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cita recibia cuatro fr, por cada pie que taladraba hasta 200. El precio general es tres francos por pié hasta 100; 3 fr. 50 cents. hasta los 125, 4 fr. desde 175 hasta 150, 4 fr. 50 cents. de 150 hasta 175, y 5 fr. hasta 200. Ademas piden un viático de 8 á 10 fr. diarios. y que se les paguen los gastos de viage y trabajadores. En el método ingles hay que agregar el costo de los cilindros de fundicion que se calculan en 21 libras de peso cada uno, y 8 fr. de costo, y las busas de cobre en 4 libras y 10 fr. 50 cents. Calculando la diferencia de los jornales, aquí serian de un precio exhorbitante los pozos, ademas de correrse el riesgo de no encontrarse las aguas. Un pocero nuestro con mas probabilidades de éxito y ménos costos formará un pozo. Es cierto que hay algunos puntos en que se encuentra á profundidades inmensas, pero esto no es lo general. Mr. Garnier dice, que á pesar de la retribucion que exigen los fontaneros, no llenan las esperanzas que ofrecen: y como á luengas tierras, luengas mentiras, aquí corremos el doble riesgo de la charlatanería esplotadora del bolsillo ageno y la novelería incauta. Pudiera precitar el costo del ensayo desgraciado hecho por la Junta de Fomento en el Rincon, pero creo mas exacto presentar los costos de Francia, y compararlos con nuestras diversas y desfavorables circunstancias para que se hagan las deducciones que se desprenden sin esfuerzo de tales premisas,

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¿Quién puede ensayar en Cuba la formacion de fuentes ascendentes?

Es evidente que para la generalidad lo mejor es lo mas barato, aunque no sea lo escelente, segun el principio de que á veces lo mejor es enemigo de lo bueno. En ¿ departamentos franceses ha comprado el gobierno los instrumentos necesarios para la construccion de los pozos, y puesto á disposicion del público al cargo de la autoridad local. Es claro que solo las sociedades económicas y de fomento pueden aquí suplir esa accion benéfica del gobierno, y en qué términos

Foméntese el sistema de riegos artificiales adoptando las buenas prácticas de Europa, y si hay lugares á propósito y no esplotados en nuestros territorios habitados en que puedan formarse fuentes ascendentes, allí deben únicamente abrirse para el fomento de la pública prosperidad.

Al concluir este trabajo en que he manifestado con lealtad una opinion hasta cierto punto contraria á la mente en la Real Sociedad, doy la prueba mas sincera de que confio de su imparcialidad y justicia, cuando le someto á su jurisdiccion: faltaria á mis deberes, si creyese que podia callar cuando tan noble ejemplo me ofrecia la ilustrada Corporacion al recomendar los riegos tan olvidados y despreciados para nuestros labradores rutineros y estacionarios.

Yo aplaudo todo progreso agrícola, porque veo amenazada nuestra agricultura de graves trastornos, y el cultivo en pequeño tendrá que proporcionar pan á los que ántes se mantenian de azúcar. No está muy cerca el peligro, pero ya se ve á lo léjos asomar en nuestro horizonte, donde debiera lucirnos ese antiguo sol que hacia llover oro en los campos de nuestros

padres.

Informe de la Comision encargada del escámen de la anterior Memoria, aprobado por la Real Sociedad Económica.

Habiendo examinado con el detenimiento que demandaba un asunto tan árduo como el que se discute en la Memoria sobre la certeza ó probabilidad del buen éxito de los pozos artesianos en la isla de Cuba, que V. SS. se han dignado someter á mi informe, vengo á dar cuenta del juicio que en mi insuficiencia he podido formar de la citada obra, tanto con respecto á su mérito, como á si ha llenado ó no las condiciones que se exijían en el programa publicado por el Cuerpo Económico.

