cultivo, poniéndose acaso en contribucion terrenos no muy convenientes á esta planta, y representando ya un guarismo considerable entre los artículos de nuestra esportacion marítima, circunstancias debidas indudablemente á la limitada franquicia con que ha sido favorecido este producto territorial, como para compensar en algun modo la severidad y duras restricciones con que todas las potencias lo reciben; con todo esto, ni el cultivo propiamente dicho ha llegado al grado de perfeccion agrícola que demandan siempre las producciones destinadas á formar parte de la riqueza pública por la via industrial y mercantil, ni todos los terrenos aptos para este cultivo están dedicados á él, y aun podemos decir sin temor de equivocarnos, que permanecen yermas cuatro quintas partes de las predilectas localidades, si bien como hemos dicho, se cultiva el tabaco en donde ménos convenia.

En consecuencia es de suma importancia procurar que se hagan productivos esos terrenos, y que lo que pierde la riqueza pública en los otros ramos de industria agrícola, procurémos recuperarlo dedicando todos los esfuerzos posibles á un fruto, que á lo ménos por ahora, goza de una primacía que no puede disputarle ningun territorio rival.

No somos de los fatalistas que creen que ha llegado el momento de abandonar los otros ramos que hasta ahora han constituido los medios de subsistencia y bienestar, y que como minerales inagotables nos han elevado á la altura en que hoy nos vemos. El hecho de pugnar con la rivalidad y de lidiar con actuales circunstancias desventajosas, no supone ciertamente falta de arbitrios para sostenerse, ni desmembracion de fuerzas para triunfar. A la vez que otros gobiernos, otras naciones dispensan todos sus favores á las producciones del mismo género que ofrecen otros paises, gravando con injusticia los nuestros, nosotros tambien hallarémos en nuestro gobierno, no en la via ruinosa y perjudicial de las represalias, sino en la proteccion directa, armas poderosas con que sostenernos en la lucha: estudiarémos el mejor cultivo, los procedimientos mas económicos, aumentando la produccion y ganando tiempo, ahorrando brazos y capitales, simplificando los costos y perfeccionando la industria. No hemos tomado todavía esta aptitud imponente en toda su estension ni con todo el vigor que exigen las circunstancias; pero hemos entrado en esta via, la depreciacion nos haido conduciendo á ella, y al fin, la necesidad con su irresistible fuerza nos obligará á apurar los medios, ántes que condenará la improduccion nuestras grandes posesiones agrícolas. Así pues no consagrarémos todos nuestros esfuerzos en favor de una nueva produccion, si así puede llamarse la del tabaco, abandonando industrias que han contribuido á nuestro engrandecimiento y riqueza; porque ni aun siquiera somos de la opinion de que debe ponerse límites á la produccion del azúcar. Lo que deseamos con todos los que quieren la prosperidad del pais, es no circunscribir los medios de bienestar y subsistencia á uno ó dos de sus productos industriales, y que los terrenos que permanecen yermos ó improductivos, y cuya situacion geográfica y topográfica, reune todas las ventajas para el cultivo del tabaco mas selecto del mundo sin temer ni un solo rival, terrenos que acaso no se prestarán á otros cultivos, salvando algunas escepciones, se dediquen á una industria agrícola, tan sencilla en sus procedimientos, tan acomodada á las medianas fortunas y aun á los que tienen robustez y un capital insignificante, y tan oportuna hoy en circunstancias de la escasez de brazos que comienza á sentirse; porque á nuestro juicio, y miéntras una buena y dilatada esperiencia no demuestre la posibilidad de suplir á los que se han empleado hasta hoy, (no siendo la conviccion la obra de un momento en las costumbres arraigadas) ninguna industria cubana de las que están en ejercicio útil y lucrativo se presta tanto á ser manejada tan completamente por brazos libres y de nuestra raza, como la del tabaco.

