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rillo de Albornoz, á cuyo genio laborioso, inteligente y activo no pudo ocultársele la irregularidad de la gran poblacion de estramuros, consecuencia del descuido con que se miraba la prohibicion vigente de fabricar á 1500 varas del recinto de las murallas. Visto por S. E. que ya no habia otro remedio, solicitó y obtuvo en 1839 de la Real munificencia el permiso de que se pudiera fabricar á 120 varas del recinto; y á tan señalado beneficio se debe el que como por encanto se haya improvisado el barrio mas bello y poblado que hoy cuenta la Habana. No circunscribiendo S. E. sus beneficios á esto solo, á su buen gusto le somos deudores de las reformas de las alamedas de intramuros y estramuros, que se han formado en un todo de nuevo, no aprovechando de las antiguas sino el terreno, admiradas aun de los estrangeros por su belleza las nuevamente construidas; al mismo tiempo la cortina de Valdés con su paseo; asimismo la destruccion de obras que lejos de ser necesarias entorpecian el tránsito por la plazuela de la puerta de Tierra, despejando igualmente de estorbos la plaza de San Francisco, lo que tanto facilita el tráfico del Comercio, debiéndose por último á S. E. la feliz idea y realizacion de embellecer con arbobolados los recintos, plazas, paseos, caminos y aun las calles que lo han permitido de esta capital, para ponerlas al nivel de las mas cultas del antiguo mundo y hacerla mas saludable por el sombrío y benéfica influencia de las plantas en un pais en que el sol ejerce con tanta intensidad su ardiente influencia, y en que por una cualidad de sų naturaleza hace que jamas estén los árboles desnudos de sus verdes hojas.

Por último, parece quedar demostrado por este sencillo relato, que á tan sabia institucion, se deben no solo la conservacion y engrandecimiento de la Isla sino aun el conocimiento de sus recursos y el ornato de sus principales poblaciones. Debiéndose en fin á este Cuerpo facultativo como se deja indicado, la construccion de las grandes y pequeñas fortificaciones de esta Isla, y de las dos Floridas que de ella dependian, las famosas murallas de esta capital y sus fosos, caminos cubiertos, estacada y glácis, la edificacion de multitud de cuarteles, para alojar cómodamente el ejército en diferentes puntos de la Isla, la de aduanas y puertos y la de los mejores edificios urbanos de particulares; delineacion de infinitos planos (archivados en su oficina y en la de Direccion general de la Península) de caminos, sobresaliendo el Militar y Calzada de la Infanta Doña · María Luisa Fernanda &c, así como otras obras civiles, de las que la nivelacion y primer cauce para conducir el agua á esta ciudad, y la del segundo acueducto se pueden clasificar por obras maestras: se ha ocupado ademas de las obligaciones de su instituto en obras de recreo y ornato, en plantios de árboles, donde tanto convienen para la salubridad. Tales y tan variadas han sido las interesantes y útiles obras en que incomantemente y con el mayor tino, se ha ocupado el sabio y nocesario Cuerpo de Ingenieros de esta isla de Cuba, y por lo mismo el Real Cuerpo es digno de la gratitud de los habitantes del pais.-J. M. de la T.

LAS MATEMATICAS.

La traduccion del discurso que M. W. Hamilton publicó bia. cò algun tiempo en la Revista de Edimburgo sobre el estudio de las Matemáticas, hecha con suma fidelidad por uno de nues tros mas distinguidos Profesores, y á que damos preferente lugar en este periódico, nos ha parecido bajo todos aspectos digna de llamar la atencion de cuantos se consagran al ramo de las ciencias filosóficas. La sentada reputacion del autor original, consi. derado a la vez como filósofo, como crítico y pensador profundo, nos autorizan para creer que será favorablemente acogida sin necesidad de nuestra débil recomendacion. Sucesor en la cá. tedra de Brown, discípulo de Dugald-Stewart, amigo de Hus. kison, es el representante actual y el mas hábil defensor de la escuela Escocesa en Europa: distinguido por su erudicion, escritoi eminente ha merecido el elogio de sus mismos antagoi nistas, y que Coussin, su mas ilustre adversario, le hayä apellidado con noble y honrosa imparcialidad el primer crítico del mundo. Hamilton corresponde a una familia de Inglaterra en la cual se han hecho hereditarios los talentos, la fama y la celebridad, y pertenece a uno de sus miembros el honor, que antes de él no habia obtenido ningun otro, de ser inscrito en la lista de los clásicos de la nacion francesa, colocándose al lado do Bossuet y Massillon. Llamado por verdadera vocacion a los es. tudios filosóficos en una série de artículos insertos en la Revista de Edimburgo, ha justificado su inmensa reputacion para ocupar el lugar preeminente que entre los que cultivan la ciencia le está hoy de derecho reconocido por amigos y enemigos.

