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ra que fuesen los resultados, cualesquiera en in que fuesen los arbitrios con que contara.

Establecida el consecuencia en esta capital la Junta superior de lnstruccion pública. la seccion de Educacion cesó desde luego en la intervencion de la enseñanza primaria, si bien por una muestra de sus plausibles deseos en propagar las luces, continúa satisfaciendo una cuota mezquina por los alumnos pobres que se instruyen en ciertos establecimientos de ambos sexos y que sin embargo suma en total mas de once mil pesos al año. Creemos que cesará esta pension del cuerpo económico, despues que el Gobierno, habiendo uniformado del todo la enseñanza, procura reunir los arbitrios suficientes al sostenimiento de este ramo. La seccion de Educacion puede sin embargo, concurrir á virtud de los hombres de ilustracion y esperiencia que mantiene en su seno al exámen y discusion de las materias concernientes á la educacion, bajó el aspecto literario, bajo las miras científicas, y estará siempre dispuesta así á promover todo lo que sea de utilidad al ramo, como á estender sus informes sobre los particulares que se le pidan. A la manera que la seccion de Agricultura, no es la que esencialmente tiene á su cargo las mejoras y progresos de la industria agrícola, cuando hay una Junta especial para su Fomento, que en la fecundidad y abundancia de sus recursos ha hecho tantos beneficios al pais, del mismo modo la seccion del cuerpo económico intitulada de Educacion, podria estender sus trabajos teóricos al adelantamiento del ramo.

Otras atenciones quedan todavía á esta interesante clase de la Sociedad. El Instituto protege á las bellas ártes, promueve enseñanzas convenientes y tiene en sus atribuciones las obras de literatura y de buen gusto, que son el barómetro de la civilizacion en todos los pueblos cultos; todas estas materias, bien atendidas por las claras luces de los miembros, darian mucha mayor importancia á la Seccion que la que adquiriera en la Educacion primaria, objeto que como hemos dicho, corresponde á los gobiernos, á los ayuntamientos. Por estas razones, si nuestra opinion fuese de algun valimiento, nos atreveríamos á proponer que esta clase se denominara seccion Artística y Literaria, en vez de Educacion. Las corporaciones de este género no educan, sino que ilustran: para lo primero no tienen medios, les sobran para lo segundo.

De este modo la clase que hoy se denomina de Educacion posee en el mismo seno de la Sociedad, en el mismo edificio, objetos útiles para desplegar ese espíritu de que en todos tiempos han dado pruebas sus individuos. Allí existe la Academia de dibujo y pintura de San Alejandro: allí puede establecerse una escuela de Literatura y de historia, y aun de declamacion: puede tambien dedicar su inspeccion y su influencia á enriquecer el Museo de historia natural, al engrandecimiento y conservacion de la biblioteca, puede en fin con todo género de escritos propagar los conocimientos útiles y aun preparar concursos y certámenes, ofreciendo premios á los que mejor desempeñen las materias sometidas á discusion. Cuán vastas y brillantes son las tareas que bajo tan multiplicados conceptos se ofrecen á los que están dispuestos a la grande obra del beneficio público. Cuán esplendente y magnífica apareceria la corporacion con tantos y tan provechosos trabajos Mas dilatados, mas palpables los beneficios que produce la Seccion de Industria y Comercio, nos parece que podrian colocarse en primera línea sus tareas, su actividad, y sus resultados. Es verdad que casi todos sus esfuerzos se estienden á un solo ramo de las atribuciones á que podria dedicarse por razon de su título: pero por esta misma causa sus trabajos son útiles y muy multiplicado el producto de sus esfuerzos. Seria en efecto una injusticia y cerrar los ojos á la conviccion, desconocer el nuevo y provechoso órden establecido en los talleres de ártes y oficios respecto á su aprendizage, cuya inspeccion ha tomado á su cargo la clase. Nadie podrá negar, principalmente los dueños ó directores de estos establecimientos, que los alumnos que en ellos se admitian como aprendices, sin obligacion alguna á que someterse mas que su voluntad, ni aprendian con la aplicacion y constancia necesarias, ni permanecian en el taller el tiempo suficiente, variando á cada momento de local; tampoco puede desconocerse que libres los maestros de toda obligacion ni responsabilidad, ó desempeñando, mejor dicho, sus funciones sin esperanzas de remuneracion, porque á mas de dispensar gratuitamente la enseñanza, se veian abandonados de sus aprendices, cuando podrian obtener algunas ventajas del trabajo de estos que compensase sus esfuerzos penosos. Pero si separamos algunos inconvenientes á que están sujetas las mejores cosas del mundo, ó bien en su principio, ó bien por abuso, que insensiblemente va introduciendo el tiempo, la Seccion de Industria ha logrado regularizar esta enseñanza, sometiendo á reglas el aprendizage por un tiempo determinado, y á virtud de contratos que autoriza el Secretario de la Clase; nómbranse inspectores de su mismo seno que atienden al cumplimiento de las obligaciones recíprocas; y todas las quejas, todas las dificultades suscitadas entre los maestros y los aprendices, en que representan tan gran papel las exigencias de los padres ó tutores, las miras de utilidad de los maestros, la desaplicacion, el ocio ó los descuidos y malos hábitos de los aprendices, todas las quejas, repetimos, la re