Por todo cuanto dejamos dicho se vendrá en conocimiento de que nos conducen dobles miras en la idea que vamos á esplanar. 1° La propagacion, el aumento de la produccion y cultívo de una planta en los terrenos mas útiles y convenientes que hoy subsisten improductivos; 2? el incremento de la poblacion blanca en esa preciosa parte de nuestra Isla, solitaria hoy y sin medios de defensa y no muy agena de inconvenientes por la situacion que ocupa en el Seno Mejicano. De manera que nuestra tendencia es elevar la riqueza pública y por consiguiente la del Estado, consolidar nuestra seguridad y subsistencia poblando útil y ventajosamente aquellas localidades. Mucho ha hecho ciertamente en estos últimos tiempos, la facilidad en las comunicaciones y transportes, y la bien entendida distribucion parcial de terrenos en favor de estos grandes objetos; pero por lo mismo debemos acudir á aumentar los medios y á favorecer las circunstancias, cuando el interes y los esfuerzos industriales propenden a desarrollar el beneficio. Por lo ménos, pruébase con esto que, en vez de contrariarse la idea, está apoyada por la utilidad y conveniencia; que en vez de esperar obstáculos, no se hallará mas que amplitud de medios, desembarazo en la marcha, duplicados recursos sin necesidad de estraordinarios esfuerzos. Nosotros vemos por otra parte al gobierno ilustrado y activo que nos rige, concurrir con su poderosa mediacion y sus acertadas disposiciones al interesante objeto de aumentar la poblacion de esta Isla por medios estraordinarios; y estamos instruidos de que á invitacion de la sociedad mercantil de los Sres. Zulueta y Compañía de Lóndres se agita por la Real Junta de Fomento la inmigracion de mil individuos asiáticos con destino á los trabajos agrícolas. Y aun cuando seria siempre de desear que las grandes inmigraciones no fuesen de individuos estrangeros sino de nacionales, nos parece que la acogida parcial de este número, no es de grande ínfluencia, siendo por otra parte útiles por la conformidad que existe en el clima de que proceden y en el que los recibe, y no ofreciendo inconveniente alguno ni á la política ni á la seguridad futura. Pero nuestro designio va mucho mas allá de la idea de traer meros trabajadores á salario: proyectamos constituir colonias de propietarios agricultores, que aumentando la riqueza y la poblacion del pais, aseguren su bienestar y no inspiren ningun género de desconfianza bajo de cualquier concepto. ¿Cómo la colonizacion de españoles dedicados al cultivo

del tabaco puede ser objeto de una Sociedad anónima? ¿Cómo un interes particular puede dirigirse al bien general con utilidad y provecho propio. Cómo en fin puede ser ventajoso á los que abandonan su pais natal, establecerse en la isla de Cuba, prestarla sus servicios, hallar en ella su subsistencia y bienestar, sin someterse á la penosa condicion de recibir al dia un desabrido pan y un escaso salario, graduado fielmente por la im

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portancla y la utilidad de su trabajo! He aquí pues las cuestíones que se nos presentan ántes de establecer las bases, y de entrar en cálculos y datos demostrativos; y no podrémos ciertamente desarrollar nuestro plan ni presentarlo en la forma que lo hemos concebido, si no entramos en consideraciones sobre cada uno de estos puntos.