De estos artículos, que se distinguen honrosamente en la época actual por su sazonada y vasta erudicion, por el candor filosófico que domina en todos ellos, por la severidad en los principios y la lealtad en el combate, el traductor ha elegido para darnos a conocer la calificada pericia del autor, interesarnos en su estudio y en el deseo de familiarizarnos con sus obras, el que tiene por objeto las matemáticas, escrito con motivo de haber dado á luz M. Whewell, célebre profesor de la famosa Universidad de Cambridge, un opúsculo en favor de aquella ciencia.

Se da en esa célebre Universidad una injustificable preferencia á los estudios matemáticos sobre los demas que constituyen toda buena educacion; y M. Hamilton, que creyó ver en el escrito de Whewell una defensa de aquella práctica, entra con este motivo en esa importante cuestion de organizacion universitaria, de influencia sumamente trascendental en los ulteriores progresos de estos cuerpos, para descender de allí á otra mas circunscrita y limitada á saber: la utilidad relativa de las matemáticas como medio de cultura intelectual, ó sea como ejercicio práctico del entendimiento humano. El punto que se propone esclarecer en esta primera parte M. Hamilton, y el abuso que señala y combate con una fuerza de argumentacion y autoridad que nos parecen irresistibles, es el de sustituir en el régimen de las universidades á los estudios literarios y filosóficos el de las ciencias exactas; y por una consecuencia posterior y mas remota la subrogacion de educaciones especiales y profesionales en lugar de las mas generalizadas, que siempre formaron la base principal de las que hasta aquí se han dado en aquellas corporaciones.

Establecida así la cuestion merece sin duda un estudio para ticular, porque en el positivismo de la época á que hemos alcanzado, en el prodigioso desarrollo de la vida industrial que distingue á los pueblos actuales, en el ciego y tenaz desvío que les aleja de toda institucion pasada, y en el seductor atractivo que rodea á las ciencias físicas y naturales, nada tendria de estraño que esta opinion, autorizada por un cuerpo tan calificado como la Universidad de Cambridge, y defendida con tanta habilidad por tan ilustres profesores, llegase al cabo á dominar, tomando una funesta preponderancia, si hombres no menos célebres que aquellos no la hubiesen combatido con vigor.

De todas las innovaciones que de cierto tiempo a esta parte se proyectan en ese vértigo de trastorno de que nos parece acometido el siglo en que vivimos, ninguna reputamos mas peligrosa, ni que conduzca mas directamente á la barbarie; porque estamos persuadidos de que semejante educacion, cada vez mas especializada, constituyendo al individuo en instrumento para un trabajo determinado ó para un fin único y particular, acabaria por hacer del mundo un vasto taller, y de los hombres máquinas inertes mas ó ménos ágiles y perfectas. La verdadera educacion, y la que en realidad les conviene, como lo ha dicho con tan fino discernimiento M. Hamilton, es la que se propone el desarrollo y la perfeccion absoluta de las diversas facultades del individuo como hombre, y no su capacidad relativa para este ó aquel fin determinado, esa o la otra profesion. Se trata de formar aquellos, que tal es el primer deber de la sociedad, los segundos se hacen ellos mismos; y se cumple preparándolos con tiempo por medio de una educacion franca y amplia, y habriéndoles las puertas a todas las profesiones, para una eleccion acertada y feliz. . .