suelve conciliatoriamente la clase representada por su Presidente y Secretario.

Se han visto ya los resultados de esta intervencion, que sin coartar la libertad en la industria y el trabajo, ha metodízado la enseñanza en las ártes y oficios mecánicos; y así lo comprueban los numerosos aprendices que se escrituran en el protocolo de la secretaría de la clase, y los títulos de oficiales ó maestros que anualmente se espiden. Cuántos niños, cuantos adultos no ha separado del fatal contagio de la vagancia. obligándolos á dedicarse á un trabajo útil y provechoso. El mismo ilustrado gobierno que ha prestado su anuencia y proteccion á la influencia eficaz de la Seccion de Industria, y los tribunales de esta capital ven en ella un medio suave pero seguro á la vez, para corregir desde temprano la perniciosa tendencia al ócio; ellos remiten frecuentemente á la Corporacion los individuos que la policía encuentra sumergidos en la inaccion, ó en los primeros pasos del vicio y la maldad. No conocemos ciertamente una obra mas provechosa y humanitaria

Es verdad que la seccion de Industria y comercio parece dedicada casi esclusivamente á este ramo, y que ofrece pocas tareas relativas á los objetos que abraza su título, pero ella se recomienda suficientemente, bajo este solo aspecto, con un trabajo molesto y constante, que daria resultados mucho mas benéficos y numerosos, si hubiese muchos miembros que con entusiasmo y pureza secundasen la actividad de los pocos que hoy se consagran á esta grande obra de beneficencia.

La seccion de Historia, que es una comision permanente como las demas de la Real Sociedad, aunque con limitado número de individuos, se halla paralizada hace tiempo en sus tareas. Ella trabajó con constancia y provecho en sus principios: reunió materiales, buscó documentos y noticias curiosas, y llegó á imprimir una parte considerable de la historia de la isla de Cuba, que desgraciadamente no ha continuado. Este mal proviene á nuestro juicio, de haber constituido una comision especial, cuya duracion no podia ménos de ser por dilatado tiempo, con individuos determinados y en reducido número, que por circunstancias subvenientes han ido dispersándose, ó recargándose de ocupaciones mas obligatorias. Pero si como todo induce á creerlo, la comision de Historia debe pertenecer á la seccion de educacion, que insistimos en que se nombre seccion Artística y Literaria, entónces debemos esperar que se verifiquen sus tareas con toda la abundancia de medios, con toda la afluencia de conocimientos que multiplicará el esfuerzo de sus miembros, reunidos á la voz del patriotismo, del órden, de la ilustracion y del recto espíritu que preside al instituto.