Las teorías de los pozos artesianos admitidas hoy en el mundo científico, y propagadas por los hombres mas competentes en la materia, no las desconoce el autor de la Memoria que nos ocupa y las esplica lo bastante para convencernos de la necesidad que ha tenido de examinar en la primera parte de su obra la composicion geológica de la Isla, para deducir despues la circunstancia favorable ó adversa del resultado de los pozos artesianos en nuestro suelo. Se queja en esta parte y con muy justa amargura de la falta de un exámen geológico del pais, única base sólida en que pudiera fundarse una opinion decisiva sobre el éxito de dichos pozos. No era posible que el autor efectuase este importante y dilatado trabajo en el plazo fatal que señalaba el programa para la presentacion de los escritos en que debia discutirse esta cuestion interesante. Sin embargo, ha sabido aprovecharse para resolverla en el sentido en que lo hace, de la ojeada superficial aunque penetrante, que en su tránsito lanzó sobre nuestro suelo el profundo naturalista Aleman; tambien se ha valido de las noticias geológicas comunicadas por el Sr. de Zancajo sobre diversos puntos del territorio Occidental, y ha consultado otros trabajos mas estensos y muy interesantes de autores estrangeros sobre la formacion geológica de algunas de las otras Antillas. Y aunque en rigor estos datos son insuficientes para apoyar una opinion decisiva sobre el éxito que tendrán en Cuba los pozos artesianos, en sentir del que suscribe ofrecen mas fundamentos para negar la seguridad que para sostener la probabilidad del buen resultado de dichos pozos en este pais. Si á ellos agregamos las reflexiones que acompaña el autor de la Memoria sobre la pobreza de nuestros rios, la poca elevacion de nuestras montañas y otras circunstancias fisicas de la lsla, sin duda que adquieren mayor fuerza y solidez sus opiniones. En este punto tan interesante siento estar en desacuerdo con algunos de los ilustrados miembros de esta Seccion, pero no me es posible dejar de emitir mi opinion con libertad, si he de corresponder á la confianza con que V. SS. me han honrado en esta ocasion.

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Debo manifestar por lo tanto, que la primera parte de la Memoria ha llenado cumplidamente todas las condiciones del programa, puesto que demostrándose en ella la improbabilidad en el éxito de los pozos artesianos en el pais, era innecesario llenar las demas condiciones. Sin embargo, el autor ha querido presentar las escepciones que se han notado en otros paises, en los puntos considerados por la ciencia como ménos á propósito para el sondeo de pozos artesianos, y suponiéndolas posibles en Cuba, ha querido satisfacer todas las exigencias del programa y continúa ocupándose de las ventajas que las fuentes ascendentes producen á la agricultura. Es verdad que lo hace sucintamente, creyendo sin duda molestar la atencion del Cuerpo si insiste en la demostracion de una verdad que generalmente se considera indisputable; la ponen en duda sin embargo, el ilustrado conde de Gasparin y otros autores, asegurando que muy raro de los pozos artesianos conocidos es suficiente para las exigencias de un estenso riego, aunque satisfacen en general las necesidades de la horticultura y de los usos domésticos. Por lo mismo hubiéramos querido que el autor de la Memoria que nos ocupa, hubiera presentado una relacion de las fuentes ascendentes mas fértiles, con espresion del agua que vierten sus manantiales en un tiempo dado, para desvanecer ó fortificar la impresion que en nosotros han hecho las lecciones de los autores citados, y mucho mas tratándose de un pais intertropical, donde deben ser mas frecuentes los riegos. Esta relacion nos hubiera facilitado el cálculo del área que podria regar uno de los pozos que se hubiese escogido para ejemplo, pero el autor creyó que el objeto de la Sociedad no era otro que saber aproximadamente la cantidad de agua necesaria para el riego de una estension dada de tierra, y establece los cálculos y noticias sin contar con los pozos artesianos; quedan en esta parte satisfechos los deseos de la Corporacion y disculpada la omision de que hablé anteriormente.

Repetiría igual cargo al examinar los datos que ofrece la Memoria sobre los costos que ocasionan los pozos artesianos, si el autor hubiera concedido la seguridad de su éxito en nuestro pais, pero habiéndola negado, no parecia necesario estenderse mas en esta parte de su trabajo y última exigencia del programa.

Su patriotismo le movió sin duda á insertar en la segunda parte de la obra una disertacion no pedida en el programa, aunque es oportuna porque satisface el espíritu que lo dictó, é interesante porque en ella se proponen algunos medios de aprovechar la pobreza de nuestras corrientes de agua para el riego de los campos. Mas estenso y completo habria resultado este trabajo, si el Cuerpo Económico en su programa hubiera exigido esta condicion importantísima, para el caso en que se hubiese negado la probabilidad de los pozos artesianos como se ha hecho en la Memoria que examinamos. Haciéndolo así, hubiera obtenido la Sociedad un tratado sobre aprovechamiento de nuestras aguas para regar los campos, aunque quedaran desvanecidas sus esperanzas sobre fuentes ascendentes, tratado que hace una falta notable y por cuya adquisicion debieran los Amigos del pais ofrecer todas las recompensas de que pueden disponer, seguros de que hoy no hay cuestion de una actualidad mas apremiante, ni de mayor importancia para nuestra agricultura.

En virtud de cuanto llevo manifestado, soy de parecer que la Memoria ha llenado las condiciones del programa, y por lo tanto juzgo que su autor es acreedor al premio ofrecido por el Cuerpo Económico. Este es el juicio que someto al mas ilustrado de V. SS. Habana 24 de Noviembre de 1845.—José de Frias.

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