Se ha dicho mil veces que el hombre es animal racional, y seria mas exacto decir que está destinado á serlo. Nace en la mas completa ignorancia de sí mismo y de todo lo que le rodea: es de sus concriaturas la que viene al mundo mas destituida de conocimientos, y no por otra razon sino porque siendo superior á las demas está predestinada a saberlo todo. Toca por lo mismo á la educacion probar todas y cada una de sus facultades para que ensayadas, digámoslo así, individualmente pueda fijarse en aquella en que mas sobresalga. Tal debe ser el fin de la sociedad, y faltaria evidentemente á sus miras, y contravendría á su mision si adoptase el órden inverso que con tan profunda sabiduría ha combatido en esta primera parte de su discurso M. Hamilton. . La segunda es mucho mas circunscrita, pero no ménos importante por eso: ¿pueden considerarse las matemáticas como medio de cultura intelectual? En este punto nada hay que supla á la abundante copia de luces que M. Hamilton derrama á manos llenas sobre la cuestion de que se ocupa; y como temeríamos desvirtuar sus argumentos repitiéndolos y nos falta el espacio para hacerlo, nos vemos forzados á referirnos enteramente á la lectura de su obra, ciertos de que leyéndola no se podrá ménos de ser de su opinion. Aquí no se trata de apreciar el va· lor absoluto de cada una de estas ciencias, sino mas bien su importancia relativa para un objeto determinado y consideradas únicamente bajo este aspecto. Miradas aun en este último pun. to de vista, que no es en el que las contempla M. Hamilton, cerrarémos nuestra introduccion con la autoridad del Juez mas competente para valuarlas entre sí: Cæteræ omnes scientiæ, dice Aristóteles, magis philosophia nacessariæ sunt, sed nulla melior.

. En cuanto a la traduccion que ofrecemos al público por la bondad de nuestro amigo, á nadie mas que al público mismo toca calificar. Hecha con la mayor fidelidad, su mérito principal consiste en darnos á conocer una obra digna por tantos títulos de los honores de la version, y con cuyas doctrinas desearíamos que se nutriese el espíritu vivo y penetrante de nuestra estudiosa juventud. Quisiéramos tambien de este modo cooperar en cuanto nos sea posible á que se removiesen todos los estorbos que pudieran apartarla de la senda que ha de conducirla á la instruccion mas completa: y tales son nuestros motivos en esta publicacion. ..

DEL ESTUDIO DE LAS MATEMATICAS. (1)

Hemos acogido el anuncio de esta obra con interes poco comun, así por su asunto como por el lugar en que se ha publi, cado y el autor que la da á luz. El objeto es de la mayor importancia en la ciencia de la educacion. Averiguar si el estudio de las Matemáticas favorece ó contribuye al desarrollo de las al, tas facultades intelectuales y hasta qué punto lo consiga, es cuestion que aunque discutida con la mayor libertad y resuelta, de muy diversas maneras nunca lo fué de un modo completo. La opinion comun y la práctica general de las escuelas en Eu. ropa lo mas que conceden al estudio de las Matemáticas es cierta utilidad secundaria en una educacion en que el individuo no se educa como instrumento para servir á un fin ulterior, sino que él mismo forma libremente su propio fin; ó en otros términos una educacion que tenga por objeto inmediato su absoluta perfeccion como hombre y no su capacidad relativa para cualquier profesion.

Sin embargo no puede negarse que cada dia se hacen mas notables los síntomas de grandes alteraciones, segun el comun sentir, con relacion al objeto y fin de la educacion; y como el estudio de las matemáticas es lo que pretenden los novadores sustituir a los antiguos ramos de enseñanza, un exámen directo y especial como el presente acerca de la influencia de este estudio en las disposiciones intelectuales, ofrece ademas de su importancia general, cierto interes de lugar y çircunstan. cia.

Pero el de esta publicacion se aumenta especialmente por la consideracion del lugar en que se ha hecho. En efecto, la Universidad de Cambridge, contrariando la opinion general de los sabios, atacando la práctica de las Universidades pasadas y presentes, y oponiéndose á la intencion de los fundadores y le. gisladores, es la única que hace de las Matemáticas el princi. pal objeto de la educacion que da, y de su habilidad en ellas la única condicion de sus honores (2) y el pasaporte necesario pa.

(1) Dió motivo à escribir este artículo la obra titulada; "Pensamientos sobre el estudio de las Matemáticas como parte de la Educacion liberal, por e Rov. Willian Whowell, M. A., miembro y tutor del colegio de la Trinidad. En 8: Cambridge. 1835. (Revista de Edimburgo no :26. Enero 1836,

(2) Honores (honours) són distribuciones anualow do prémiop:-(L. P.)

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