Estas secciones distintas, cada una en los ramos que son de sus atribuciones, ofrecen á la Sociedad madre ese dilatado campo que esplotar en beneficio público, y para lo cual no necesita mas que la ilustracion, la actividad y buen sentido de sus miembros. Y cuando las circunstancias se presentan tan favorables, cuando á la proteccion de nuestras celosas autoridades superiores comprobada por actos efectivos, se agrega la posesion de un local apropiado á las atenciones del cuerpo económico, dándole dignidad y material importancia, creemos que la Sociedad no desfallecerá en sus tareas, cesando el triste y perjudicial constraste que forman los esfuerzos de unos miembros con la apatía y el desden de otros. Vemos pues en resúmen que la Real Sociedad Económica de la Habana ademas de propender á la discusion de multiplicados objetos de notoria utilidad, y de prestar su apoyo y su informe en casi todos los ramos que se promueven en el fomento y prosperidad de la Isla, sostiene una biblioteca pública bien organizada, selecta y abundante; invierte 900 pesos mensuales en la enseñanza de niños necesitados; propaga los conocimientos prácticos en el ramo de contabilidad mercantil y con tanto provecho, cuanto que sirve de recomendacion á los alumnos el haber cursado en la clase para obtener colocacion en las casas de comercio; instruye á los jóvenes, sin limitacion de número en el bello arte de la pintura, y si de esta clase no salen hoy alumnos que ocupen un lugar entre los que tanta gloria y fama han dado á la escuela española, por lo ménos, no escasean los destellos del genio, anunciando que les bastaria acudir á la Europa artística é ilustrada y estudiar allí los sublimes modelos, para adquirir la perfeccion; proporciona á numerosos jóvenes nueva ocupacion y carrera en otra clase útil bajo todos conceptos á nuestro pais con la instruccion en la maquinaria, que si no es, como quisiéramos una enseñanza completa de mecánica aplicada á las ártes, por lo ménos, se obtiene lo suficiente para llenar una necesidad, produciendo hombres inteligentes en el manejo de las máquinas de vapor, que tanto se han multiplicado en caminos, en buques y en los ingenios de esta Isla, y que hasta hoy se han visto gobernadas por estrangeros; difunde, regulariza y perfecciona el aprendizage de ártes y oficios, evitando y aun corrigiendo la funesta vagancia; la Sociedad Económica, en una palabra, invierte todos sus fondos en beneficio público, porque esa misma penuria, esa misma escasez con que lidia constantemente, nace de un sistema útil y conveniente hasta cierto punto, cual es, el de no mantener sobrantes en sus cajas, como si esperase el numerario para invertirlo al momento en los benéficos objetos de su instituto. No es solo en su propio seno en donde la Sociedad des

plega y ha desplegado siempre estos esfuerzos por el bien

lico. Allí está la casa de Beneficencia, cuya junta de gobier

no la constituyen miembros de la corporacion: allí está ese

asilo del mendigo, del huérfano, del demente. La Sociedad económica creó ese establecimiento en los tiempos felices del gran Las Casas, á quien no habíamos mencionado en esta sucinta relacion, porque esperábamos llegará su obra maestra, á su esplendida demostracion de amor al pais y á la humanidad.

Han nacido tambien de la Sociedad Madre las numerosas diputaciones que existen en distintos puntos de la Isla. PuertoPríncipe, Trinidad, Villa-Clara, Santo-Espíritu, Matanzas, San Antonio, Guanabacoa, Güines, San Juan de los Remedios y Cienfuegos, cada uno de estos puntos sostiene una Diputacion compuesta de las personas mas notables, y dependiente de la Matriz; y si todas no trabajan con igual espíritu, si en algunas reina el desaliento, otras llenan su objeto en armonía con los recursos que cuentan, y en proporcion á las luces y espíritu público de los que las constituyen.

Por estenso que sea este trabajo, no hemos creido haber trazado ni aun en bosquejo la historia de la Real Sociedad Económica, ni nos propusimos tampoco hacerlo al tomar la pluma. Una sola de las ideas que nos ocupaban al representarnos los numerosos hechos que teníamos que referir, una sola consideracion era suficiente para infundir el desaliento en el que escribe estas líneas. Sabiamos positivamente que uno de nuestros mas aventajados amigos, y que nos honra con el título de colaborador, habia emprendido en los continuados años que desempeñó la Secretaría de la Sociedad, escribir su historia desde los primeros dias de su ereccion, y tenia reunidos ya numerosos datos y apuntaciones; pero este precioso trabajo que no podia ménos de salir completo y brillante, ha sido postergado por ocupaciones públicas de mayor importancia y de resultados mas útiles para la causa del fomento y prosperidad; y aunque podríamos haber tomado estos materiales abundantes y emprenderá nuestro modo la tarea no lo han permitido así las circunstancias; nos hemos contentado con un trabajo á medias.

Sin embargo creemos haber dado una idea suficiente del Instituto, y que lo hemos presentado en su verdadera situacion, si no para grangearle la consideracion pública, si no para ameritarlo suficientemente, á lo ménos, para despertar el entusiasmo de los sensatos Amigos del Pais, reanimarlos en sus tareas y tributar á la vez el justo elogio que merece siempre el que consagra una parte de su vida á la ilustracion y bienestar de sus semejantes. Logremos siquiera este beneficio auxiliados por los numerosos sócios que á cada paso nos dan ejemplo de animacion y actividad, y no habrá sido entónces inútil este imperfecto trabajo.—F. de P. S.

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