Florilegio espanol, Volúmenes 1-2

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Librería de Hernando, 1885 - 290 páginas
 

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Página 191 - El aire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido, los árboles menea con un manso ruido, que del oro y del cetro pone olvido.
Página 130 - SALINAS EL aire se serena y viste de hermosura y luz no -usada. Salinas, cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada.
Página 191 - Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo.
Página 295 - Poderoso caballero es don Dinero Madre, yo al oro me humillo: él es mi amante y mi amado, pues de puro enamorado, de contino anda amarillo; que pues, doblón o sencillo, hace todo cuanto quiero, poderoso caballero es don Dinero.
Página 462 - Rasga tu seno, oh tierra. Rompe, oh templo, tu velo. Moribundo yace el Criador; mas la maldad aterra, y un grito de furor lanza el profundo. Muere... Gemid, humanos, todos en él pusisteis vuestras manos.
Página 141 - Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando...
Página 244 - Mi alma se ha empleado, Y todo mi caudal en su servicio: Ya no guardo ganado, Ni ya tengo otro oficio; Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
Página 330 - Señor que nos envía las espigas del año y la hartura, y la temprana pluvia y la tardía. No imitemos la tierra siempre dura a las aguas del cielo y al arado. Ni la vid cuyo fruto no madura.
Página 246 - Entrádose ha la Esposa en el ameno huerto deseado ya su sabor reposa, el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado. Debajo del manzano, allí conmigo fuiste desposada, allí te di la mano, y fuiste reparada donde tu madre fuera violada.
Página 242 - Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo, y todos más me llagan y déjame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo, Mas, ¿cómo perseveras, oh vida, no viviendo donde vives, y haciendo porque mueras, las flechas que recibes, de lo que del Amado en ti concibes?

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