El espíritu de sociedad anónima no es ya desconocido entre nosotros en sus diversas aplicaciones. Tenemos mas de una utilísíma esperiencia del modo con que una suma muy moderada si se considera individualmente, constituye un gran capital social para hacer frente á las empresas mas colosales. No se ha contado hasta ahora entre las aplicaciones de este espíritu, que realmente es una potencia activa, la de aumentar la poblacion y acrecentar la agricultura del pais; pero no hay mas que la novedad de la idea en este particular que pueda causar estrañeza. ¿Qué diferencia hay entre estos importantes objetos y los de facilitar las comunicaciones y transportes para que estos puedan someterse á la accion de las sociedades anónimas y aquellos no? ¿Qué diferencia existe entre esas empresas de minas y las que ahora nos ocupan en cuanto á su objeto y fin, en cuanto á sus medios, á sus formas, á su tendencia! La hay en efecto pero muy favorable á nuestro designio. Las compañías mineras, sin negar toda la utilidad que nos rinden actualmente, sin desconocer que la minería no tardará en llegará ser uno de los ramos esenciales de la riqueza pública, cuando las circunstancias y los adelantamientos industriales nos permitan entregar al consumo general los metales científicamente depurados, y no en bruto como hoy lo hacemos con notable y conocida desventaja, pero por una necesidad imprescindible, las compañías mineras, repetimos, van á buscar en las profundas entrañas de la tierra, tesoros que esta se obstina en ocultar, y condena á los hombres á habitar en ese nuevo elemento subterráneo que ha descubierto la ávida industria; á la vez que las riquezas cuya esplotacion proponemos se encuentran bajo la influencia de nuestro hermoso cielo, fecundados por los rayos de un sol vivificante y por la influencia de una atmósfera Hena de salud y vida. Si hay sociedades anónimas para buscar en esas cavernas tortuosas, abiertas con los brazos, con el sudor y fatiga del hombre, en cuya penosa actitud se mos figura verle trabajar en la obra de su propio sepulcro ¿por qué no podrá haberlas con mejor motivo y por mas fáciles medios para hacer germinar la preciosa semilla, que se presta al apacible trabajo, que es tambien un minero inagotable, en la dilatada superficie de nuestra tierra fértil, en que hoy solo se pasean ganados mezquinos, ó permanece improductiva! Las minas son acaso otra cosa que colonias en pequeño? Pero son colonias de hombres asalariados, en cuyo rostro no resplandece siempre la influencia benigna de nuestro clima, ni los caractéres de una salud cumplida, y en cuyo espíritu no reina la dulce satisfaccion de constituir una familia, ligada al terreno que le dá la subsistencia, le asegura la propiedad y le fomenta la esperanza de un porvenir mas halagüeño, la esperanza!, que sazona siempre el alimento de los desgraciados, preside á sus trabajos, le consuela en sus pesares é imprime en su espíritu un sueño apacible.

No encontramos pues obstáculos en la aplicacion de las sociedades anónimas á la colonizacion española dedicada al cultivo del tabaco; y no deben aumentarse las dificultades que puedan existir con la consideracion de que se necesita un número crecido de constituyentes para formar el capital social, lo cual haria embarazosa la direccion de la empresa; porque nos ha demostrado la esperiencia que desde el momento que se comprueba la utilidad y ventajas de un proyecto, el interes privado concurre con el doble objeto de obtener el beneficio público y de hacer productivo un capital.

Antes que la bien calculada empresa del ferro—carril de Cárdenas constituyese una sociedad anónima para crear aquella importante via de comunicacion, parecia irrealizable esta reunion de hombres y capitales en un pais que desconocia el espíritu de estas empresas; y diez años ántes de haberse conseguido la ejecucion de este proyecto hubiera parecido increible que por medio de estas acciones parciales se consiguiese, no ya solo el beneficio material de establecer esa línea, cómoda, breve y económica de comunicaciones y transportes, sino tambien el cultivo y fomento de multitud de terrenos que permanecerían improductivos, la formacion de un pueblo bien constituido, en los términos de la línea y la apertura de un puerto que va elevándose de dia en dia bajo todos aspectos; y ya hemos visto despues como se han conseguido todos estos beneficios; ya hemos visto que se crearon otras sociedades del mismo género bajo los mejores auspicios y con los mas grandiosos resultados; ya hemos visto en fin que basta calificar la utilidad del objeto y anunciar el beneficio particular unido al general, para que se realice la formacion de una sociedad anónima.

Contrayéndonos al objeto que nos ocupa y á reserva de demostrar numéricamente las utilidades, establezcamos las bases ó el fin de esta Sociedad dedicada á establecer colonos en los terrenos mas convenientes al cultivo del tabaco, esto es, á fijar en las privilegiadas localidades de la Vuelta de Abajo una comarca de vegueros, de un modo que los buenos resultados sirvan de ejemplo y poderoso estímulo; y á esta accion forzada, si puede decirse así, á este arbitrio y esfuerzo estraordinario, hijo de las circunstancias, siga despues la facilidad de transitar por el mismo sendero y la posibilidad segura de llegará su término.

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